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Omar Guadamuz ama el beisbol. Su pasión hacia este deporte le fue inculcada desde sus días de niño en su hogar. De ahí que su sueño más grande haya sido siempre ser pelotero. Sin embargo, a sus 12 años cuando comenzó a tomárselo en serio, el destino le jugó una mala pasada y no quería saber nada del juego que tanto le atraía.
Quizá no quería saber nada de la vida incluso. La pandemia del Covid19 lo atacó de frente y en menos de una semana le arrebató a su hermana Yumara y a su padre Guillermo, el encargado de llevarlo al programa de Wuillians Vásquez, hoy convertido en Elite Prospects Baseball Academy, para entrenarse como un prospecto.
“Recuerdo que cuando ya pudimos salir por el asunto de la pandemia y después de haber pasado por una prueba tan dura como la que tuvo, hablé con su mamá, la señora Arely y le dije que debía traer a Omar a entrenar porque había que seguir. Y tras un mes y medio regresó, pero su mente no estaba aquí”, señala Vásquez.
No obstante, en la academia esperaron el tiempo necesario y tras comprometerse con la memoria de su papá, Omar comenzó a llegar ahora acompañado de su mamá, doña Arely Gómez, y poco a poco agarró el ritmo, al extremo de dar un salto y convertirse en un prospecto codiciado por los scouts que miraban su talento.
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“La mejor herramienta de Guadamuz es su bate. Tiene un bate que lo puede llevar largo en este deporte. Pero además, corre por encima del promedio y tiene un brazo por encima del promedio. A algunos scouts les preocupó su tamaño (5’9), pero sus herramientas son tremendas”, señala un scout consultado por LA PRENSA.
Vásquez, por su lado, habla con entusiasmo sobre el futuro de Guadamuz pues ha observado la evolución que ha experimentado y que puede hacerlo brillar en medio de un ambiente tan duro de destacar como es el beisbol. Sin embargo, confía en la tenacidad y fortaleza mental que tiene para lograr trascender como jugador profesional.
“Además de sus habilidades, Omar se ha sobrepuesto a pruebas muy duras y eso ha fortalecido su carácter y debe seguir creciendo. Debido a su tamaño no quise insistir en que levantara pesas, pero desde que acordamos con los Rojos que firmaría con ellos, cambiamos la rutina y ha subido 35 libras”, explica Vásquez.
Este jueves, mientras estampaba su firma en un contrato por 130 mil dólares delante Vásquez y Tobías Ramírez de Elite Prospects, de su mamá, Arely Gómez y del scout de los Rojos, Gustavo Martínez, Omar tenía también una fotografía de su papá y su hermana, a quienes ya les cumplió la primera parte de la promesa.
Espero que ese bate te lleve a las Grandes Ligas, alcancé a decirle a Omar, mientras abordaba su avión hacia República Dominicana este viernes.
“Amén”, dijo el chavalo y se marchó.