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Justo como se había anticipado, Julio Moya fue sometido a una intervención quirúrgica que se volvió inevitable para salvarle la vida luego de complicaciones presentadas con la diabetes. El otrora “as” de los Leones y la Selección Nacional presenta, además, insuficiencia renal crónica y se somete regularmente a hemodiálisis.
No obstante, el procedimiento practicado este viernes a Moya, significó la amputación de su pierna izquierda luego que los análisis médicos indicaron que era la única opción. Julio ya había sufrido la mutilación de algunos de sus dedos de su pie izquierdo, pero la calcificación ha ido en aumento y en forma extrema, se informó.
“Julio ha estado asistido por familiares y excompañeros de equipo. Ha sido bien atendido en una clínica en la ciudad de León facilitada por las autoridades del municipio”, indica Omar Acevedo, dirigente de la Asociación de Peloteros en Retiro Noel Areas Balmaceda. Acevedo ha sido clave en facilitar toda la información sobre Moya.
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El exlanzador de los Leones, de 68 años, debutó en el beisbol de Primera División en 1976 con el Carazo, pero fue en 1978 cuando se hizo notar al extremo de hacer el grado en la Selección que fue a los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, Colombia. Un año después ofreció duelos memorables para el Cinco Estrellas.
Sin embargo, Moya alcanzó su plenitud en la década de los años ochenta después de cumplir una suspensión de dos años por irse a jugar a Guatemala. Entre 1982 y 1984 lanzó en 58 juegos, de ellos 56 como abridor y completó 42, con 18 blanqueadas. Su balance fue 40-7 y 1.24 en 413.2 episodios. Nadie fue mejor que él en ese tiempo.
A parte de eso, Moya ganó tres juegos en los Panamericanos de Caracas en 1983 (3-1 y 2.11) y cuatro en el Mundial de Cuba en 1984 (4-0 y 1.87). Incluso, ganó el único juego de Nicaragua en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles ante Canadá 4-3, tras lanzar 12 innings. Y en dos Finales tuvo 5-0 y 0.41 con dos títulos para los Leones.
Ese nivel de protagonismo no lo ha tenido ningún otro lanzador leonés, al que también lo han perseguido las desgracias, como la muerte de dos hijos un mismo día, su adición al alcohol y las dificultades renales. Ahora lo afecta la diabetes y ha sufrido una amputación. Ojalá reaccione con la vitalidad de siempre ante este nuevo evento.