La prioridad para el presidente Trump

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Las encuestas preelectorales en los EE. UU. resaltaron claramente que la principal preocupación de los ciudadanos era la “deteriorada situación económica”. Por lo que una de las primeras y más importantes tareas del gobierno de Trump debe ser mejorar la situación económica de la mayoría de los ciudadanos.

Y, ¿esto cómo se logra? La mejor manera, repito, la mejor manera para el corto y largo plazo: reducir los impuestos y bajar el gasto público. Recaudar impuestos es una acción coercitiva del gobierno que consiste en quitarle el dinero a los ciudadanos para los gastos y las inversiones del Estado.

La riqueza que se produce en los EE. UU. tiene dos destinos: el gobierno o el del ciudadano y sus instituciones (sector privado). Entre más impuestos, más dinero para el Gobierno y menos para el sector privado. Y, por el contrario, una reducción de impuestos le permitirá al sector privado, tener más recursos.

Estimado lector, hagamos un ejercicio intelectual. Supongamos que usted recibe una herencia de un millón de dólares. Usted tiene que decidir entre, entregárselos a los burócratas del gobierno para que lo administren o administrarlos usted. ¿Qué decisión tomará? Obviamente, usted los va a administrar. ¿Por qué confiar es unos burócratas para que le manejen su dinero?  Sin duda alguna, nadie mejor que usted para decidir qué hacer con su dinero. En la vida real, para cuidar su dinero, nadie mejor que el ciudadano y sus instituciones.

Al reducir los impuestos, el ciudadano y sus instituciones tendrán más dinero para ahorrar, invertir y gastar. Todas estas opciones fortalecerán la economía de los EE. UU. y la de cada ciudadano.

Si le preguntas a los comunistas, socialistas e izquierdistas, ¿a quienes rebajar los impuestos? Sin duda dirán a los de menores salarios y a las micro y pequeñas empresas. Error garrafal.

Hay que rebajar los impuestos a todos. No hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. No hay empresas de primera y empresas de segunda. Cuando un país castiga con mayores impuestos a los más ricos y a las grandes empresas, lo único que va a lograr es que estos capitales emigren. Y hoy en día, el movimiento de capitales está a solo un clic de distancia. Cualquier gran empresa puede poner su sede y sus recursos en los “paraísos fiscales” para pagar menos impuestos. Y los ricos, aun con más facilidades harán lo mismo. Y, no se trata de ponerles trabas y perseguirlos. Se trata de que dejen su dinero y lo gasten, ahorren o inviertan en los EE. UU. Por lo que la reducción de impuestos debe ser para todos en EE. UU.

Para que el balance macroeconómico cuadre, el gobierno tiene que rebajar sus gastos e inversiones o aumentar su adeudamiento. Lo más sano es reducir el gasto público.  Sin duda deberá despedir miles de burócratas. Pero no hay porque preocuparse, en el corto plazo, el dinero que ya no se le quitará al sector privado, va a generar nuevos y más empleos productivos. Y, hoy en día con la masificación de la tecnología, la capacitación de los burócratas desempleados será bastante rápida y se readaptarán a su nueva realidad laboral.

Por el lado de las inversiones, lo único que tiene que hacer la administración Trump es elaborar reglas claras para que el sector privado las realice. Sin duda las harán a menor costo y de mejor calidad.

¿Para cuándo Trump reducirá los impuestos y el gasto público? No lo sé, pero cuando antes lo haga, mejor para los EE. UU.

El autor es empresario nicaragüense, excarcelado político, confiscado y exiliado.

Opinión
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