Fotografía de archivo en donde una joven sostiene una bandera nicaragüense. Fotografía/EFE/

Este es el mayor desafío de la oposición nicaragüense en 2025, según analistas

La dictadura de Ortega y Murillo llega al 2025 más debilitada y algunos analistas consideran que los opositores deben comenzar a trabajar en convertirse en una alternativa al régimen.

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En 2025, Nicaragua llegará a siete años en medio de la peor crisis política de su historia reciente y ante esto, la oposición nicaragüense tiene el reto de organizarse y convertirse en una alternativa al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, considera el analista político José Dávila.

El politólogo señala que el régimen de Ortega ha llegado “a lo más profundo” de la represión en Nicaragua y que eso obliga a la oposición a “sentirse que debe ser la sustitución de ese régimen”. Por ello es que se necesita consolidar una alternativa al régimen y que esta también sea reconocida por la comunidad internacional.

Para Dávila, lo primero que deben hacer los opositores es “crear una concertación política amplia. Dejar atrás algunas diferencias políticas e ideológicas y buscar una concertación mayoritaria porque no creo que el cien por ciento de las organizaciones opositoras se pueda integrar en un solo bloque”.

También dice que se necesita construir un liderazgo “de tres, cuatro o cinco personas que tengan legitimidad y una base moral y política para actuar contra ese régimen”.

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Por su parte, Luis Blandón, presidente del partido Unamos, considera que el principal reto para los opositores en 2025 “es seguir avanzando en la organización de las redes internas contra la dictadura, y avanzar con mayor rapidez en la consolidación de la concertación para sacar a la dictadura y abrir la ruta de transición hacia la democracia”.

También cree que es necesario continuar presionando para que la dictadura facilite condiciones y permita celebrar elecciones justas y transparentes.

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo cumplirán 18 años en el poder desde que regresaron en 2007. ARCHIVO

Régimen cierra el año con más represión

Blandón comenta que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo cierra el 2024 “con una profunda crisis de legitimidad ante la comunidad internacional y un profundo deterioro de su respaldo entre la población nicaragüense”.

Durante todo el año, la dictadura de Ortega y Murillo mantuvo su política represiva empezando desde enero con el destierro hacia El Vaticano de los obispos Rolando Álvarez e Isidoro Mora, junto a otros religiosos que permanecían encarcelados. Incluso el pasado mes de noviembre, el régimen desterró al obispo Carlos Herrera hacia Guatemala.

Por otro lado, el régimen orteguista mantiene a más de 50 personas presas políticas y otras que están en situación de desaparición forzada. Además, ha desterrado a varios periodistas, defensores de derechos humanos y opositores.

“Es un régimen sin respaldo social significativo que lo obliga a recurrir a lo único que le queda como respaldo para sostenerse en el poder, el uso de la fuerza armada policial y parapolicial, y el amedrentamiento y amenaza política constante a la población”, insiste Blandón.

Antes esto, Blandón considera que la llegada de Donald Trump al poder en Estados Unidos provocará que el régimen siga con su política represiva en contra de sus detractores.

Por otro lado, “el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, garantiza una política exterior con mirada a América Latina orientada a enfrentar los problemas políticos, y eso pasa por meterle presión a la dictadura en Nicaragua”, señala.

José Dávila coincide con Blandón y cree que Trump será “enérgico para actuar” en contra de las dictaduras de América Latina como Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por esta razón, el analista político dice que es necesario acuerparse en la comunidad internacional, misma que ya ha condenado al régimen de Ortega.

A criterio del experto, los opositores deben presionar para que los gobiernos hagan condenas públicas en contra de la dictadura de Ortega y Murillo, y que rompan relaciones diplomáticas. “Hay que ser y actuar como oposición. No solo estarse quejando y haciendo grandes análisis. Si no, ser oposición y hacer acciones que golpeen a la dictadura”, insiste.

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