Roberto Clemente hizo su debut en las Grandes Ligas el 17 de abril de 1955, como tercer bate y jardinero derecho de Los Piratas de Pittsburgh. Sufrió doble racismo en la época que se vivía una profunda segregación racial en los Estados Unidos, una por ser negro y otra por ser latino, pero esas circunstancias lo fortalecieron y siempre luchó por sus derechos y los hizo valer. LA PRENSA/ ARCHIVO

A pesar de los garrobos, Roberto Clemente murió por ayudar a Nicaragua

El terremoto que destruyó Managua en 1972 hizo que el grandes ligas puertorriqueño enviara tres aviones a Nicaragua con ayuda para los damnificados. El tercer avión, en el que venía el beisbolista, no logró llegar, se perdió con toda la tripulación en alta mar, la noche del 31 de diciembre de ese fatídico año.

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Del puertorriqueño Roberto Clemente se pueden recordar grandes hazañas como jugador en el mejor beisbol del mundo, las Grandes Ligas de Estados Unidos, pero también se puede evocar su calidad humana, su carisma y el afán que tenía por ayudar al necesitado, tarea en la que encontró la muerte cuando transportaba ayuda para los damnificados del terremoto que destruyó Managua el 23 de diciembre de 1972.

Fue en la noche del 31 de diciembre de 1972, cuando el avión en el que Clemente y el resto de la tripulación viajaban por tercera vez a Nicaragua tras el sismo se precipitó al mar después de haber despegado de San Juan, Puerto Rico, a las 9:20 minutos de esa noche.

Clemente había estado en Nicaragua por primera vez en 1964, para la realización de la serie interamericana de beisbol, en la que el equipo nicaragüense Cinco Estrellas, el de la Guardia de Anastasio Somoza Debayle, enfrentó como local a los Senadores de Puerto Rico, en el que jugó Clemente. Ganaron los nicaragüenses con marcador de 4-3.

Sobre ese partido se cuenta una anécdota conocida como el Garrobazo, porque los fanáticos lanzaron varios garrobos desde las tribunas para hacer deslucir a Roberto Clemente y evitar que realizara sus acostumbradas formidables atrapadas en el jardín, lo cual habría abonado al triunfo del Cinco Estrellas. Clemente era ya en esa época una estrella en las Grandes Ligas.

La segunda vez que Clemente visitó el país fue para la XX Serie Mundial de beisbol amateur que se celebró en Nicaragua, del 15 de noviembre al 5 de diciembre de 1972, cuando llegó como mánager de la selección nacional de Puerto Rico y tuvo una conexión más profunda con el país, su gente y sus costumbres.

Lamentablemente, poco días después ocurrió el terremoto que destruyó la capital nicaragüense, provocando la muerte de 11 mil personas, 20 mil resultaron heridas, alrededor del 75 por ciento de las viviendas fueron destruidas, dejando sin hogar a entre 200 mil y 250 mil personas; además de la desaparición de edificios públicos y privados. En total, el sismo causó pérdidas cercanas a los 500 millones de dólares.

La respuesta de Clemente, nomás enterarse de la tragedia, fue conseguir ayuda junto con otros puertorriqueños, para seguidamente enviar dos aviones y un barco con apoyo para las víctimas.

Un tercer vuelo se había programado para las 4:00 de la madrugada del 31 de diciembre de 1972, y Roberto Clemente decidió viajar para entregar personalmente la ayuda de víveres a los damnificados, pero el vuelo se postergó varias horas debido a problemas mecánicos de la aeronave. Finalmente se fijó el vuelo para las 9:20 de la noche, cuando Clemente abordó la aeronave con destino al aeropuerto Las Mercedes de Managua.

A los pocos minutos de haber despegado, la aeronave cayó en el mar. Solo el cuerpo del piloto se logró rescatar. La tragedia aumentó el luto y el dolor que en ese momento se vivía en Nicaragua.

Los nicaragüenses recibieron la noticia en las primeras horas del 1 de enero de 1973, pero el nombre de Clemente quedó grabado en sus corazones.

El llamado Cometa de Carolina jugó durante 18 temporadas en la carpa mayor, ganando dos series mundiales. También ganó 12 Guantes de Oro, estuvo en 15 juegos de estrellas y fue el primer latino en entrar al selecto club de los tres mil hits conectados. LA PRENSA/ ARCHIVO
Clemente gozaba de un potente brazo que lo hizo famoso en las grandes ligas. Además, fue el primer latino en ser exaltado al Salón de la Fama de las Grandes Ligas, en 1973. El boricua fue seleccionado en una elección especial que suspendió el requerimiento de cinco años de espera para que un jugador fuese considerado para tal nominación. LA PRENSA/ ARCHIVO
Junto a su esposa Vera Zavala, el día que contrajeron matrimonio, el 14 de noviembre de 1964. LA PRENSA/ ARCHIVO
Al lado de sus tres hijos, con el número 21, que son la cantidad de letras de su nombre y apellidos: Roberto Clemente Walker. LA PRENSA/ ARCHIVO
Roberto Clemente estuvo en el país 26 días antes de su muerte, durante el campeonato mundial de beisbol amateur Nicaragua Amiga 1972, cuando conoció muy de cerca la idiosincrasia de los nicas y estuvo en las ciudades de Managua, León, Masaya y Chinandega, lugares en los que fue bien recibido por la gran cantidad de admiradores que tenía en cada una de las ciudades que visitó como mánager de la selección nacional de Puerto Rico. LA PRENSA/ ARCHIVO
A pesar de su gran carisma y humanidad, Clemente era muy reacio con la prensa, sobre todo la de Estados Unidos, que lo trató mal al ignorar su destacada participación como grandes ligas. LA PRENSA/ ARCHIVO
Al lado de sus hijos: Roberto Jr., Luis Roberto, Roberto Enrique y su esposa Vera Zavala. El legado humanitario de Roberto Clemente fue heredado a su esposa y a sus hijos que continuaron con ese espíritu de ayudar a los más necesitados a través de la Fundación Roberto Clemente. LA PRENSA/ ARCHIVO
El avión con víveres para los damnificados del terremoto en Managua que nunca llegó a su destino. Cayó al mar a los pocos minutos de haber despegado la fatal noche del domingo 31 de diciembre de 1972. Junto a Clemente viajaban cuatro personas más. La búsqueda de los cuerpos duró 12 días y solo se logró recuperar el cadáver del piloto. LA PRENSA/ ARCHIVO
El boricua es el big leaguer con más estatuas alrededor del mundo, con al menos 12. Solo en Estados Unidos tiene cinco y seis en su natal Puerto Rico. En Nicaragua, dos estadios llevan su nombre, así como varias escuelas y barrios también. Fue declarado Héroe Nacional desde finales del 2022. LA PRENSA/ ARCHIVO
El ex big leaguer nicaragüense Dennis Martínez junto a Roberto Clemente junior, durante una visita al estadio y monumento de Roberto Clemente en el Parque Luis Alfonso Velásquez, en Managua. LA PRENSA/ ARCHIVO
La Prensa Domingo Nicaragua Roberto Clemente archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Roberto Clemente vive y vivira en la mente y los Corazones de los Nicaraguenses. Seguro que Dios lo tiene a su lado en el Reino de los Cielos.

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