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No hay duda de que el mundo actual está polarizado, fracturado, dividido. Si levantamos la vista, vemos en el horizonte situaciones críticas en América del Norte, Centro y Sudamérica. En Europa también hay también peligros que pueden desestabilizar la democracia. En Asia, se suceden revueltas una detrás de otra. Y hablar de África, está también en la cola de todos los continentes en materia de barbarie. En Oceanía tampoco está exenta de disturbios políticos o naturales.
En toda América, incluyendo la del Norte hay circunstancias que encajan en el seísmo que ataca la democracia en varios de los países que la componen y podemos empezar por el poderoso EE.UU., en donde hay ataques a la democracia y la población está dividida en dos partes como lo demostraron las recientes elecciones del 5 de noviembre de las que salió como ganador el anterior presidente de 2016 al 2020, Donald Trump, que igual es querido por la población en la que goza de popularidad, como denostado por la otra parte. Veremos que pasará a partir del 20 de enero de 2025, que asuma la presidencia, hay recelos y resquemores en sus socios y vecinos y aliados económicamente hablando, Justin Trudeau del Canadá por el norte, y Claudia Sheinbaum, al sur, en México, por el asunto de aranceles que amenaza el presidente Trump de imponer a los productos de ambos países y el tema de la inmigración.
Si bajamos más hacia el sur, hay fracturas de todo tipo empezando por Guatemala, que es la puerta de entrada de las oleadas de inmigrantes provenientes de Centro América, Sudamérica e incluso provenientes de Asia y África. En lo político ni hablar, ya que en esta zona se encuentran Nicaragua, Cuba y Venezuela. Países autócratas y enemigos ideológicos de EE. UU. y que están atacados por problemas económicos serios que recaen en sus poblaciones. Pero no llegan al fondo del barril gracias a las remesas de ciudadanos de esos países radicados en EE. UU. y que han dejado familiares residiendo en sus respectivos países. En la zona solo El Salvador se salva debido al gobierno de Bukele, quien ha acabado con las maras y pacificado el país, con una política de mano dura y también con gran llegada de remesas. Costa Rica y Panamá, son países con gobiernos democráticos y más o menos estables económicamente.
Siguiendo más al sur, empezando por Colombia, también hay un panorama no muy estable, regido por un gobierno que se proclama socialista, por su presidente Gustavo Petro, quien fue miembro del movimiento guerrillero 19 de abril y que alcanzó la presidencia en 2022, apoyado por movimientos de izquierda y que prometió acabar el proceso de paz, pero no ha podido llevar a cabo su promesa por haber otros movimientos guerrilleros que no apoyan su plan. Es un gobierno más o menos estable, pero con una oposición muy fuerte.
Y así entramos en su vecino Venezuela, donde el sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, se encuentra ocupando en gobierno del país desde hace diez años, y las últimas elecciones del 28 de julio 2024, las perdió frente a la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) cuya candidatura llevaba la titularidad de la oposición con Edmundo González Urrutia, quien fue aupado al poder por la líder, valiente, guerrera, heroína María Corina Machado, a quien le correspondía la candidatura, pero por una tantas barbaridades del gobierno madurista, la condenaron en un juicio espurio a 15 años de inhabilitación para ocupar cargos públicos. El triunfo electoral de la oposición fue arrebatado fraudulentamente por el Consejo Nacional Electoral y ratificado por la Suprema Corte de Justicia sin tener los votos suficientes, como lo ha demostrado la PUD con la presentación de las boletas electorales de todas la mesas donde la jugada estratégica de que por medio de sus fiscales recogieron los resultados finales de las boletas de la votación. Pero ya veremos qué pasa con la intransigencia del chavismo madurismo el día 10 de enero fecha de la toma de posesión del presidente.
Otro fenómeno político de grandes repercusiones en este subcontinente fue el triunfo del libertario, Javier Milei, en la Argentina, donde ganó limpiamente unas elecciones libres, justas y transparentes con su partido La Libertad Avanza, de corte liberal contra la casta política de los Kirchner, y contra el partido macrista que ahora es su aliado de gobierno donde varias figuras relevantes de dicho partido ocupan ministerios importantes dentro del gobierno de Milei. Actualmente tiene un conflicto diplomático con Venezuela, país que desterró a los diplomáticos argentinos sin seguir las reglas diplomáticas consignadas en los tratados internacionales y donde se encuentran asilados importantes miembros del partido Vente Venezuela que lidera María Corina Machado.
El Brasil de Lula, es el país encargado de los intereses argentinos y hay en estos días escaramuzas para sacar de la sede de la embajada argentina en Caracas y llevarlos a prisión, sin duda al Helicoide, centro de torturas y de violación de los derechos humanos que practica el gobierno madurista. María Corina ha publicado un alerta sobre la posible violación de la sede de la Embajada Argentina.
El Brasil ahora gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha vuelto al poder como presidente del Partido de los Trabajadores, gobernó Brasil ya en anteriores ocasiones en 2003 y en 2006 hasta 2011, y ahora en 2022, obrero metalúrgico con gran popularidad, carisma y mucha intuición y agudeza política. Es un gobierno de izquierda que lo califican como socialdemócrata, ha tratado de mediar en el fraude político venezolano, sin obtener resultados positivos y se ha alejado de las posiciones que maneja Maduro para darse por reelecto, dado que no presenta las evidencias que avalen un resultado ganador.
Brasil pertenece al grupo de los BRICS, foro político y económico que se opone a la hegemonía del dólar y a sus postulados políticos, con solo ver que está integrado por Rusia, China, India, Sudáfrica y que impidió la entrada en la última reunión a Venezuela que pretendía ser miembro de ese grupo, pero por el problema de pretender la reelección sin presentar las pruebas que avalen su postura le fue negada la entrada.
Otra nación interesante de resaltar en el cono sur es Chile, gobernada por Gabriel Boric Font, que devino presidente de Chile en 2022 por el Frente Amplio, movimiento compuesto de varios partidos de centro izquierda e izquierda radical, ha sido integrante desde sus tiempos de estudiante de derecho de federaciones de estudiantes, luego ingresó en política y fue electo diputado en dos legislaturas, hasta que en elecciones primarias fue escogido para representar la candidatura presidencial de la alianza Apruebo Dignidad. Es el presidente más joven de la historia de Chile, así como el más votado en toda su historia. Es miembro de la Internacional Socialista y considerado un demócrata de izquierda. En el plano internacional es ampliamente considerado y aceptado y está en contra del fraude perpetrado en Venezuela en las elecciones de julio de este año.
En sucesivas columnas trataré sobre los otros continentes a los que me he referido como parte del mundo convulso en que nos movemos ahora. Ojalá lleguen un momento en que todos estos movimientos dejen de ser convulsos para vivir en la paz que las democracias conceden.
El autor es abogado nicaragüense radicado en España.