Donald Trump y Elon Musk

Hablar de Elon Musk es hacerlo del hombre más rico del mundo. Empresario, propietario de empresas tan mundialmente importantes como Tesla, fabricante de automóviles de lujo; de Space X, de naves para vuelos espaciales con bastante éxito, Neuralink, dedicada a implantar dispositivos electrónico, xAI, cuyo objetivo es comprender la verdadera naturaleza humana, Boring Company es una empresa de excavación e infraestructuras a través ingeniería geotécnica, propietario de X antes Twitter, entre otras. Su fortuna según Bloomerg Billionaries asciende a 314,000 millones de dólares.

Es un empresario que hasta ahora había permanecido al margen de la política dedicado por entero a dirigir sus empresas, al estilo de Steve Job: “Cero tolerancia”. Es conservador, activista político, empresario como he dicho, que se metió de lleno en política a partir del intento de asesinato contra el entonces candidato Donad Trump, en mitin que realizaba en Butler, Pensilvania en julio, del que resultó herido en una oreja. Se convirtió en donante de la campaña a le aportó 150 millones de dólares y llegó a acompañar a Trump en varios de sus mítines y luego realizó actividades proselitistas de la campaña que llevó a la presidencia al mencionado Donald Trump.

A partir de allí se convirtió en amigo de Trump y se le ha visto acompañándole en varias actividades ya como presidente electo. Su experiencia profesional ha sido el acicate para que Trump lo nombrase junto con otro millonario como director de un Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) fuera del ámbito federal, sin salario alguno, no es una agencia clásica y formal como tal, es una cargo simbólico aunque no signifique que no vaya a hacer nada.

Por el contrario, el primer objetivo de DOGE es hacer un gobierno con perfiles empresariales, o sea hacer más con menos, y reducir el número de agencias federales que en muchos de los casos son vacías de contenidos y con un número alto de empleados que ganan elevados salarios sin hacer algo productivo. En este empeño le tocará facilitar un cambio de normativas para futuras estrategias comerciales.

Musk, en una entrevista con Tucker Carlson dijo que debería reducirse el número de agencias federales a 99, lo que supondría eliminar 331 agencias el 77 por ciento de las actualmente existentes, lo que produciría un ahorro considerable de gastos públicos para un gobierno con una alta deuda pública. Su intento es ahorrar en este tema unos 5,000 millones de dólares al gobierno.

Por supuesto, algunos analistas políticos y miembros del partido demócrata ven que puede haber un conflicto de intereses, ya que algunas de las empresas del multimillonario tienen contratos con agencias del gobierno estadounidense y que no ven como encajar este nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental, sin que se produzcan roces de carácter ético entre la mencionada agencia y el gobierno de su ya amigo y presidente electo Donald Trump.

Para otros estas opiniones son muy cicateras, ya que el magnate no va a entrar como Pedro por su casa en contratos de sus empresas con el gobierno de los EE. UU., que presidirá Donad Trump. Esta visión trata de romper el asesoramiento de Musk al gobierno federal habiendo como hay agencias cuyo objetivo es investigar y controlar que en los contratos con las administraciones públicas no haya rastros de corrupción y tengan consenso público.

Siguiendo con los objetivos que marcará DOGE, la modernización de las instituciones abarcaría desde la digitalización ordenada de trámites hasta la optimización del transporte urbano. Este tema es uno de los proyectos en los que Musk ha mostrado interés en la modernización del transporte público, e incluso inspirado en tecnologías desarrolladas por su empresa The Boring Company se ha propuesto explorar la viabilidad de túneles subterráneos para reducir la congestión en áreas urbanas en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Miami y otras con urbanizaciones, que rodean las grandes metrópolis.

Otro de los proyectos que Musk, desde DOGE quiere implementar es el uso de la inteligencia artificial (IA) que puede jugar un papel notable en la gestión gubernamental, ya que según el magnate el apoyarse en la IA ayudará utilizar herramientas para analizar grandes volúmenes de datos e identificar redundancias administrativas y así optimizar asignación de recursos públicos y agilizar trámites con la administración.

Es cierto que Elon Musk ha llevado grandes avances en sus empresas, como Tesla, SpaceX, xIA y otras, pero debemos tener en cuenta que lo ha hecho en el sector privado con su impulsividad e incluso carácter disruptivo, como por ejemplo ha reducido el coste de los viajes espaciales al reutilizar los cohetes una hazaña antes considerada imposible. Pero DOGE, aunque solo estará bajo el mando directo del presidente, hay cuestiones que no solo dependen de la autoridad del presidente, como por ejemplo los controles de las cámaras, que aunque en esta administración estarán bajo control de los republicanos, pero la Constitución establece una serie de contrapesos y balanzas que pueden estar en contra de una utilización de la herramienta DOGE en determinados aspectos lo que puede en determinados casos paralizar medidas que no consideren ajustadas a la vida republicana marcada en la Carta Magna.

Esta tarea encomendada al empresario, si todo va en línea con los controles de los que hablo en el anterior párrafo puede significar un paso gigante en muchas situaciones que ahora incluso llegan a paralizar los pagos al gobierno federal y que lo funcionarios no puedan obtener sus salarios.

Para otros esta tarea encomendada por el presidente electo Donald Trump, que no goza de ir siempre en la senda de la legalidad, puede también ser un obstáculo en la consecución de resultados beneficiosos para el sector público. Una vez tome posesión del cargo en su segundo período el presidente Trump, veremos si esta propuesta da los resultados apetecidos y deseados tanto por el mismo, como por el encargado de llevarlo a cabo sin cortapisas y es una ilusión que no es como una tormenta de verano.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

Opinión

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Si bien el Congreso estará bajo el control del Partido Republicano eso no significa que aprobaran todo lo que el gobierno de Trump someta a su consideracion. Estamos hablando de los Estados Unidos de América. Por ejemplo, la candidatura de Matt Gaetz para Procurador de Justicia. Gaetz es Republicano supuesto ha ser aprobado por el Congreso en Enero. Sin embargo los Congresistas Republicanos afirmaron desde ahora que Gaetz candidatura no iba a ser aprobada por ellos debido a las acusaciones en contra de Gaetz el cual tuvo que declinar a ultima hora su nombramiento. Como Republicanos los miembros del congreso apoyarían a Gaetz pero para la nación no era lo mas conveniente por las acusaciones penales en contra del sujeto. Gaetz hubiera sido un gran Procurador de Justicia que hubiera limpiado completamente el Departamento de Justicia en Washington.

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