Masaya

Iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, mientras se encontraba sitiada por antimotines de la Policía Orteguista. LA PRENSA/ARCHIVO

Feligreses afirman que las tradiciones de la Masaya “bullanguera” son rehenes de la dictadura

Las tradiciones religiosas que se celebran en ese departamento ahora sólo pueden realizarse con permiso y organización del orteguismo

La Masaya que celebraba sus tradiciones religiosas en las calles, junto con la Iglesia católica de Nicaragua, ahora es rehén de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que se abroga el derecho de decidir qué parroquias salen o no a peregrinar a sus santos en las calles, qué tradiciones se pueden celebrar abiertamente o cuáles pueden hacerse, pero bajo su organización y vigilancia.

En la también conocida Ciudad de las Flores, las principales actividades religiosas y tradicionales, que antes de 2018 se realizaban de forma masiva en las calles, la mayoría entre los meses de septiembre y noviembre, eran las que se efectuaban en honor a San Jerónimo, el Torovenado, el Malinche, los Ahuizotes, San Miguel y San Lázaro.

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Las fiestas en honor a San Jerónimo, santo patrono de los masayas, son consideradas las más largas del país, ya que inician desde septiembre y culminan en octubre, con la subida de la imagen. Antes se celebraban en las calles, con avalanchas humanas que pedían o agradecían favores desde esas peregrinaciones, pero desde 2018 el régimen ha prohibido las masivas procesiones en ese municipio, confirmaron habitantes de esa ciudad.

Las fiestas de San Jerónimo doctor eran masivas y se celebraban en las calles de Masaya. LA PRENSA/ARCHIVO

Una integrante de las comunidades de las iglesias católicas de Masaya indicó que hay devotos de San Jerónimo, San Miguel y San Lázaro que pese a las prohibiciones apoyan las actividades de la Iglesia, aunque sean dentro de los templos y aunque solo puedan poner altares, «muchos escondidos», dentro de las viviendas.

«Muchos de los feligreses, los rezadores sobre todo, han sido amenazados. Los famosos CPC son los encargados de esas amenazas, aquí ya no se vive la misma algarabía en las calles, hay mucho temor y ya no permiten ninguna procesión, ni grande ni chiquita en Masaya. Al pueblo bullanguero lo tienen secuestrado, así nos sentimos, porque no podemos andar en las calles celebrando a nuestros patronos, nuestros santos», indicó la feligrés.

Además, aseguró que muchas personas incluso se limitan de asistir muy seguido a misa para evitar ser fichados de «apoyar» activamente a la Iglesia católica, o evitan tener contacto con los párrocos que ahora también son perseguidos.

Celebraciones reducidas al interior de los templos

Al copatrón de los masayas, San Miguel, también se le celebraba en grande. Su día principal es cada 29 de septiembre, cuando los fieles se desbordaban para acompañarlo en procesión por las calles de Masaya, pero la bajada se realiza cada 19 de septiembre. Esta también ha sido limitada a realizarse dentro del templo.

Otras de las fiestas que tenían participación masiva de feligreses eran las que se realizaban en honor a San Lázaro, aunque esta se celebra un domingo antes del Domingo de Ramos, que generalmente se ubica entre los meses de marzo o abril. En esta se llevaban las mascotas disfrazadas, se realizaba un concurso para elegir al mejor, se hacían jornadas veterinarias en el atrio de las iglesias, sobre todo en la iglesia San Miguel y María Magdalena de Monimbó.

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En el caso del Torovenado el Malinche, que se celebraba cada tercer domingo de noviembre, con desfiles, disfraces, filarmónicos, concursos, desde las calles de Masaya, aunque se sigue realizando desde las calles de Masaya, es el régimen orteguista el que ahora la organiza con un grupo de simpatizantes.

Los fieles devotos y sus caninos son los principales participantes y atractivos de las fiestas de San Lázaro, durante los tiempos de Cuaresma. ARCHIVO/ NOEL AMILCAR GALLEGOS

«Actividades de piedad popular prohibidas por la dictadura»

La abogada Martha Patricia Molina explicó a LA PRENSA que “más del 95 por ciento de las actividades de piedad popular han sido prohibidas por la dictadura” y las “pocas que se realizan, como Santo Domingo, la Merced y la Gritería (con la restricción de no sacar los altares), se hacen por intereses económicos o turísticos de la dictadura o por la afinidad de la dictadura con los curas que la celebran”.

En Masaya, según el informe Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?, elaborado por Molina, en solo este año se registró la anulación de la tradicional procesión de San Lázaro, de Monimbó, Masaya. Mientras que el año pasado, la investigadora documentó que en septiembre se prohibió la procesión de San Jerónimo y se ordenó “iglesia por cárcel” y la imagen tuvo que ser celebrada dentro del templo.

En ese mismo año, el documento refiere que, en octubre, pese al asedio policial impuesto por el orteguismo, los fieles católicos desbordaron el templo de San Jerónimo, en Masaya. A pesar de la prohibición de procesiones, apoyaron la celebración de su patrono.

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En agosto de 2023, la parroquia San Jerónimo además suspendió la celebración de pedida de licencia, un acto que consiste en que la persona propuesta a mayordomo de las fiestas hace solicitud al párroco de esa iglesia para asumir dicho rol dentro de las fiestas.

Las parroquias de Masaya ese año también reportaron, según el informe, que se ahogaban porque las limosnas eran insuficientes para mantener los templos; se reportaron asedios policiales, sobre todo en la parroquia San Miguel Arcángel; la prohibición de la procesión de los perros en honor a San Lázaro; y amenazas contra el sacerdote Pedro Méndez, de Masaya; amenazas contra el presbítero Donald García, prohibición de la procesión de San Juan Bosco de Masaya, prohibición de procesión en San Sebastián rodeando el templo.

Secuestro del tradicional Torovenado

Otro feligrés católico que año con año participaba de las fiestas del Torovenado en Masaya resaltó que esa tradición fue secuestrada y usurpada por el orteguismo, que impuso nuevos organizadores, afines al partido y desplazó a los antiguos organizadores.

El fin de semana pasado, el régimen realizó su Torovenado con los organizadores que él mismo impuso desde 2019 y el feligrés asegura que como pasó en los años anteriores, «nada fue igual» y «se ha perdido la tradición original».

Torovenado promovido este año por el régimen orteguista. Foto: Tomada de TN8.

«Antes a la gente nadie le andaba diciendo de qué disfrazarse ni nada, pero ahora ahí andan, los que impusieron desde 2019, supervisando que uno se ponga algo que no moleste al Gobierno. Antes se sentía esa algarabía, nadie invitaba a la gente que debían representar ‘x’ o ‘y’ cosa, se sentía la idiosincrasia que caracteriza al nicaragüense. Salíamos disfrazados, no había limitante. Eso no se da hoy en día. El Torovenado luego que no salió en 2018, con los antiguos organizadores, aquí en el pueblo todos lo saben, fueron remplazados porque nadie podía salir a celebrar porque estaban deteniendo y matando al pueblo», apuntó.

Además, resaltó que las fiestas de los Ahuizotes también tienen una cofradía afín al régimen orteguista y por eso, al igual que el Torovenado, es una de las pocas actividades que todavía se permiten en Masaya, pero bajo la supervisión, vigilancia y organización del régimen, que también moviliza a sus simpatizantes para llenar los espacios que los tradicionalistas dejaron tras la usurpación.

«Hace seis años todo era diferente. Éramos, si no me equivoco, el pueblo con más fiestas tradicionales, religiosas, pero Masaya es un pueblo aguerrido, difícil, con carácter, que no se deja dominar, y por eso nos ven como un pueblo rebelde. Somos muy especiales y no perdemos la esperanza de que algún día recuperaremos nuestra algarabía, picardía y que Masaya volverá a celebrar en grande sus tradiciones religiosas, su cultura y tradición, que sabemos siguen secuestradas», finalizó.

Nacionales Masaya archivo

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