El conflicto en Oriente Medio

El conflicto entre Israel y Hamás en Gaza, en el norte de Líbano con Hezbolá y con su enemigo radical Irán, está cada día que pasa subiendo decibeles pues el último ataque con misiles protagonizado por Irán el día el 2 de octubre contra Israel, en el que  atacó con 200 misiles a distintos sitios de Israel especialmente contra Tel Aviv, la ciudad más importante  financieramente y comercialmente y contra la capital Jerusalén, han agitado el ambiente que ya estaba lo bastante para prever que habrá una guerra de consecuencias imprevisibles.

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y su gabinete de guerra ha dicho que Irán ha cometido un error que le costará caro pagar, y cuando esto se dice así, no hay duda de que habrá en respuesta un ataque inminente de Israel contra Irán que será acorde con el poderío militar israelí, que ha demostrado que es capaz de sorprender a los iraníes y a sus aliados de Hezbolá, Hamás, la Yihad Islámica y otros grupos menores.

Dicho ataque iraní ha sido condenado por muchos países y principalmente por su aliado principal los EE.UU, que es considerado como la mayor potencia militar del mundo. El ataque en cuestión ha sido repelido por la llamada cúpula de hierro que protege a Israel y ha evitado que dicho ataque causara mayores daños y muertes a la población israelí, que fue advertida de su inminencia y ordenó a sus ciudadanos mediante alarmas instaladas en sus teléfonos celulares, lo que les permitió buscar los refugios que a tales efectos existen en todo Israel. Su potente sistema de protección y junto con la ayuda de su aliado estadounidense, destruyeron en el aire la mayoría de los misiles supersónicos lanzados por Irán, que dista 1200 kilómetros de distancia de Israel y que sus misiles cubren el recorrido en 12 minutos.

Este ataque ha desviado el foco de atención del otro frente que está librando Israel en el sur de Líbano contra Hezbolá, que también lanza ataques con misiles y drones contra el norte de Israel, que ha sido evacuado para evitar muertes de civiles que habitan en la zona cercana a Líbano. Ahora mismo ya Israel ha entrado en combate abierto en territorio libanés contra el partido milicia de Hezbolá.

Israel ha trasladado ya varias divisiones de sus FDI, que estaban en Gaza luchando contra Hamás, que aunque maltrecho sigue siendo una fuerza combativa muy debilitada y que mantiene en su poder más de 100 rehenes capturados en su ataque del 7 de octubre de 2023, en la que unos 3,000 hamatíes asaltaron por sorpresa a kitbutz cercanos a la frontera de Israel, y mataron a unos 1500 israelíes de forma atroz y sorpresiva, lo que provocó el contraataque de las FDI, que prácticamente acabaron con las fuerzas de Hamás y la Yihad Islámica que estaban atacando Israel y acabó con todos los principales responsables de dicho ataque, a pesar de que los hamatíes se protegían en túneles debajo de tierra en los que tenían y siguen teniendo sus depósitos de armas y municiones las que fueron suministradas por Irán.

Si el conflicto no se apacigua a través de mediaciones diplomáticas al más alto nivel, en las que están la ONU, la UE y naciones como Egipto y Qatar e incluso otros países árabes sotto voce como Arabia Saudita, enemigo de Irán, el mundo puede verse envuelto en una guerra que incluso superaría a la II Guerra Mundial, debido a los nuevos medios de guerra, que algunos califican de híbrida por uso de armas convencionales y las nuevas armas tecnológicas, como las usada recientemente con la explosión coordinada de los antecedentes de los teléfonos celulares que usaban los miembros de las milicias de Hezbolá en Líbano y que causó un número importante de bajas.

La guerra que libra la valiente Ucrania contra la “poderosa” Federación Rusa, capitaneada por el criminal de guerra Vladímir Putin, ha pasado a ocupar un segundo plano de las noticias en los mass media, pero hay que tener en cuenta que después de dos años y meses de lucha, Rusia no ha podido quebrar la resistencia de los ucranianos apoyados por la UE, los EE.UU., Reino Unido, Francia, Alemania y muchos más países que la sostienen económicamente y militarmente con material y armas de guerra de nueva generación.

Hay que insistir hasta la saciedad, que Israel es el único país de Medio Oriente que es democrático y con una economía de mercado bastante saludable, mientras todos los países que la rodean, Gaza, Líbano, Irak, Siria, Irán son autocracias que tienen sometidos a sus pueblos por la represión y que consideran a las mujeres como meros objetos, sin respeto a su dignidad y humanidad.

Si el conflicto se agrava, quiero creer que las instituciones como la ONU y otras cuyo objetivo es preservar la paz y la seguridad de las naciones habrán terminado, pues mientras en el Consejo Permanente de la ONU siga habiendo el derecho de veto de EE.UU., Francia, China, Rusia y Reino Unido, países vencedores de la II Guerra mundial, no habrá quien resguarde el orden mundial y por tanto la paz y la seguridad, ya que cada reunión como está sucediendo ahora con motivo del conflicto israelí-palestino, no es posible tomar una decisión que avale una resolución  que sea efectiva o que afecte a sus intereses o a sus aliados este órgano no tiene nada que hacer.

Es indudable que las grandes potencias —léase EE.UU., Rusia, China y las otras que tienen el derecho a vetar sus propias proposiciones de resoluciones—, necesitan urgentemente de una renovación en la que se cambie el sistema imperante, por un sistema mayoritario, no gozaremos de tranquilidad a nivel mundial.

EE.UU., todavía bajo el mando del demócrata Joe Biden, ha advertido a su aliado Israel que no ataque instalaciones nucleares iraníes, es como decir sí soy tu aliado, pero mejor no toquemos esa tecla que nos puede estallar en nuestra cara. Es en lenguaje nicaragüense una advertencia gallo-gallina. Claro está que esta decisión se ve condicionada por las ya muy cercanas elecciones presidenciales de EE.UU. en las que el Partido Demócrata se juega la titularidad de permanecer o no en la Casa Blanca, por otro período.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

Opinión
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