Estrenándose en el cargo de nuevo ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura Ortega-Murillo, Valdrack Jaentschke alzó la voz en la Organización de Naciones Unidas (ONU) a favor de la narrativa que impone el régimen relacionada con «la soberanía, autodeterminación, no intervención e integridad territorial» y rechazo a la implementación de sanciones.
En el marco de la 79 Asamblea General de la ONU, Jaentschke aseguró el martes que el Movimiento de Países no Alineados (NOAL) continúa apostando por la construcción «de un mundo multipolar» basado en «cooperación y no en agresiones», a como se refiere el régimen a las sanciones.
Jaentschke asumió el cargo de canciller luego que el 5 de septiembre la vocera del régimen, Rosario Murillo, anunciara la remoción de Denis Moncada Colindres como jefe de la diplomacia de la dictadura por motivos de salud.
«Hasta hoy, los países que conformamos el sur global no hemos percibido ni recibido una respuesta adecuada ni justa por parte de los países desarrollados, en relación con los compromisos adquiridos por ellos y así comenzar a responder por sus responsabilidades históricas en la creación de las injustas condiciones que solo han generado y perpetuado las desigualdades, y afectando, a veces de manera irreversible, al planeta», dijo Jaentschke.
«Consecuencias negativas»
Además, Jaentschke se refirió a las sanciones que implementa la comunidad internacional contra algunos países.
“Más de un tercio de la población mundial sufrimos todos los días la imposición de ilegales medidas coercitivas unilaterales. Las consecuencias negativas de estas acciones arbitrarias e ilegales para el desarrollo de ese tercio de la población mundial son evidentes”, dijo Jaentschke.
Por su parte, el opositor y excarcelado político, Félix Maradiaga, consideró que «creo que la inclusión de Valdrack es un intento de darle visibilidad a un operador de la dictadura que quedó muy mal parado ante la diplomacia en Centroamérica».

Jaentschcke boicotea resolución en Cumbre del Futuro
El pasado 22 de septiembre, los líderes mundiales adoptaron «el Pacto del Futuro» en la Cumbre del Futuro, a excepción de siete países que votaron en contra: Rusia, Sudán, Corea del Norte, Nicaragua, Irán, Siria y Bielorrusia. Además, 15 países se abstuvieron y 143 votaron a favor.
El argumento de los siete países fue que no se incluyeron elementos propios del multilateralismo y que el pacto atenta contra el principio de no injerencia. El boicot, promovido por Rusia y al que Nicaragua se sumó, sienta un precedente negativo en el organismo debido a que el documento se negoció durante 18 meses.
«Este voto en contra no es más que un intento de sabotear los esfuerzos globales para hacer que las Naciones Unidas se adapten a las realidades del siglo XXI. Las reformas propuestas buscan un Consejo de Seguridad más representativo, que refleje la diversidad y las nuevas dinámicas geopolíticas, garantizando que decisiones críticas sobre la paz y la seguridad globales no queden secuestradas por el veto de unos pocos», dijo Maradiaga.
Lea también: ¿Cómo se desarrollará la diplomacia de la dictadura con Valdrack Jaentshcke al frente?
A consideración del especialista en relaciones internacionales y catedrático costarricense, Carlos Cascante Segura, el alineamiento a los otros seis países demuestra que la política exterior de la dictadura consiste en «ser comparsa» de las decisiones de Rusia ante foros internacionales.
«El juego de Nicaragua y de su recién estrenado canciller es en esencia apoyar las posiciones rusas junto con otros países que también juegan en esa partida», agregó Cascante.
A su consideración, «hay que tomar en cuenta que el documento aprobado en la Asamblea General fue impulsado por miembros de las Naciones Unidas que se oponen a Rusia en la guerra en Ucrania y Nicaragua ha jugado un partido de cercanía con Rusia de apoyo y respaldo a los posicionamientos rusos en la guerra en Ucrania».

Impacto mínimo en las gestiones
Según los medios de comunicación oficialistas, Jaentshcke se reunió con el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez; el canciller de Senegal, Yassine Fall; la ministra de Estado para la cooperación internacional de Emiratos Árabes Unidos, Reem Al Hashimy; el vice primer ministro y canciller de la República Popular de Laos, Saleumxay Kommasith; el canciller de República Democrática del Congo, Thérèse Kayikwamba Wagner; el ministro de Estado para Eelaciones Exteriores de Qatar, Soltan bin Saad Al Muraikhi y el canciller de Zambia, Mulambo Haimber.
Lea también: Dictadura nombra a Valdrack Jaentschke canciller y deja a Denis Moncada como “asesor”
Según Maradiaga, el régimen Ortega Murillo, a través de su delegación, ha conseguido impactos mínimos en sus gestiones diplomáticas en la Asamblea General de la ONU y, en su opinión, el aislamiento del régimen quedó en evidencia con el alineamiento a los siete países que votaron en contra del Pacto sobre el Futuro.
«Sus encuentros se han limitado a los mismos miembros del ya conocido ‘club de dictadores’, sin lograr conexiones significativas fuera de ese círculo. A pesar del respaldo diplomático de Rusia, China e Irán, la dictadura no ha conseguido recuperar el apoyo de sus antiguos aliados, muchos de los cuales ahora ven en el modelo de Ortega una vergüenza a nivel internacional», expresó.
Y agregó que «lo que alguna vez fue la diplomacia sandinista, con alguna capacidad para cultivar amistades y alianzas con movimientos progresistas, ha desaparecido por completo, dejando solo vínculos con las autocracias más cuestionables del mundo».