La decisión tomada por el candidato electo como ganador de las elecciones del 28 de julio en Venezuela ha despertado una cantidad enorme de comentarios y análisis al respecto sobre su asilo en España, tanto en Venezuela como en todo el mundo.
Para comenzar —en mi humilde opinión— debemos tener en cuenta que se trata de una persona mayor, con un bagaje intelectual importante, amante de su patria y de su familia, que ante la situación a la que se enfrentaba el PUD liderado por María Corina Machado y que logró la unificación de la hasta entonces dispersa oposición venezolana, inhabilitada por el régimen tiránico de Maduro, y ante la propuesta que le hizo María Corina, después de haber rechazado el régimen a la otra candidata escogida no tuvo reparos en aceptar la propuesta que se hacía para participar como candidato de la oposición.
Ante esta situación y siendo una persona hasta entonces desconocida por la mayoría, María Corina recorrió todo el país junto a Edmundo para darlo a conocer como candidato presidencial del PUD, con un acierto considerable con tal recorrido aunado a esto el hecho de el pueblo venezolano estaba harto de los desmanes de la dictadura de Maduro que cometía tantas tropelías en contra de los venezolanos.
Maduro, creía que con el poder en sus manos y en el de sus gerifaltes que le acompañan el pueblo seguiría atemorizado de las torturas, persecución y sobre todo desapariciones y crímenes de lesa humanidad contra el pueblo que la CIDH tenía constancias fehacientes. Pero era evidente que cuando llegan las elecciones del 28 de julio el pueblo había perdido el miedo y vota masiva y arrolladoramente contra el candidato Maduro.
La oposición sabiendo de las patrañas y trapisondas de la dictadura se había preparado concienzudamente para cuidar el voto a través de una tupida red de fiscales en todo el país y recoge tácticamente todos los resultados de las mesas las boletas electorales habidas en cada mesa y las muestra para demostrar al mundo el triunfo apabullante del candidato Edmundo González Urrutia. Y por el contrario el CNE, la misma noche electoral da como ganador al dictador Nicolás Maduro Moros, adjudicándole un 54 por ciento de los votos y como perdedor al candidato ganador González Urrutia con mas o menos un 45 por ciento de los votos dejando al descubierto el fraude que tanto el CNE, como la CSJ, tratan de avalar. Lógica y matemáticamente no encajaban los resultados que tenía en su poder la oposición y que demuestran el triunfo absoluto de su candidato González Urrutia con un porcentaje de casi el 70 por ciento y el candidato oficialista no llega al 40 por ciento de los votos.
Sabiendo también que la dictadura desataría el terror por medio de encarcelamientos y torturas y uso de la justicia corrupta, la oposición nuevamente le toma la delantera a la dictadura y saca su gente a las calles liderados por González Urrutia y María Corina, guardando las precauciones del caso, hasta el hecho de resguardar a González Urrutia, quien se refugia en la Embajada de los Países Bajos donde pasa más de treinta días y luego es trasladado a la residencia del embajador de España en Caracas, donde pide asilo político y el gobierno se lo concede e incluso manda un avión de su Fuerza Aérea y del Espacio y lo trae a España y le concede el asilo político solicitado, y es más, el Congreso de los Diputados ante una propuesta de Ley del Partido Popular apoyado por otras fuerzas políticas como Vox,PNV —que siempre ha votado con el gobierno— Coalición Canarias otros sale victorioso reconoce a González Urrutia como presidente electo. Aunque esta resolución no tiene efectos vinculantes para que el gobierno lo reconozca como tal, es un paso muy importante para su reconocimiento como tal, el gobierno de Sánchez dice que prefiere esperar para hacerlo con juntamente con los demás miembros de la UE, pero se le ha infringido una derrota parlamentaria por mayoría absoluta.
Dicho todo esto, se plantea si es conveniente o no para aupar a González Urrutia como Presidente efectivo de Venezuela y tome posesión el 10 de enero de 2025, hay quienes dudan de este escenario, dado que el espacio de tiempo que media entre este exilio y la fecha de toma de posesión es posible que los ánimos del pueblo decaigan y dejen el campo abierto el madurismo, pero como dice María Corina la tarea de visibilizar el fraude ante muchos gobiernos la hará González Urrutia desde España y ella la hará desde dentro del país.
Es claro que Maduro y sus adláteres harán por su parte cuanto esté de su parte para evitar que haya una transición pacífica para el cambio de gobierno en la fecha señalada. El que suscribe cree que mientras se produzca el desconocimiento del gobierno que quiere reelegirse por muchos gobiernos y se arriesgue a ser un gobierno paria para reelegirse no lo tendrá fácil. Pero la pelota está en juego y hacer un pronóstico certero es tarea difícil momentáneamente.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.