El joven Josía David Barrera Buitrago, de 21 años, fue sentenciado a cadena perpetua revisable por el asesinato de su abuela paterna, Ramona Marcelina Videa, de 62 años, a quien atacó mortalmente en unos cañaverales del municipio de El Viejo, con la intención de robarle.
El juez Juan de Dios González Quintana emitió el fallo de culpabilidad por los delitos de parricidio en perjuicio de la abuela paterna del acusado, por el cual se le condena a cadena perpetua y por el delito de robo con violencia e intimidación se le condena a seis años más de prisión, según la resolución emitida por el titular del Juzgado Distrito Penal de Juicio de Chinandega.
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El crimen por el que se le acusa a Barrera ocurrió el pasado 8 de junio, cuando Videa fue encontrada asesinada en un cañal cercano a la comarca Alex Centeno en El Viejo, donde residían los dos junto a Gerardo Antonio Barrera Mendoza, abuelo paterno del acusado y un primo de Josía Barrera.
Los hechos
En la reconstrucción de los hechos, se estipula que el pasado 6 de junio de 2024 el acusado acompañó a su abuela paterna a retirar una remesa en el municipio de El Viejo, de 200 dólares que le habían enviado sus hijos, quienes residen en Estados Unidos, en concepto de trámites migratorios y que la víctima viajaría hacia el país norteamericano.
Barrera le pidió el dinero a su abuela para consumir sustancias alucinógenas, sin embargo, Videa se negó a entregárselos por lo que el acusado ideó un plan para robarle.
El pasado 7 de junio, el acusado le dijo a su abuela que le habían regalado unas frutas y que lo acompañara a cortarlas. Videa —quien era vendedora de frutas— accedió y al día siguiente salieron a buscar dichas frutas. En el plan ideado por Barrera, llevaría a la víctima por un camino solitario y cercano a un cañal para robarle.
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Luego de cortar las frutas, el acusado llevó a Videa hacia el cañal y ahí le asestó dos machetazos que acabaron con su vida casi al instante. Barrera, luego de cometer el delito de parricidio, procedió a robarle los 200 dólares de la remesa, 5,000 córdobas que llevaba en su cartera para comprar provisión y dos celulares valorados en 700 y 1,000 córdobas, respectivamente.
Luego de cometer el crimen, Josía Barrera dejó el cuerpo de la víctima en el cañal y regresó a su casa diciendo que la abuela había ido al mercado del municipio a vender las frutas cortadas. Con esa excusa, el acusado huyó al día siguiente del crimen.