Desde la conquista de España por los árabes que duró aproximadamente 800 años desde el 711 hasta 1492 (siglos XIV y XV), cuando fueron expulsados por los reyes católicos, se puede decir que desde allí comenzó la islamización de Europa a través de España, primero por medio del Califato de Córdoba y luego cuando llega el ocaso del mismo se divide en los llamados reinos de Taifas, distribuidos en distintas partes de la geografía de lo que era España.
Cuando hablo de islamización, me refiero evidentemente no solo a la presencia de personas de origen árabe, sino también a su cultura, sus modos de vida y su idiosincrasia. Sabemos históricamente también que su credo viene de Alá, a través de Mahoma, quien ofrece a los que mueren en la fe islámica lo que el Corán les reserva: la felicidad en la resurrección o el castigo divino, pero sometidos en vida a un correcto actuar que también comparte con las otras grandes religiones monoteístas como el cristianismo, el catolicismo, el judaísmo.
El islamismo, según Wikipedia, es un conjunto heterogéneo de movimientos políticos cuya ideología y programa consiste esencialmente en la adaptación de la vida política a las reglas o mandatos religiosos del Islam, y según el diccionario de la RAE, define al islamismo como “ideología que subyace al fundamentalismo islámico”. Con estas ideas preliminares me adentraré en cómo Europa, un continente que ha venido siendo a través de los siglos esencialmente practicante del catolicismo, o en seguidores de Cristo, hijo del Padre, que también comparte con ciertas creencias provenientes del islamismo y del judaísmo que creen en un ser superior que es el que da origen a nuestra fe, llámese Dios, Alá, y en Abraham, cada uno con su libro sagrado, la Biblia para los cristianos, el Corán para los islamistas y la Torá para el judaísmo, donde se contienen los principios y mandamientos de cada una de estas religiones.
Ya más o menos he descrito quizás superficialmente lo que significa cada uno de los principios que rigen las religiones que se profesan no solo en Europa y a las que me vengo refiriendo. Es pues ahora importante ver en qué consiste la islamización de Europa en la actualidad.
Ya hemos visto que los islamistas o musulmanes fueron expulsados de la península ibérica en 1492, y ahora estamos viendo cómo los prosélitos del islamismo subliminalmente quieren volver a dominar la Europa, que no es musulmana, lo hacen por medio de sucesivas olas de emigración de personas desde aquellos países del Medio Oriente y otras zonas, que se incrustan en la sociedad y en algunos casos incluso se convierten al cristianismo dominante. Y lo hacen también desde el fanatismo exacerbado cometiendo actos terroristas en las que matan a miles de personas a través de sus bárbaras milicias, como la Yihad Islámica cuyo objetivo es crear un Estado islámico gobernado por la ley islámica Sharia, rechazando la democracia y los parlamentos elegidos por votación porque en su opinión Dios es el único legislador; Al-Qaeda, el Isis y otras denominaciones en las que sus acciones las cometen en nombre de Alá el grande.
Se han cometido actos terroristas en casi todos los países de Europa Occidental, como en España, Francia, Bélgica, Italia, donde ponen bombas humanas que no vacilan en atarse un cinturón explosivo que puede matar a miles de personas, bombas en trenes, y allí donde haya grandes concentraciones de público, como sucedió por ejemplo entre otros en las Olimpiadas de Munich, donde mataron a casi toda la delegación israelí.
En España, hicieron explotar varios trenes el 11 de marzo de 2004, causando 192 muertos y cerca de 2000 heridos siendo uno de los atentados más grandes causados por Al-Qaeda, que conmocionó a España y al mundo entero. El atentado por este mismo grupo realizado en Reino Unido de 7 de julio de 2005 en Londres con bombas colocadas en el metro y en un autobús causando 56 muertes, seguido de otro perpetrado el 21 de julio del mismo año, que no produjo daños físicos. Luego se produjeron otros atentados cometidos por yihadistas en Bélgica en 2011 de la Plaza de Saint Lambert, muriendo 5 personas y 125 heridas, en Francia en 2012, en un tiroteo Mountauban cometido también por Al-Qaeda causando siete muertos y cinco heridos. Otro atentado realizado en Francia cometido en 2015, el 9 de enero, que tuvo mucha repercusión mediática fue el realizado contra la sede Charlie Hebdo y el otro realizado en el mismo país el 13 de noviembre de 2015, en el que murieron 137 personas y hubo además 415 heridos. Y así podría seguir enumerando otros atentados terroristas cometidos en suelo europeo por los terroristas islámicos, que no podría seguir enumerándose en este artículo porque rebasaría su extensión.
Estos atentados son cometidos en grupos organizados o por los llamados “lobos solitarios” que atacan con cuchillos, vehículos e incluso armas automáticas, en calles de distintas ciudades donde normalmente circulan personas pacíficas y desprevenidas que resultan muertas o gravemente heridas. Pero todo esto aparte de los yihadistas que llegan en las oleadas de emigrantes hay en todos los países europeos, musulmanes yihadistas nacidos por ejemplo en Paris, donde residen gran número de ciudadanos franceses originarios de Argelia que llegaron después de la guerra mundial: Igual sucede con Bélgica, donde también residen gran número de personas de ascendencia musulmana, lo mismo sucede en Alemania y otros países, lo que sin lugar a dudas permite mayores facilidades para que se cometan actos terroristas.
Muchos comentaristas añaden el hecho de que en muchos países europeos hay envejecimiento de la población propia y este hecho es sustituido por el nacimiento de hijos de mujeres musulmanas que crean el nacimiento de varios hijos, lo que no sucede con los matrimonios europeos que se casan cada vez más tarde y no suelen tener más allá de uno o dos hijos, lo que viene a engrandecer la población musulmana. Pero justo es decir también que no todos los musulmanes que por una u otra razón residen o viven en Europa son terroristas, la gran mayoría son personas normales y trabajadoras y pagan sus impuestos y cumplen sus deberes ciudadanos, incluso en la política, las que sabemos han salido de sus países por la presión económicas o insalvables cuestiones políticas.
Describir estas cuestiones no constituye xenofobia o racismo, sino realidad de que ocurre.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.