La valoración humanista de la excarcelación de los presos políticos

Este jueves 5 de septiembre fue un día de mucha alegría para la Nicaragua democrática y opositora en general, porque 135 presos políticos fueron excarcelados gracias a las gestiones humanitarias del Gobierno de Estados Unidos (EE. UU.) y la solidaridad del de Guatemala que los acogió.

No fueron liberados por completo, porque los desterraron y el destierro es también una prisión, no física pero sí mental y emocional. Empero, lo más importante es que esas personas ya no están sufriendo las terribles condiciones de la prisión. Y también sus familiares han dejado de padecer el suplicio moral de tener a sus seres queridos injustamente encarcelados y vejados por sus carceleros verdugos.

Desde una perspectiva fríamente política la excarcelación de los presos políticos se aprecia como algo muy bueno e importante porque significa una victoria de la lucha por su libertad. Y porque de cualquier manera es una derrota política de la dictadura.

Pero el enfoque político pone el énfasis en que, si bien estas personas presas políticas han sido excarceladas, hay otras que quedaron en la prisión y muchas más serán pronto encarceladas, pues no hay dictadura sin prisioneros políticos y de conciencia.

Lo cual es cierto. Pero una valoración humanista de la excarcelación de los 135 presos políticos va mucho más al fondo del enfoque fríamente político.

El humanismo en el campo de la política es la colocación de la persona en el centro y la razón de ser de la existencia social, de los afanes de quienes actúan en la vida pública y de las propuestas, ideologías y acción de los partidos políticos.

Rodrigo Borja nos recuerda en su Enciclopedia de la Política la sentencia del filósofo clásico griego, Protágoras, de que “el hombre (o sea la persona humana) es la medida de todas las cosas”.  Es un llamado a hacer del ser humano el punto de vista básico de todo lo existente y en el centro de la organización social y la actividad pública.

Dicho con otras palabras, entender que el reconocimiento, respeto y servicio a la persona humana “es la razón de ser de todo lo que existe: sociedad, gobierno, leyes, economía, ciencia, tecnología. Nada cobra sentido a menos que tenga un valor instrumental para satisfacer finalidades humanas”.

De manera que es cierto que el régimen seguirá encarcelando a personas que tienen pensamiento propio y lo expresan de cualquier manera. Pero es igualmente cierto que los 135 excarcelados políticos este jueves 5 de septiembre salieron de la prisión llenos de alegría; y sus familiares se han regocijado y disfrutado lo que podría ser quizás el mejor momento de sus vidas.

Se sobrentiende que un estado de libertad permanente para todos los nicaragüenses solo será posible cuando haya en el país una nueva democracia que por razones obvias tendrá que ser mejor que la perdida en 2007. Pero entre tanto es válido, justo y necesario regocijarse junto con los ahora ex presos políticos y sus familias. Esto significa mucho, aunque falte no se sabe cuánto tiempo para poder vivir todos en plena libertad, física, psicológica y emocional.

Editorial
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