La luz del 28 de julio en Venezuela, no debe apagarse

Me estoy refiriendo a la jornada victoriosa de la oposición venezolana al ganar las elecciones arrolladoramente al madurismo recalcitrante representado en la figura de Nicolás Maduro. La oposición ganó limpiamente las elecciones en la figura de su candidato Edmundo González Urrutia y empujado por la heroína venezolana María Corina Machado, quienes supieron captar el sentimiento de los venezolanos hastiados de tanta tiranía corrupta y depredadora de todos los bienes nacionales.

Y decía como titular que la luz del 28 de julio no debe por ningún momento apagarse como lo han venido haciendo desde dentro de Venezuela con las abarrotadas manifestaciones convocadas por el presidente electo González Urrutia y María Corina Machado, una mujer que vale su peso político por toneladas y llena de valor y principios y valores que todo el mundo la tiene en un pedestal.

Desde fuera, como está siendo patente, la mayoría de los países de América Latina rechaza la supuesta victoria que quiere atribuirse el dictador Maduro, que huele desde lejos a fraude y corrupción, amañamiento, patrañas que pretende dar por válidas amparado en sus instituciones sometidas al madurismo como el CNE, que aún sin haber terminado el conteo ya daban por ganador a Maduro, siendo que con las boletas electorales recogidas por el oposición demuestran que González Urrutia obtuvo un resultado cercano al 70 por ciento de los votos, en una proporción de 2 a 1 frente a Maduro, con lo que este habría obtenido más o menos un 30 por ciento del voto.

Pero el madurismo no quiere aceptar una derrota en toda regla y sus aliados del CNE, lo dan por ganador con un 52 por ciento de los votos y relegando a González Urrutia al segundo puesto con más o menos un 45 por ciento, lo que queda contradicho y fuertemente cuestionado con la presentación de las actas o boletas de votación recolectadas por la oposición en una jugada maestra como si de ajedrez se tratara y que se han hecho públicas y el madurismo a la fecha actual no presenta las actas que según los mismos constan en la tabulación hecha por el CNE.

Dicho todo esto, no hay dudas en la victoria de González Urrutia y en la derrota de Maduro, que recurrió a otra institución sometida a sus caprichos el Tribunal Supremo de Venezuela, donde los magistrados en ejercicio son todos nombrados por Maduro y son aliados del mismo, para que avalara los resultados de las boletas de todos los partidos. Pero ya sabíamos de antemano cuáles serían los resultados: Maduro ganador y González Urrutia derrotado.

El pueblo venezolano, valiente y hastiado de tantos estropicios desde la llegada al poder de Hugo Chávez allá por finales de 1993, que lo encumbró al poder mediante elecciones que todo el mundo aceptó a pesar de haber intentado previamente un golpe de Estado contra las autoridades constituidas, y a su muerte legó el poder al ignorante y fiel aliado de los cubanos donde aprendió las cuatro zarandajas que enseñaban sobre el comunismo y desde entonces lleva diez años en el poder. La oposición se preparó diligentemente para ir a estas elecciones donde la que tenía haber sido la candidata María Corina Machado, que ganó con un 90 por ciento de respaldo las elecciones primarias para nominar al candidato que se enfrentaría a Maduro, no pudo serlo por haber sido inhabilitada por el madurismo durante 15 años que aún no se han cumplido.

Para seguir en la lucha hasta que el madurismo caiga por la fuerza de los votos, la oposición está llamando al pueblo a defender el voto y para ello ha convocado manifestaciones como las habidas en toda Venezuela el sábado 17 que se extendieron incluso a muchos países donde residen venezolanos exiliados y simpatizantes de la causa venezolana por la libertad y  resultaron contundentes tanto en Bogotá, Buenos Aires, Madrid, Londres, Alemania, Reino Unido, Italia entre otros lo que demuestra a todas luces que la llama no se apaga, ni se apagará hasta que se produzca el derrocamiento de la dictadura.

Es cierto que la caída del tirano no es fácil, que habrá que vencer muchos obstáculos y dificultades, como ya lo estamos viendo cuando Maduro y su cúpula, Padrino, los Rodríguez, Tarek Willian Saab, Diosdado Cabello, Cilia Flores y sus hijos y demás paniaguados como Elvis Amoroso, y Caryslia Beatriz Rodríguez, han detenido, desaparecido e incluso matado a opositores en los que incluso han metido entre rejas a figuras importantes de la oposición. Según ha denunciado PROVEA, las desapariciones forzadas y detenciones arbitrarias pasaron a ser “la nueva normalidad” después de las elecciones.

Hay que seguir insistiendo hasta donde den las fuerzas e incluso estar dispuesto al sacrificio, como lo hace la valiente Corina, que no tiene miedo a montarse en un camión —incluso jugándose la vida— para alentar a los opositores que asisten a las manifestaciones. Pero Maduro y su claque sabe que, si la tocan, hasta allí llegó el juego.

Por eso el mundo democrático debe empujar la salida democrática a un gobierno de transición que cuando ocurra la toma de posesión sea Edmundo González quien jure el cargo para ejercer la presidencia hasta 1931. La OEA, la UE, los EE.UU. y todos los organismos dependientes de las anteriores organizaciones mencionadas no deben levantar el pie del acelerador.

Si dejamos caer nuevamente a Venezuela en manos de esos facinerosos, la democracia sufrirá un duro golpe y será un mal ejemplo para sus congéneres de Cuba, Nicaragua, Bolivia y demás países donde hay gobiernos autoritarios que verán que gozan de inmunidad en sus cargos mal habidos.

El mundo libre tiene una deuda con Venezuela, no puede aceptar una derrota infringida por una dictadura corrupta que mantiene al país en situación de esclavitud, donde las personas que no son adeptas al régimen no son nada, son personas descartadas de la sociedad en la que viven y prácticamente invisibles a los ojos de los conmilitones del madurismo, que viven en el lujo y la riqueza robada al pueblo.

Este modus vivendi para los chavistas/maduristas, no puede seguir así, mientras los venezolanos tienen que emigrar a otros países por no tener ni siquiera muchas veces como alimentar a su familia. Los venezolanos tienen que regresar al suelo que los vio nacer y no padecer el sufrimiento y las necesidades que pasan fuera de su tierra por culpa de los mandamases. Dejar de defender a Venezuela en estos momentos es un pecado de lesa humanidad. Sigamos adelante, que aunque el camino es tortuoso llegará el momento de la libertad y la paz.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

Opinión
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