A las 6:00 p.m. el obispo Sócrates René Sándigo dio el tradicional grito de «¿Quién causa tanta alegría?», el cual da inicio a la celebración de la llamada Gritería Chiquita, ante cientos de pobladores que abarratoron este 14 de agosto el parque central de la ciudad de León.
El controvertido obispo luego gritó: «¡Que viva la virgen!», pero no lanzó vivas a la Iglesia católica.
Esta actividad religiosa, en la que participan miles de pobladores, es una de las pocas que la dictadura Ortega-Murillo autoriza en el país, mientras mantiene una persecución constante en contra de la Iglesia católica de Nicaragua, ordenando incluso la detención de sacerdotes a los que les receta «seminario por cárcel» o destierro a Roma.
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La celebración se está dando en medio de una gran presencia policial, también agentes antidisturbios en los alrededores del parque central.
Después del grito, los católicos pasaron a recibir su brindis o gorra en la Catedral, y otros optaron por ir a recorrer la ciudad en busca de altares a la virgen.

Origen
La celebración de la Gritería Chiquita en León, que cumple este 14 de agosto 77 años de realizarse, es una tradición religiosa propia de la Iglesia católica de Nicaragua, que comenzó desde 1947, cuando bajo la guía del ese entonces obispo Isidro Oviedo (q.e.p.d.) alzaron altares en honor a la Virgen de la Asunción, clamando para que cesara la actividad volcánica que había iniciado el volcán Cerro Negro en julio de ese año.
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En enero pasado, el orteguismo desterró a Roma al primer grupo de 19 religiosos, entre esos sacerdotes, obispos y seminaristas, que mantenía encarcelados. En el grupo iba monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí; y monseñor Isidoro Mora, obispo de la Diócesis de Siuna.

Asimismo, el 8 de agosto pasado, desterró a otros ocho sacerdotes, que detuvo y encerró en el Seminario Nacional Nuestra Señora de Fátima, ubicado en Managua, entre el 26 de julio y 5 de agosto. Los detenidos eran parte de parroquias de Matagalpa y Chontales.
La Diócesis de León, administrada por el obispo Sócrates René Sándigo, encargada de dar el grito de «¿Quién causa tanta alegría? ¡La concepción de María!», que da inicio a la celebración de la «Gritería Chiquita» o de «Penitencia», es una de las pocas que sigue siendo respaldada por el orteguismo.
El obispo Sándigo en reiteradas ocasiones, por su postura de silencio frente a los abusos cometidos por el orteguismo contra la iglesia Católica y por incluso imponer la bandera del Frente Sandinista en actividades religiosas, ha sido señalado de ser cercano a la dictadura Ortega Murillo.
Sin embargo, en lo que va de este año —tras el exilio del padre Aurelio López, vicario de la Catedral de León— el obispo Sándigo ha sido visto bajo estricta vigilancia policial en cada actividad religiosa o visita que realiza. La abogada Marta Patria Molina, defensora de derechos humanos e investigadora de violaciones contra la Iglesia católica de Nicaragua, en abril y junio de este año denunció la constante vigilancia policial que sufre este religioso.

Respaldo
La vocera de la dictadura sandinista, Rosario Murillo, en su alocución de mediodía, obviando todo lo que hace contra la Iglesia católica, expresó su respaldo a la celebración de la Gritería Chiquita en León.
«Hoy estamos celebrando a nuestra madre María en grande, allá en León, donde hizo el milagro, los creyentes celebran la Gritería Chiquita, precisamente porque se considera que la Virgen María hizo el milagro de cesar o de interceder para que se cesaran las cenizas y arena sobre la ciudad de León, entonces, celebramos, cantamos, honramos a María, la madre de Dios», dijo la dictadora nicaragüense.