Teoscar Hernández debe ser uno de los jugadores más amables en el beisbol. Es un tipo educado y respetuoso. Hace dos semanas ganó el Home Run Derby en Arlington, Texas, en la jornada del Juego de Estrellas y fue expuesto ante la mirada del mundo beisbolístico que pudo apreciar a un jugador sonriente, agradecido de sus logros y sin alardes en sus expresiones.
Y, sin embargo, no ha recibido el reconocimiento que merece como jugador de Grandes Ligas. En su carrera de nueve años en las Mayores, Hernández acumula seis temporadas de al menos 20 jonrones. Ya ha empujado 100 carreras y fue a su segundo Juego de Estrellas. También ha ganado dos premios Silver Slugger que se entrega al jugador más ofensivo de cada posición.
“Hay cosas que tú no puede controlar y una de ellas es el reconocimiento que hacen los medios. Y yo entiendo eso, siempre hay sus favoritos y lo que nos queda a los que somos menos tomados en cuenta, es seguir trabajando duro para rendir y hacerlo de forma consistente. En mí no hay molestia, sino más bien agradecimiento por lo que Dios me ha dado”, asegura Teoscar.
Hernández nació hace 31 años en Cotuí, República Dominicana. Fue firmado inicialmente por los Astros de Houston, con quienes tuvo un destacado trayecto en las Ligas Menores, pero siendo aún muy joven, fue cambiado a los Azulejos de Toronto, de donde pasó a Seattle más tarde, hasta aterrizar en los Dodgers para esta temporada y ahora juega con Shohei Ohtani.
“En mis inicios con los Astros durante la Liga de Verano en Dominicana en 2011, jugué con peloteros de Nicaragua y un nombre que siempre recuerdo es Mesac Laguna, quien fue compañero de equipo. ¿No sé si usted lo conoce?, consulta Hernández, en alusión al patrullero de Chinandega, quien ha sido una pieza importante en el ataque de los Tigres en los torneos Pomares.
Teoscar, en cambio, batea de cuarto en un line up que usualmente coloca por delante a Mookie Betts (actualmente lesionado), Shohei Ohtani y Freddy Freeman, tres tipos que ya han ganado el premio al Jugador Más Valioso. Sus 22 jonrones y sus 69 empujadas hasta el momento solo van detrás de los 32 cuadrangulares y los 76 remolques de Ohtani entre los bateadores de los Dodgers.
“Jugar con todos estos peloteros de gran historia y que han tenido éxito de forma colectiva en sus carreras ha sido una gran experiencia para mí. Uno va aprendiendo cada día y a la par de ellos se exige más. Una de las razones por las cuales firmé con los Dodgers, fue por tener ese chance de ir a un equipo talentoso que va frecuentemente a los playoffs”, explicó.
Este año, Hernández firmó por una temporada con los Dodgers a cambio de 23.5 millones de dólares y de continuar con la eficiencia que marcha hasta ahora, seguramente podrá obtener el contrato multianual que ha anhelado. Mientras ese momento llega, ha agregado un millón más y fue el que se ganó durante el Home Run Derby en Arlington, Texas.
“Esa fue una meta cumplida porque siempre me dije, ‘el que día que compita en un Home Run Derby, lo voy a hacer para ganar y así fue, a pesar de que me costó mucho porque tuvimos que ir a rondas extras (con Bobby Witt Jr.) porque estaba difícil el caso, pero fue emocionante”, señala Hernández, quien no deja de sonreír y hablar con entusiasmo.
Teoscar ha aprovechado la presencia de Shohei Ohtani en los Dodgers para aprender palabras en japonés, pero también le enseña español a la mega estrella nipona. Y a diferencia de peloteros que le enseñan palabras vulgares o con doble sentido a los jugadores que hablan otras lenguas, asegura que él no es partidario de esas cosas con nadie.
“No me parece eso de que lo primero que les enseñan a los compañeros de equipo son palabras vulgares. Incluso, a mí no me gusta decirlas ni en mi vocabulario. No creo que eso sea lo más apropiado ni que se cause buena impresión con eso, pero cada quien es cada quien”, concluyó Hernández, el dominicano que está tronando con los Dodgers.