John F. Kennedy
Se le considera el crimen más famoso del siglo XX. El viernes 22 de noviembre de 1963 el presidente demócrata John Fitzgerald Kennedy se hallaba de visita en Dallas y se trasladaba en un vehículo Lincoln Continental descapotable hacia la Cámara de Comercio cuando fue mortalmente herido por un tirador. Debido a que nadie lo esperaba, el atentado produjo un terremoto en la historia.
Según el informe de la Comisión Warren, creada para investigar el crimen, la bala atravesó el cuello del presidente, entrando por la nuca y saliendo por su garganta. “Después, rebotó en el hombro y en la muñeca del gobernador (John) Connally, y finalmente fue a parar a su muslo”, detalla un reportaje de National Geographic.
Kennedy fue trasladado a toda velocidad al hospital más cercano, pero no había nada que hacer. Le costaba respirar y estaba pálido azulado. La herida del cuello era tratable, pero la del cráneo era mortal. Alrededor de media hora después de recibir el disparo, el presidente recibió la extremaunción y fue declarado muerto con solo 46 años. Cerca de 250 mil personas presentaron sus respetos ante el ataúd de Kennedy en el Capitolio.
El informe oficial, publicado en 1964, concluyó que Lee Harvey Oswald, de 24 años y empleado del depósito de libros de Texas, en Dallas, actuó solo en el asesinato del popular presidente. Pero eso no ha detenido las teorías y especulaciones. A la fecha su muerte sigue siendo fuente de inagotable polémica. Todavía se cuestionan las pruebas presentadas, la validez de los testimonios y la posibilidad de que Oswald solo haya sido un chivo expiatorio.

Mahatma Gandhi
Es una ironía histórica que el mayor pacifista del siglo XX haya sufrido una muerte violenta. Mahatma Gandhi, nacido el 2 de octubre de 1869 en la India Británica, inició el movimiento Quit India, una campaña para que Gran Bretaña se retirara voluntariamente durante de la Segunda Guerra Mundial.
Luego de 17 años de boicots, manifestaciones, carceleadas y huelgas de hambre, en 1947 se logró la independencia y los británicos abandonaron el subcontinente indio. Sin embargo, eso supuso la división de India para crear la musulmana nación de Pakistán en medio de letales disturbios. Gandhi moriría meses después sin haber visto el fruto de sus luchas.
El líder independentista era odiado por radicales tanto del bando hindú como del musulmán. El viernes 30 de enero de 1948 Nathuram Vinayak Godse, un extremista indio que lo culpaba por la partición del país, abatió a tiros al padre de la protesta pacífica.
Eran las 17 horas con 17 minutos de la tarde. Gandhi se dirigía a una plaza cercana a su domicilio en Nueva Delhi, donde le esperaban alrededor de 500 personas para hacer un rezo comunitario, cuando Godse salió de la multitud y se acercó a él con las manos juntas, como preparándose para hacer una oración. “Namasté”, le dijo, antes de dispararle a quemarropa. Tres balas impactaron en el pecho del anciano de 79 años, que exclamó “He Ram” (Oh, Dios mío) y se desplomó despacio sobre la hierba.
En noviembre de 1949 Godse y su cómplice, Narayan Apte, fueron condenados a morir en la horca. Otros seis involucrados recibieron cadenas perpetuas. Se considera que Vinaiak Dámodar Savarkar, presidente del partido ultraderechista Mahasabha, fue el verdadero instigador del asesinato, pero quedó libre por falta de pruebas.

Francisco Fernando de Austria
Este fue el atentado que detonó la Primera Guerra Mundial. Ocurrió el domingo 28 de junio de 1914, un día ajetreado para el archiduque Francisco Fernando de Austria, que se hallaba de visita oficial en Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina, en compañía de su esposa Sofía. Había llegado tres días antes, en calidad de inspector general del ejército imperial, y tenía previsto ir al ayuntamiento de Sarajevo y luego al Museo Nacional.
Un atentado mortal cambió los planes en su agenda y el rumbo de toda Europa. Los conspiradores eran siete hombres serbobosnios vinculados con la sociedad secreta serbia conocida como la “Mano Negra”. Según un reportaje de National Geographic, el objetivo de esta organización ultranacionalista conectada con el gobierno serbio “era liberar los Balcanes del dominio austrohúngaro, y unir a las naciones eslavas del sur en un estado federal liderado por Serbia; o, lo que es lo mismo, formar una Yugoslavia”.
Ese día los siete hombres se colocaron en distintos puntos de la ciudad y uno de ellos protagonizó un ataque con bomba que dejó algunos heridos. A pesar de ello, el archiduque y su esposa continuaron desplazándose en un auto descapotable. Querían ir al hospital para visitar a las personas afectadas, pero los conductores checos no entendieron las instrucciones y los llevaron al Museo Nacional.
Cuando la comitiva se percató del error, nada se pudo hacer porque el carro no tenía marcha atrás. Un terrorista se acercó al vehículo varado en la calle, sacó su revólver y soltó dos disparos. Uno impactó en el abdomen de Sofía y otro alcanzó al heredero al trono del imperio austrohúngaro. Sus últimas palabras fueron: “¡Sofía, Sofía, no te mueras! ¡Tienes que sobrevivir, por nuestros hijos!” Pero su esposa murió antes de llegar a la residencia del gobernador y el archiduque la siguió minutos después.
Pronto iniciaron las hostilidades del imperio austrohúngaro hacia Serbia, provocando un efecto dominó en Europa. Rusia atacó a Austria; Alemania a Rusia, y Francia a Alemania. Así comenzó la Primera Guerra Mundial, que duraría cuatro años y dejaría un saldo de más de 16 millones de muertos.

Salvador Allende
El 11 de septiembre es una fecha importante de Estados Unidos, porque conmemora el ataque terrorista a las Torres Gemelas del World Trade Center. También lo es en Chile, porque un 11 de septiembre, el de 1973, el presidente Salvador Allende murió en un golpe de Estado militar orquestado por el general Augusto Pinochet, quien se tomó el Palacio de la Moneda.
Ese martes comenzó en el país sudamericano una dictadura militar que duraría 17 años y dejarían cerca de 40 mil víctimas, incluyendo más de 3 mil asesinados o desaparecidos. El golpe también dividió a la sociedad chilena, que se volvió más desconfiada y conservadora.
La polarización política y la inflación ya habían aparecido en Chile antes de que Allende fuera electo en septiembre de 1970, con el 36 por ciento de los votos y en su cuarto intento, dice la BBC. El carismático médico fue el primer marxista elegido presidente de forma democrática.
Los problemas que ya arrastraba Chile se agravaron una vez que Allende asumió el poder y comenzó a implementar un programa para rehacer la estructura económica chilena. Sus medidas para expropiar empresas, estatizar los bancos, redistribuir ingresos y profundizar la reforma agraria despertaron descontento en una parte de la población.
Pinochet fue nombrado por Allende comandante en jefe del Ejército chileno apenas tres semanas antes del golpe. El 9 de septiembre de 1973, pocas horas después de que el presidente le explicara su intención de convocar un plebiscito para solucionar la situación que dividía al país, el militar decidió unirse a la conspiración gestada por otros altos oficiales del ejército. Dos días más tarde lideró el golpe de Estado que acabaría con la democracia y con el gobierno de Allende.
Aunque se cree que el presidente murió por su propia mano, antes de verse humillado y en poder de Pinochet, se considera que su caso es un magnicidio.

Martin Luther King
Nobel de la Paz y dirigente del movimiento de los afroamericanos de Estados Unidos contra la discriminación racial. Martin Luther King también era reverendo de la iglesia bautista, en Montgomery, Alabama.
Bajo su liderazgo, las multitudes afroamericanas realizaron marchas de protesta, manifestaciones, sentadas y actos de resistencia contra la discriminación en los medios de transporte público y en las escuelas.
El 4 de abril de 1968, King se encontraba en Memphis, Tennessee. Su propósito era organizar “una marcha de los pobres hacia Washington y apoyar una huelga de los basureros, en su mayoría negros”, destaca el portal Historia y Biografías.
A eso de las 6:00 de la tarde el líder afroamericano salió a tomar aire al balcón que daba al estacionamiento del motel donde se hospedaba. Sonaron varios disparos y uno de ellos atravesó la mandíbula de King. Lo trasladaron de emergencia al Hospital Saint-Joseph, donde una hora más tarde lo declararon muerto. A sus funerales asistieron unas 300 mil personas.
La justicia atribuyó el crimen a un supuesto segregacionista blanco y delincuente de poca monta llamado James Earl Ray. Recibió una condena de 99 años de prisión. Ray dedicó los últimos treinta años de su vida a proclamar su inocencia. Exigió un juicio justo, con el apoyo de la familia de Martin Luther King. Para los King, no hubo justicia.

Indira Gandhi
La mañana del 31 de octubre de 1984 Indira Gandhi, primera ministra de la India y una de las mujeres más influyentes del siglo XX, salió de su casa para ser entrevistada por el actor británico Peter Ustinov, en un un documental para la televisión irlandesa. Fue entonces cuando dos hombres sijs miembros de su guardia personal la acribillaron con una pistola y un fusil recortado. Treinta balas impactaron su cuerpo y la primera ministra murió poco después en la mesa de operaciones.
El atentado fue una respuesta a las duras medidas de Gandhi para evitar un levantamiento de los seguidores del sijismo, religión fundada en 1469. Los sijs habían dominado la región del Punjab, norte de la India, desde la caída de los mongoles hasta la llegada de los británicos. Tras partición de la India en el año 1947, también se dividieron los sijs y una de las facciones quería crear un Estado religioso independiente.
Con la bandera de la unidad, el ejército desalojó brutalmente numerosos santuarios sijs. El 6 de junio de 1984 arremetió contra el Templo Dorado. Mataron a unos mil sijs. Para muchos, ese fue el día que Indira Gandhi firmó su sentencia.
La escolta abatió a los guardaespaldas de inmediato, pero eso no evitó una ola de violencia sin precedentes a lo largo y ancho del país. Tras la muerte de la mujer más amada y odiada de la India, durante tres días los sijs de Delhi debieron buscar refugio “hasta debajo de las piedras, mientras turbas de hindúes arrasaban con todo”, dice el diario español El Mundo.
La muchedumbre acuchilló a muchos sijs en trenes mientras rociaban con gasolina y calcinaban a otros en plena calle junto a sus hijos. Violaron y asesinaron muchas mujeres. Y al final se contaron más de 3 mil muertos; 2,700 de ellos en la capital.