Hannah Lee nació en Estados Unidos, pero quedó enamorada de Nicaragua desde que era una niña, visitaba el país en innumerables ocasiones por ser la tierra de su madre. En cada viaje pasó momentos memorables con su familia materna, sin embargo, en aquel tiempo nunca imaginó que sería jugadora de la Selección femenina de futbol. A sus 23 años se hizo realidad.
“Nicaragua es la casa de mi madre, pero ahora tener la oportunidad de representar al país jugando futbol me acerca a mis raíces y a mi familia. Tengo mucho amor y orgullo de ser nicaragüense. Me siento honrada cada vez que puedo venir a jugar para ayudar al equipo nacional. De la comida me encantan: las tajadas, los tostones, gallopinto, carne asada, pico de gallo y todas las frutas que hay en Nicaragua”, explicó la jugadora del Santos de Brasil a LA PRENSA.
El contacto con la Fenifut se dio de una manera muy particular “tengo una amiga en la Selección de El Salvador, me preguntó si era salvadoreña para poder jugar con ellas. Sin embargo, ella tenía una amiga de su anterior universidad que fue jugadora de la Selección de Nicaragua y a través de ella la federación me pudo contactar. El proyecto me gustó, porque es una oportunidad para la exposición y el crecimiento del futbol de Nicaragua. Es fantástico ser parte del crecimiento del deporte y el país”, expuso Hannah Lee.
Desde que debutó con el uniforme azul y blanco con el número diez en su espalda, en noviembre de 2023, se convirtió en una de las futbolistas más sobresalientes del plantel que dirige Dorivá Bueno. Fue pieza vital en los dos triunfos históricos frente a Perú con sus habilidades con el balón y con su lectura de juego sin él. Asistió una vez en cada desafío frente a las sudamericanas a Yessenia Flores.
“En esos encuentros sabía que si combinaba mi despliegue físico con mi lectura de juego sería una ventaja a mi favor. El entrenador Dorivá me dijo que si presionaba a las centrales tendría éxito y pude obtener par de asistencias para Yessenia Flores. Me encanta jugar con ella, es una jugadora dinámica y remata muy bien. Nos complementamos en la cancha y me permite explotar mis puntos fuertes”, declaró la futbolista del Santos de Brasil.
Hannah Lee es una ávida lectora, práctica un deporte de invierno y piensa que varias jugadoras de la Selección podrían jugar en el extranjero. “Yo leo muchos libros, actualmente estoy leyendo Alas de Sangre de Rebecca Yarros. Es tan bueno que se ha convertido en uno de mis favoritos. En invierno práctico snowboard. Creo que mis compañeras son capaces de jugar en Brasil y en cualquier liga del mundo”, apuntó.
La Selección femenina tuvo un saldo positivo en los dos cotejos frente a Panamá que anda a varias jugadoras mundialistas, se ganó 2-0 en Managua y se empató 0-0 en Diriamba. “Estos partidos fueron una gran oportunidad para que crezcamos. Hemos tenido un gran éxito en todos los desafíos que hemos tenido este año, queremos mantener esa racha, porque estamos trabajando duro para llegar algún día a un Mundial. Esa posibilidad existe”, aseguró Hannah.
La niña que le encantaba visitar Nicaragua ahora es la jugadora de la Selección Nacional de futbol femenina que marca diferencias en el césped e impone respeto ante las rivales cuando ven en su espalda el número diez.