Enrique Martínez, Haydée Castillo, Luis Blandón y Yunova Acosta*
Diversos actores de la sociedad civil nicaragüense, representando a víctimas, defensores de derechos humanos, juventudes, estudiantes, mujeres, indígenas, afrodescendientes, organizaciones LGBTIQ+ y liderazgos políticos, se unieron en la 54 Asamblea de la OEA para visibilizar la grave situación en Nicaragua y proponer soluciones a la crisis política y de derechos humanos que persiste desde 2018. Esta delegación diversa e intergeneracional, impulsora de propuestas cívicas y pacíficas enmarcadas en la cultura de paz, consensuó una narrativa unificada para presentar a la comunidad internacional, buscando eficacia en su actuar y destacando la importancia del diálogo y el entendimiento como camino para la sociedad nicaragüense.
Esta misión nicaragüense ejemplifica la pluralidad política y la diversidad en términos generales, destacando la innovación desde el arte y la cultura como mecanismo de resistencia como lo demostró la campaña «Muros de Libertad» y una exposición ilustrada sobre la lucha no violenta.
Su valentía, resistencia e inspiración evidencian una movilización de conciencia que busca contrarrestar el autoritarismo, el deterioro democrático y la influencia de actores que buscan propagar la inseguridad, el crimen organizado y la migración forzada en América.
La solidaridad de los actores sociales y de oposición nicaragüense trasciende a las luchas de pueblos hermanos como Venezuela, Cuba y Bolivia, demostrando un compromiso único con el progreso regional. La juventud y las mujeres se perciben como fuentes de esperanza, motor de libertad y defensa de la democracia.
Perdimos el miedo y estamos dispuestos a tomar las riendas de nuestro país, posicionando el valor agregado de nuestra tierra. Luchamos por nuestro presente y el futuro de las generaciones que continuarán el cambio. Seguiremos impulsando acciones en unidad, ante la comunidad internacional, y conectados con el valiente pueblo de Nicaragua, que resiste las pésimas decisiones de una dictadura que solo vela por sus intereses.
En Asunción quedó demostrado que solo juntos y en la acción podemos seguir debilitando a la dictadura, es un compromiso y desafío de toda la oposición nicaragüense, lograr un bloque amplio y diverso en torno a objetivos que articule la presión internacional y las acciones dentro del país de manera coordinada.
Este ejercicio de unidad en la acción proyectó un solo discurso y demostró la voluntad política lo cual se tradujo en acciones y esperanza para los nicaragüenses.
Estamos ante un momento político de oportunidad, vemos un Daniel Ortega sin apoyo popular y es una oportunidad para iniciar promover consensos entre las organizaciones políticas y sociales para estar preparados para una transición democrática que pasa por: seguir presionando las estructuras de poder del ejército y la policía, debilitar todas las bases que sostienen a la dictadura para forzar su salida y crear una hoja de ruta para lograr elecciones libres, transparentes y competitivas y definir acciones de justicia para las víctimas.
Tenemos el reto de seguir trabajando y articulando esfuerzos para salir de la dictadura y para recuperar un país en paz, democracia y libertad como anhelo común del pueblo nicaragüense.
Los autores son activistas sociales y políticos opositores nicaragüenses en el exilio.