Viaje al centro de la espiritualidad, peregrinación a Lourdes

He tenido la oportunidad este año, por segunda vez, de acompañar a la peregrinación que organiza la Hospitalidad Valenciana de Nuestra Señora de Lourdes, que lo viene haciendo desde el año 1952. Esta vez viajábamos en 25 autobuses de 60 peregrinos y enfermos de múltiples enfermedades acompañados de médicos, enfermeras y personal voluntario, éramos un total de más o menos 600 peregrinos valencianos.

Pero esta peregrinación no solo es de los valencianos, viajan de otras regiones, como Toledo, Gerona, italianos, irlandeses, germanos, ucranianos, inclusive de un grupo alto de gente de Miami y México. Éramos pues alrededor de 20,000 personas en esta tanda del día 26 al 29 de junio.

Pero veamos en qué consiste peregrinar a Lourdes, donde Bernardeta, la santa a la que se apareció la Santísima Virgen pidiéndole que en ese lugar debía levantarse un santuario al que debían acudir peregrinos para pedir por la paz del mundo, y por los enfermos de todo el mundo. Esto sucedió por los años 1858 con varias apariciones en una gruta que se visita en primera instancia.

El santuario está ubicado encima de la gruta donde se produjeron las apariciones y es una amplia explanada donde se realizan todos los actos que se programan para estos días, donde está la basílica central y tres alturas donde también se realizan los actos sacros.

Estos durante los tres días se realizan de la siguiente forma; Eucaristía en la gruta como primer acto del día, foto de la peregrinación frente a la fachada de central de la Basílica; presentación y acto penitencial en la Basílica de Santa Bernardeta; luego procesión del Santísimo Sacramento y vigilia de oración, que se reparten en distintas horas del día, esto durante el primer día.

Para el segundo día de la estancia, el primer acto del día es la sagrada eucaristía, en la Basílica de Santa Bernardeta, luego se visitan los baños para los peregrinos en busca de salud, conocido como gesto del agua; Viacrucis para enfermos y discapacitados en la llamada pradera; Viacrucis para peregrinos; visita guiada por auxiliares del peregrino, luego nuevamente; el baño en las piscinas, conocida como gesto del agua y por la noche la llamada procesión de las antorchas donde asisten miles de peregrinos, acompañados los enfermos por asistentes vestida con trajes de enfermeras que arrastran los carros de los enfermos durante el largo recorrido, una acción inolvidable que no puede olvidarse nunca mientras los años que le queden de vida a los peregrinos.

Pero lo más importante para mi punto de vista es la religiosidad que se observa en todos los peregrinos, que acerca nuestro corazón al de la Inmaculada Concepción de María, donde se puede ver que nuestro corazón está concentrado espiritualmente en lo que estamos viendo y sintiendo como cristianos. Creo sinceramente que esta peregrinación como otras a otros santuarios marianos nos purifica, revive nuestros sentimientos marianos.

Los enfermos asistentes que ya expliqué como están presentes en todos los actos que he citado, se les ve en su rostro la esperanza en una mejoría en sus padecimientos físicos. Ellos mismos lo manifiestan, así me lo transmitieron algunos con lo que puede conversar que me decían que volvían con mejores ánimos y reconfortados espiritualmente.

Cada una de las regiones que asisten van acompañados con las máximas autoridades religiosas, en nuestro caso encabezaba la peregrinación el arzobispo de Valencia, acompañado de varios sacerdotes de parroquias de su arzobispado. Habían obispos de varias regiones, pero este año le tocaba a Valencia llevar la voz cantante y como tal dirigir todos los actos religiosos, acompañado en algunos casos por el obispo de Tarbes, diócesis a la que pertenece al Santuario de Lourdes.

Estos días es un verdadero hervidero de gentes de todo el mundo, de idiomas, de sacerdotes oficiando en sus lenguas de origen y sus vestimentas clásicas, lo que un especial colorido, sacerdotes de muy distintas órdenes religiosas, mercedarios, claretianos, cisterciences, franciscanos, benedictinos, domínicos y un largo etcétera.

Lourdes está poblada de infinidad de hoteles de todas las categorías, de tiendas con recuerdos, que incluso venden además de candelas, rosarios, recipientes para almacenar agua de Lourdes y traerlas consigo a sus regiones de origen para tomarla para sus malestares físicos o por que la utilizan tomándola como recuerdo de su viaje.

Vuelvo a recalcar que lo más impresionante del viaje consiste en el encuentro con la Virgen, que hace renacer la confianza en la fe católica y en la renovación de nuestro catolicismo y hace que volvamos con las baterías cargadas y contar a amigos y parientes lo precioso que esto significa para invitarlos el próximo año a que nos acompañen en este viaje maravilloso.

Y lo expongo a mis lectores para que conozcan de primera mano lo importante que es acercarse más a nuestra fe en Cristo y la Santísima Virgen de la Inmaculada Concepción, que encarnó a su hijo Nuestro Señor Jesucristo. Y además que no es un simple viaje turístico siendo más que todo un viaje al corazón de la espiritualidad en uno de los centros más aceptados que visualizan lo que es ser cristianos.

Hasta el año que viene si el Señor me presta vida nuevamente acudiré a la peregrinación acompañado de mis nietas y familiares cercanos de aquí.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

Opinión
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