Desde muy niño, Fernando Pérez llamaba la atención por su estatura. Al inicio, su talento no era así muy visible, pero gracias a su trabajo constante y el apoyo de sus padres, logró convertirse en un prospecto y fue becado por la Fundación Educa a un Salvadoreño (FESA) a donde llegó por medio de Germán Espinoza, el recordado lanzador del beisbol nacional.
Originario de Rivas y específicamente de Las Piedras, comunidad conocida por la elaboración de las rosquillas, Fernando fue firmado en 2021 por los Azulejos de Toronto a través de su scout en el país, Daniel Sotelo. Johnny Álvarez, destacado entrenador de lanzadores en el sur del país, fue el encargado de afinar a Pérez y luego quedó preparado para dar el salto.
Pérez lo ha hecho tan bien en el beisbol profesional que este sábado 13 de julio estará en acción en el Juegos de las Estrellas del Futuro que tendrá como escenario el Globe Life Field, la casa de los Rangers en Arlington, Texas, y que el martes 16 acogerá el partido estelar de media temporada con las figuras más rutilantes de la actualidad en las Ligas Mayores.
Fernando tiene 20 años y mide 6’3 de estatura con 175 libras. Lanza rectas a 93-94 millas aunque en ocasiones alcanza hasta 96. Su mejor pitcheo secundario es el slider y su cambio de velocidad va mejorando cada día. Su control es sobre average. En su primer año en Dominicana (2022) en 43.2 innings ponchó a 48 bateadores y solo dio cinco bases por bolas.
Luego fue enviado a Estados Unidos, a la Liga de Complejos de Florida (FCL) y su efectividad fue de 2.72 con 57 ponches y solo 12 bases en 49.9 innings. Este año, en Clase A, marcha con 2-1 y 3.60 en 70 entradas en las que poncha a 76 rivales y obsequia 19 bases, en una campaña en la que ha carecido de respaldo ofensivo y del cuerpo de relevistas.
De acuerdo con el diagnóstico que se ha hecho de Pérez, su desarrollo es a la inversa de lo usual. A la mayoría de jóvenes hay que pulirles su sentido del pitcheo porque tienen velocidad. A Pérez se le trabaja en su cuerpo que es proyectable para que mejore su velocidad porque él ya tiene la habilidad para pitchear, pero con su físico el futuro es prometedor.
Así que el chavalo de Rivas que se ha abierto paso casi en las sombras en las Ligas Menores, en las que acumula récord de 5-7 y 3.58 en 163.1 innings con 181 ponches y solo 36 bases con 1.09 de whip en sus tres temporadas, tendrá ahora en el Juego de Estrellas, una motivación adicional para seguir trabajando y acercarse más a la tierra prometida.