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Asedio en la casa cural. LA PRENSA / ARCHIVO

Familiares de sacerdotes en el exilio sufren vigilancia permanente en el país

Martha Patricia Molina denunció que los policías y miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) asedian e interrogan a los familiares de los religiosos

La abogada y autora del Informe Nicaragua ¿Una Iglesia perseguida?, Martha Patricia Molina, denunció que familiares de los sacerdotes exiliados, como consecuencia de la brutal persecución y ataque que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene contra la Iglesia católica, están sufriendo acoso policial.

En declaraciones a LA PRENSA, Molina aseguró que mantiene comunicación con varios familiares de los religiosos quienes «me han expresado que están viviendo un calvario debido al asedio permanente que está realizando la Policía y miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC)».

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Molina describió que tanto los oficiales como los CPC interrogan a los parientes de los sacerdotes.

«Los interrogan, les preguntan dónde está el sacerdote, si el sacerdote está mandando dinero, entre otras preguntas de carácter personal», detalló.

Sobre el modo en que operan los oficiales y simpatizantes del orteguismo dice que «la mayoría de veces llegan en patrullas, las estacionan frente a las casas de los sacerdotes», y a su vez precisó que esta misma situación enfrentan los religiosos que aún viven en Nicaragua.

«Mantienen el asedio y esto es como para enviarle un mensaje a los que están en el exilio, que si ellos se pronuncian respecto a la vulneración de derechos que vive Nicaragua, pues los familiares son los que van a sufrir las graves consecuencias», sostuvo Molina.

En lo que va del año, un total de 35 religiosos —incluidos sacerdotes, seminaristas, diáconos y monjas— han salido al exilio, aumentando la cifra a 224, desde el 2018 hasta la fecha.

Entre 2018 y 2019 se contabilizó que tres religiosos tuvieron que abandonar el país; en 2020 la cifra ascendió a nueve, pero en 2022 aumentó a 20; en 2023 fueron 63 y en lo que va del 2024 se cuentan 35 religiosos. Entre estos se incluye el nuncio apostólico, tres obispos, 114 sacerdotes, 11 seminaristas, tres diáconos y 91 religiosas.

«A pesar del silencio impuesto, las agresiones no cesan»

A lectura de Molina, lo que viven los familiares de los sacerdotes en el exilio evidencia no solo el silencio impuesto de los obispos y sacerdotes en el país sino que las agresiones no cesan.

«A pesar del silencio impuesto, las agresiones no cesan sino que se mantienen contra todo lo que tenga que ver con la Iglesia católica», indicó.

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A su vez alertó que «es un tiempo donde la dictadura sabe que como no puede desaparecer la fe y la religión católica, entonces piensa someterla a sus caprichos e ilegalidades y sabe que la única manera es implementando el terror no solo en los clérigos sino también en sus familiares», concluyó.

Molina publicó la semana pasada, que incluso en la actividades que preside el cardenal Leopoldo José Brenes es notorio la presencia de oficiales de la Policía.

«Su eminencia el cardenal Leopoldo José Brenes presidió la misa y se puede observar la presencia de varios policías. Ya sabemos que la Policía no cuida. Ellos vigilan, asedian e intimidan. Todo hace indicar que los policías estarán presentes en todas las festividades religiosas», escribió Molina.

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