Recuperemos nuestro país

Mientras más nos alejamos del inicio de la crisis sociopolítica, más nos damos cuenta que nuestro país requiere otros cambios que no se limitan a una transición de gobierno que le permita a la gente las mínimas libertades constitucionales; en estos años hemos puesto sobre la mesa, nuevas temáticas, demandas y agendas.

Tenemos la intención implícita de pasar página, no de olvidar. Todo lo contrario, al pasar página me refiero a construir alternativas que no dependan ni del sandinismo (bajo ninguna de sus expresiones) ni del liberalismo heredado por lo que alguna vez fue la corriente que sostuvo a la dictadura somocista. Esto, porque la nueva generación de muchachos y muchachas que han sostenido en rebeldía al país va también de frenarle los pies a los gestores de la violencia que ha hecho que las y los nicaragüenses no podamos vivir en paz.

Lamentablemente, la violencia no se ha quedado en El Carmen, se extiende, porque estar en oposición al régimen no es sinónimo de “hacerlo mejor”, muchas veces se hace lo mismo desde abajo. Las señoras y los señores de lo político lo han tenido claro, han logrado tomar las riendas de una lucha para transformarla en plataformas de proyecciones personales, donde han intentado consolar sus conciencias bajo hipotéticas posibilidades de redimirse como líderes y héroes, mientras los nicaragüenses vemos cómo un sector político carcomido obstaculiza cualquier intento de propuestas alternativas que no requieran de sus vistos bueno.

Los liderazgos políticos de las juventudes nicaragüenses que hemos sido víctimas de añejas prácticas sandinistas y de la derecha más raquítica y conservadora, nos hemos propuesto en los últimos días un objetivo común: recuperar nuestro país. Un objetivo que primero partirá por un diálogo generacional amplio, plural y sincero; un proceso que comenzó sin ninguna expectativa más que la de escucharnos para plantear propuestas desde las juventudes para las juventudes, para no darle el gusto a los señores de lo político de decir que nuestras críticas no van acompañadas de acciones.

Con la insurrección cívica de 2018 demostramos que empezamos a pasar la página, que la mentalidad belicista no es propia de nuestra generación porque somos los hijos y los nietos de conflictos armados que quebraron familias, dejaron un saldo de muertos y un montón de comandantes y políticos, sin nunca rendir cuentas ante la justicia. Las transformaciones no pueden venir lideradas por quienes alguna vez fueron los artífices de la impunidad.

Aunque para el doctor Rafael Solís sea más fácil proponer una nueva guerrilla que haberle negado al dictador la opción de reelegirse, las juventudes, con una vocación de país, estamos trabajando para darle ya no esperanzas si no propuestas a la ciudadanía, por medio del diálogo y la apuesta cívica de hacerle frente a la dictadura y a una élite vintage que nunca comprendió que nuestro país empezó a cambiar, un país que hoy nos da dos opciones: lo perdemos o lo recuperamos.

El autor es escritor y estudiante de Economía.

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Dios mio, Increible, tragicomico. Con estas juventudes a favor o en contra del Gobierno actual estamos jodidos. Puro bla bla bla al peor estilo de los politicos tradicionales. Siguen repitiendo la misma pretencion ilusa fantasiosa : Gobernantes y Opositores actuales deben renunciar y dejarle libre el camino a la juventud incapaz, torpe, ilusa, inexperta y desunida actual. Mi opinion : !!! VALE MAS LO VIEJO CONOCIDO QUE LO NUEVO POR CONOCER !!!

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí