Las pretensiones del guardabosques chinandegano, Ismael Munguía, de escalar la cúspide del beisbol de Grandes Ligas, sufrieron un duro traspiés este martes cuando fue devuelto a Doble A, debido a que el equipo Sacramento, sucursal en Triple A de los Gigantes de San Francisco, necesitaba abrir un espacio para otro jardinero.
Y aunque el movimiento no significa necesariamente que Munguía esté descartado para un movimiento en dirección a las Mayores posteriormente, es claro que se trata de un revés en la lucha que sostiene el nica desde hace nueve años por alcanzar la tierra prometida. Pero a través del camino ha tenido lesiones e inconsistencias.
Firmado en 2016, Munguía ha sido un ejemplo de tenacidad y determinación, con picos de notable importancia en su desempeño como un título de bateo en Clase A alta en 2021 con .336, pero también lesiones que obligado cirugías, mientras que en campañas como la actual, le ha costado agarrar el paso y levantar su rendimiento.
Este año, Ismael bateaba para .250 en AAA por 36 hits en 144 turnos, con 32 anotadas y 17 empujadas, nueve dobles, un triple y dos jonrones, mientras se robaba siete bases en once intentos y recibía 22 bases con 23 ponches, pero la mayoría de sus colegas en el outfield, han tenido mejores cifras o han sido promovidos a las Mayores.
De manera que, lo único que puede hacer Munguía en este regreso a AA, es tronar con los Ardillas Voladoras de Richmond, donde bateó .282 (204-83) con seis jonrones y 16 robos el año pasado. Este año había sido promovido a AAA tras un desempeño notable en el Spring Training, pero ahora sufre este resbalón y vamos a ver cómo se levanta.
Munguía, de 25 años y 5’7 pies de altura, es un bateador .291 a través de su carrera en las Ligas Menores, donde conecta 514 hits, con 21 jonrones, 303 anotadas y 212 empujadas, mientras se roba 71 bases, pero, sobre todo, Ismael ha probado ser siempre un jugador de un gran corazón, del cual tendrá que echar mano justo ahora.