Una escena montada para la propaganda sandinista el día que presentaron al mercenario Eugene Hasenfus a una batería de periodistas internacionales y locales en la zona de El Tule en Río San Juan en octubre de 1986. En la imagen fabricada aparecen de izquierda a derecha José Fernando Canales, el cohetero que derribó la aeronave, Eugene Hasenfus, especialista en cargas aéreas y único sobreviviente, Byron Montiel Salas, el ayudante del cohetero y Raúl Acevedo Lara, el soldado que capturó al estadounidense. Foto: Archivo/ La Prensa.

Así fue el derribo y la captura del norteamericano Eugene Hasenfus

Corría el mes de octubre de 1986. El Ejército sandinista derribó un avión de avituallamiento a la contrarrevolución y aprovechó la captura del norteamericano Eugene Hasenfus para darse un baño de propaganda.

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«¡Infierno, esta no es mi guerra!” Estas fueron las primeras palabras que dijo el mercenario estadounidense Eugene Hasenfus cuando fue capturado por una escuadra de exploración del ejército sandinista luego que un día antes, el domingo 5 de octubre de 1986 su avión Fairchild C-123K procedente de Ilopango en El Salvador fue derribado en la comunidad El Tule, cerca de San Carlos, Río San Juan.

Las fuerzas contrarrevolucionarias del Comando Regional Jorge Salazar número 2, que operaban en ese momento al sureste de Nicaragua bajo el mando de Israel Galeano Cornejo, alias Franklin, esperaban ser abastecidas con pertrechos militares y avituallamientos.

La mañana del domingo 5 de octubre de 1986 el capitán Bill Cooper, su copiloto Wallace Sawyer y Eugene Hasenfus partieron hacia el aeropuerto de Ilopango donde les esperaba el radio comunicador de origen nicaragüense y miembro de las Fuerzas Democráticas Nicaragüenses (FDN) Freddy Vílchez. Ya reunida la tripulación chequearon el itinerario de vuelo del C-123K con matrícula número C-825 cargado con 10 mil libras de armas en las que se encontraban 60 fusiles plegables AK-47, 60 lanzacohetes RPG-7, 150 pares de botas, 100 mil cartuchos para fusiles AK-47.

El avión militar despegó a las 9:30 de la mañana enrumbándose sobre el océano Pacífico a unas 40 millas de las costas nicaragüenses, luego giró hacia el sureste para ingresar a territorio costarricense y tomar posición rumbo sur hacia Nicaragua para llegar a la zona de lanzamiento que estaban a punto de coronar a escasos 4 minutos de distancia cuando fueron impactados por un misil tierra-aire C2M, de origen ruso y conocido como SAM-7.

Eugene Hasenfus, un exinfante de marina de los Estados Unidos y todo un especialista en cargas aéreas desde la guerra de Vietnam fue el único que sobrevivió al impacto con un precipitado salto en paracaídas a 3 mil pies de altura. Hasta ese momento terminó su trabajo que había iniciado en julio de ese mismo año para la CIA con una participación de 10 vuelos de abastecimiento a los miembros de la Contra de los cuales 6 fueron por la misma ruta donde lo derribaron y los otros 4 en la zona norte de Nicaragua, saliendo de la base de El Aguacate, en Honduras.

El gobierno sandinista que presidía en ese tiempo el dictador Daniel Ortega, aprovechó el caso de Hasenfus como instrumento propagandístico a favor de la “Revolución” y para exponer la ayuda que el gobierno de Ronald Reagan daba a los rebeldes contras.

Eugene Hasenfus fue el origen del famoso caso Irán-Contra, cuando dentro del avión derribado se encontraron documentos que evidenciaban la operación ilegal que se gestaba desde la Casa Blanca a cargo del teniente coronel Oliver North, que a su vez involucraba también a funcionarios del gobierno del presidente Reagan y la CIA, de estar vendiendo equipo militar a Irán a cambio de rehenes estadounidenses y desviar las ganancias de estas para continuar financiando a la contra.

Los sandinistas indultaron en la víspera de Navidad, el 17 de diciembre de 1986 a Eugene Hasenfus como una “generosidad de la Revolución” después de suspenderle la condena de 30 años de culpabilidad.

Un soldado del Ejército sandinista desata las manos de Eugene Hasenfus en que habían utilizado como esposas las mismas correas de su paracaídas. Al fondo un helicóptero de la Fuerza Aérea Sandinista espera para montarlo y trasladarlo a Managua. Foto: Archivo/ La Prensa.
Soldados del Ejército Popular Sandinista (EPS) custodian los restos del avión Fairchild C-123K que entró a Nicaragua a través del territorio costarricense. Sobre esta ruta de vuelo el avión debía de reportarse 3 veces, una de ellas cuando sobrevolara por Costa Rica. El gobierno del vecino país negó tener conocimientos sobre estas incursiones. Foto: Archivo/ La Prensa.
Parte del avión que cayó en la selva de El Tule en el sur del país. Lo único intacto fue la cola de la aeronave que transportaba dentro pertrechos militares, avituallamientos y documentos que comprometían a la administración Reagan. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya había fallado el 27 de junio de ese mismo año declarando culpable a los EE.UU. por la guerra directa impuesta a Nicaragua y sentenciándolos a pagar 17 mil millones de dólares. Foto: Archivo/ La Prensa.
Managua, Nicaragua. Noviembre de 1986. Juicio al mercenario estadounidense Eugene Hasenfus quien transportaba armas para la guerrilla de la Contra en las selvas de Nicaragua. Archivo Histórico Oscar Navarrete ©.
Hasenfus haciendo su ingreso a las Tribunales Populares Antisomocistas (TPA). El gobierno sandinista proporcionó los documentos comprometedores que llevaba el avión derribado a periodistas escogidos de los grandes medios de comunicación de Estados Unidos con la intención de poner de manifiesto la implicación del gobierno de EE.UU. en la ayuda militar a los contras. Foto: Archivo/ La Prensa.
El presidente Ronald Reagan fue el principal promotor de financiar y armar a la guerrilla de la Contra. En la imagen con una camiseta con una leyenda que dice: Alto al comunismo en Centroamérica. Foto: Archivo/ La Prensa.
Una pinta sandinista en una pared de Managua donde hacen chacota del derribamiento del avión C-123K donde viajaba Eugene Hasenfus que abrió una caja de pandora del sonado caso Irán-Contra. Foto: Archivo/ La Prensa.
Un afiche de la propaganda sandinista de 1986 con una fotografia en alto contraste del estadounidense Eugene Hasenfus como prisionero capturado por el joven recluta del Servicio Militar Obligatorio, Fernando Canales. Foto: Archivo/ La Prensa.
El teniente coronel Oliver North fue el encargado de ejecutar las acciones en el caso Irán-Contra y quien asumió y llevó la mayor parte de culpabilidad ante las investigaciones del Congreso de los Estados Unidos. Foto: Archivo/ La Prensa.
Una captura del video del 17 de diciembre de 1986 durante una conferencia ante los medios internacionales donde se declara la libertad de Hasenfus por medio de un indulto aprobado por la Asamblea Nacional. En la imagen de izquierda a derecha el canciller Miguel D’Escoto Brockmann, Eugene Hasenfus, Daniel Ortega y Sally Hasenfus su esposa. Foto: Archivo/ La Prensa.
Byron Montiel en un recorte del diario Barricada durante el juicio en un cara a cara con el norteamericano Eugene Hasenfus en los Tribunales Populares Antisomocistas (TPA) donde la propaganda sandinista sacó el máximo provecho para beneficio de “la Revolución”. Foto: Diario Barricada.
José Fernando Canales, luego de ser condecorado por el dictador Daniel Ortega, teniendo como fondo una imagen gigante del día que montaron la famosa fotografía del derribamiento del avión de la CIA cargado con pertrechos para la Contra donde venía Eugene Hasenfus, único sobreviviente de la tripulación. Canales es el soldado que jala de la cuerda al mercenario estadounidense y fue quien lanzó el cohete de tipo C2M de origen ruso conocido también como SAM-7 que derribó el Fairchild C-123K. Foto: El 19 Digital.

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