El papa León XIV ofició la misa solemne en la Sagrada Familia por el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí, este miércoles en Barcelona dentro de su visita oficial a España. Al finalizar la misa llegó el acto de bendición de la torre de Jesús, que se eleva a 172.5 metros y que es la culminación de la iglesia católica más alta del mundo. EFE/Quique García

El papa León XIV ofició la misa solemne en la Sagrada Familia por el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí, este miércoles en Barcelona dentro de su visita oficial a España. Al finalizar la misa llegó el acto de bendición de la torre de Jesús, que se eleva a 172.5 metros y que es la culminación de la iglesia católica más alta del mundo. EFE/Quique García

Papa León XIV bendice la torre de Jesús de la Sagrada Familia

"Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin", dijo León XIV

El papa León XIV bendijo la noche del miércoles la torre de Jesús, la torre más alta de la famosa basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, después de una majestuosa misa en la que estuvieron presentes los reyes de España y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El sumo pontífice celebró en el monumento, uno de los más conocidos y turísticos de la capital catalana, el oficio que se prolongó por una hora y media, acompañado por un coro de 500 adultos y 100 niños, que entonaron cantos gregorianos y del repertorio litúrgico, pero también otros tradicionales catalanes.

Durante la homilía que pronunció en la basílica, donde el sol que se filtraba por los vitrales brillaba entre las columnas, León XIV afirmó que quienes creen en Jesús no pueden «promover la guerra», en una crítica velada al Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump. 

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Misa en español, catalán y latín

Al terminar la misa, celebrada en español, catalán y latín, obispo de Roma bendijo la torre de Jesucristo, terminada en febrero y que alcanza los 172,5 metros de altura, lo que convirtió a la Sagrada Familia, aún inacabada, en la iglesia más alta del mundo.

«Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo», dijo el papa en su homolía.

Centenario de la muerte de Gaudí

La visita de León XIV, la tercera de un papa a la obra maestra modernista aún inacabada de Antoni Gaudí, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI, tiene lugar un siglo, día por día, después de la muerte del venerado arquitecto, ferviente católico cuyo proceso de canonización avanza en el Vaticano.

Unas 9,000 personas participaron en la misa en el interior del edificio o en su explanada, pero fuera del amplio perímetro de seguridad que lo rodeaba, decenas de miles barceloneses y turistas siguieron la ceremonia en la pantalla gigante instalada frente a la Sagrada Familia.

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«Me parece algo memorable, para recordar», dijo a la AFP Isabel Magallón, administrativa de 60 años. «Quería estar en el acto. He dudado, por la masificación y por todo, pero estoy contenta», explicó. 

«Toda nuestra vida ha estado la Sagrada Familia en construcción y el hecho de que ahora venga (el papa) es como poner un punto final», declaró María José Sedano, una abogada de 30 años que llegó con varias horas de antelación con la esperanza de ver al líder espiritual de los 1.400 millones de católicos en el mundo.

La construcción de la Sagrada Familia sufrió numerosos altibajos desde que Gaudí asumió el proyecto en 1883.

La iglesia debía terminarse en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, pero la pandemia obligó a abandonar este plan.

Consagrada y elevada al rango de basílica por Benedicto XVI en 2010, la iglesia podría estar terminada dentro de unos diez años.

Los planes dependen de que no haya nuevos contratiempos que afecten al flujo de visitantes, que pagan entrada, y de que se solucionen las diferencias para construir los polémicos accesos a la fachada de la Gloria, la entrada principal que todavía queda por edificar.

El proyecto que defienden los constructores implicaría derribar varios edificios de viviendas, pero los vecinos se oponen.

Vivir la vida y jugar fútbol debe ser «en equipo»

León XIV, de 70 años, estadounidense y con nacionalidad peruana, visitó la mañana del miércoles la prisión de Brians, a 40 km de Barcelona, para después ir en helicóptero a la espectacular abadía de Montserrat, en la montaña del mismo nombre. 

Por la tarde, en la iglesia de San Agustín en el barrio del Raval de Barcelona, donde se reunió con representantes de asociaciones que atienden a personas desfavorecidas, el papa hizo un guiño a los hinchas del fútbol, a un día del comienzo del Mundial.

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León XIV dijo que, al igual que en el fútbol, en la vida se debe jugar «en equipo».

Para cerrar su viaje, el papa visitará las islas Canarias el jueves y el viernes.

En ese archipiélago atlántico ubicado frente a África, vía de entrada a Europa para muchos migrantes irregulares, el pontífice insistirá en otro de los mensajes clave de su viaje: la acogida del inmigrante.

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