La migración ilegal como negocio y arma política

Nicaragua está siendo parte del grave problema que representa para Estados Unidos (EE. UU.) el incontenible flujo de migrantes ilegal hacia su territorio nacional.

En general, los gobiernos de los países de la región relacionados con la migración ilegal como lugares de origen o de tránsito, están colaborando con EE. UU. para enfrentar el problema, o no actúan para complicarlo más. Pero ese no es el caso del Gobierno de Nicaragua, que al parecer por ser enemigo autodeclarado de la gran potencia norteamericana, más bien contribuye a complicarle más la situación.

Además de que Nicaragua es origen de una buena parte de la migración ilegal hacia EE. UU., el gobierno ha hecho del país un trampolín de migrantes —irregulares que vienen de otros países incluso de otros continentes— y se dirigen hacia territorio estadounidense.

Es conocido que las autoridades nicaragüenses facilitan el tránsito por el país de grandes cantidades de migrantes ilegales, ante todo porque es un lucrativo negocio para el Estado y para quienes se dedican al tráfico de personas.

Un informe del organismo estadounidense sin fines de lucro Diálogo Interamericano señala en un informe que entre julio de 2023 y enero de 2014 pasaron por el aeropuerto de Managua casi 800 migrantes ilegales por día. Lo cual sigue ocurriendo en más o menos igual magnitud.

El informe de dicho organismo asegura que el tránsito de migrantes ilegales por Nicaragua no solo es un buen negocio para el gobierno y las personas particulares involucradas, sino también un arma del régimen nicaragüense contra EE. UU.

“Nicaragua convierte la migración en un arma”, asegura Diálogo Interamericano, sin precisar para qué y contra quién es esa arma. Pero es obvio que se refiere a que el desborde de la migración ilegal está socavando la estabilidad de EE. UU.

Para enfrentar el problema específico del tránsito de migrantes ilegales por Nicaragua, las autoridades estadounidenses han impuesto sanciones a las empresas de transporte aéreo de pasajeros que participan en el lucrativo negocio. Lo que en alguna medida ha dado resultados, según dichas autoridades, pues algunos operadores de esas empresas han dejado de usar la ruta Managua. Pero el problema persiste.

El Departamento de Estado de EE. UU. ha declarado oficialmente por medio de uno de sus oficiales que “el ambiente permisivo para los migrantes” es un negocio para el régimen de Nicaragua. Sin embargo no lo ha calificado como un arma política ni como una amenaza contra su seguridad nacional. Quien ha hecho esa calificación es el organismo Diálogo Interamericano, que no es parte del Gobierno de EE. UU.

Cabe recordar que en los años 60 del siglo pasado, el régimen comunista de Cuba fue denunciado como facilitador del tráfico de drogas hacia EE. UU. a fin de obtener recursos para  financiar a los movimientos revolucionarios armados en otros países. Pero también para “socavar al imperialismo yanqui”, promoviendo las adicciones en la población juvenil estadounidense.

Así se lo dijo el encargado en el Partido Comunista de Cuba de la promoción de la lucha armada revolucionaria en América Latina, Manuel Piñeiro, alias Barba Roja, al periodista estadounidense Frederik Kempe quien era corresponsal diplomático del periódico The Wall Street Journal.

Por esas cosas es que los expertos hablan de “guerras asimétricas”, que no se libran solo con armas bélicas sino también con propagación de informaciones falsas, espionaje, y en aquella época de la exportación de la revolución de Cuba hacia otros países, con la facilitación del tráfico de drogas hacia EE. UU.

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