Diez datos sobre Jerusalén, la ciudad más codiciada 

En el corazón de la guerra árabe-israelí hay una ciudad milenaria: Jerusalén, sagrada para cristianos, judíos y musulmanes. Palestina e Israel la reclaman como su capital. Ha sido capturada en 44 ocasiones e incluso es responsable del trastorno psicológico conocido como “Síndrome de Jerusalén”.

Importancia. Aunque sus primeros asentamientos permanentes datan de alrededor del año 2800 antes de Cristo, según la tradición judía su fundación como capital de Israel se dio en el año 1004 a.C., cuando fue conquistada por el rey David. Es una de las ciudades más antiguas del mundo y también ha sido una de las más disputadas (muchos consideran que la más disputada de todas). Es considerada la ciudad más sagrada para el judaísmo y el cristianismo, y es la tercera ciudad más sagrada del islam.

Palestina. Para los judíos, el territorio en el que se asienta Israel es la Tierra Prometida por Dios a Abraham y sus descendientes. En la antigüedad la zona fue invadida por asirios, babilonios, persas, macedonios y romanos. Según un artículo de la BBC, fue Roma quien la bautizó como Palestina y, siete décadas después de Cristo, expulsó a los judíos tras combatir a los movimientos nacionalistas que buscaban la independencia. En el siglo VII después de Cristo, Palestina fue ocupada por los árabes y luego conquistada por los cruzados europeos. Desde 1515 estuvo bajo dominio turco y tras la Primera Guerra Mundial se impuso el mandato británico que finalizó en mayo de 1948. Esa historia tan complicada ha dado lugar a los reclamos que persisten hoy día, sobre todo en lo que respecta a la posesión de Jerusalén. 

Israel. El estado de Israel fue fundado el 14 de mayo de 1948 en el territorio hasta entonces controlado por Reino Unido. Al día siguiente, Egipto, Jordania, Siria e Irak lo invadieron. Al finalizar esa primera guerra árabe-israelí, ganada por Israel, Jerusalén quedó dividida en dos partes: Jerusalén Oriental y Jerusalén Occidental. El área occidental, cuya población estaba conformada en su mayoría por judíos, quedó bajo hegemonía israelí, mientras que el área oriental, habitada principalmente por palestinos musulmanes y cristianos, quedó bajo el control de Jordania. Pero en 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Israel capturó la parte oriental y dejó toda Jerusalén bajo su administración. 

Asentamientos. De las 950,000 personas que viven en Jerusalén, 584,000 son judíos y 366,800 son árabes, según CNN. La gran mayoría de los palestinos reside en Jerusalén Oriental, donde existen asentamientos de colonos judíos que, de acuerdo con el derecho internacional, son ilegales. Se trata de viviendas construidas por el gobierno israelí en el territorio ocupado tras la guerra de 1967.

Ciudad Vieja. En la zona oriental de Jerusalén está la Ciudad Vieja, donde se ubican algunos de los lugares más sagrados del mundo: la Cúpula de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa de los musulmanes, el Muro de las Lamentaciones de la religión judía y el Santo Sepulcro de la religión cristiana. Se le considera el núcleo de Jerusalén y está dividida en cuatro barrios: cristiano, musulmán, judío y armenio. Ciudad Vieja tiene más de 2,000 sitios arqueológicos importantes y en 1981 la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad.

Disputada. Bernard Frischer, profesor de la Universidad de Indiana, calculó que desde el año 2000 a.C., Jerusalén fue destruida dos veces, asediada en 52 ocasiones y capturada 44 veces. Además, fue escenario de 20 revueltas, numerosos disturbios y media docena de atentados terroristas en el transcurso del siglo pasado, subrayó el profesor Kenneth W. Stein, estudioso del conflicto árabe-israelí, en un artículo de diciembre de 2017 en el que cita a Frischer. A lo largo de su historia, la “ciudad santa” solamente ha cambiado de manos pacíficamente dos veces.

Capital. En 1980 el gobierno israelí aprobó una ley en la que afirmaba que Jerusalén era «una parte integral de Israel y su capital eterna», pero el estatus de la ciudad continuó en disputa. Para la comunidad internacional la capital israelí es Tel Aviv, para el Estado de Israel es Jerusalén. Por otro lado, los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea su capital. 

Trump. En 2017 el gobierno del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció a Jerusalén como capital de Israel, sin hacer distinciones entre occidente y oriente, y trasladó la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. Su decisión despertó enfrentamientos y manifestaciones en la frontera con Gaza. Según CNN, “hubo al menos 58 palestinos muertos y más de 2,700 heridos en medio de las protestas antes, durante y después de la ceremonia en Jerusalén, lo que lo convirtió en el día más mortífero allí desde la guerra de Gaza de 2014”. 

Mucho que ver. Jerusalén tiene más de 60 museos, entre ellos el que resguarda los famosos Rollos del Mar Muerto. Posee, también, más de 1,500 parques y jardines y una muralla de 4 kilómetros de longitud, 12 metros de alto y 2.5 metros de grosor que rodea la Ciudad Vieja. Se estima que en el Monte de los Olivos hay alrededor de 150 mil tumbas de judíos que han pedido ser sepultados ahí. 

Síndrome. Existe un trastorno psicológico llamado “Síndrome de Jerusalén”. Puede afectar a turistas que visitan esta ciudad e incluso a algunos de sus habitantes. Con frecuencia las personas que padecen el síndrome se identifican con personajes bíblicos y los imitan. Los más comunes son Jesús de Nazareth, Moisés, María Magdalena, el rey David y Juan Bautista. Según el portal especializado Psicología y Mente, los cristianos suelen imitar a personajes del Nuevo Testamento, mientras que los judíos prefieren personajes del Antiguo Testamento. Otros síntomas son un deseo irrefrenable de recorrer la ciudad en solitario, vestirse con sábanas a manera de toga, sentir la necesidad de cantar himnos y salmos, hacer procesiones hacia lugares sagrados en la ciudad y dar sermones en lugares públicos. Cuando recuperan la consciencia, los pacientes suelen sentir vergüenza y evitan hablar del tema. 

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí