Cataluña en su laberinto

El domingo 12 de mayo se realizaron en la comunidad de Cataluña elecciones para elegir el nuevo gobierno que habrá de regir los destinos de esa comunidad para la próxima legislatura de 4 años. El resultado final del recuento dio como ganador al Partido de los Socialistas Catalanes (PSC) con 42 diputados, seguidos de Junts per Cataluña(JxCat) con 35 diputados, Esquerra Republicana de Cataluña con 20 diputados. En cuarto lugar quedó el Partido Popular con 15 escaños, el quinto lo ocupa Vox con 11, detrás quedan Comuns Sumar con 6 diputado, la CUP con 4 y entra un nuevo partido, Aliança Catalana con 2 diputados.

Los resultados dan un parlamento muy fragmentado en que el ganador ha sido Salvador Illa del  PSC, pero no tiene por sí solo el número de escaños para gobernar en solitario y tendrá que buscar alianzas con otros partidos, como sucedió en las elecciones generales en las que ganó el candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, pero no pudo gobernar por las matemáticas electorales en las que buscó alianzas pero no pudo llegar a la mayoría absoluta que es la mitad más uno  del ganador del número total de escaños y el PSOE buscó alianzas con todo el bloque de izquierdas, más los separatistas, lo que finalmente consiguió por mor del sistema electoral parlamentario.

Con el resultado de las elecciones catalanas del domingo está pasando algo muy parecido, pues aunque ha ganado el candidato Illa de los socialistas catalanes, por sí solo no llega a la mayoría absoluta del Parlamento Catalán compuesto por 135 diputados, por lo que la mayoría absoluta para ser investido presidente de la Generalitat de Cataluña serían necesario 68 diputados, y de allí que el panorama político está muy complicado, si tenemos en cuenta la dispersión de diputados formada por los distintos partidos y sus resultados.

Illa como ganador de las elecciones tendría que buscar alianzas con los otros partidos que han tenido resultados que podrían auparlo a la presidencia de la Generalitat, pero la cuestión está muy complicada, no olvidemos que los partidos separatistas que sacaron diputados y han venido gobernando durante muchas legislaturas, esta vez está en serio aprieto ya que Esquerra Republicana, ha perdido 13 escaños de los 33 que tenía hasta llegar a estas elecciones y se ha quedado con 20, por el contrario JuntsxCat el otro partido segregacionista está liderado por el huido de la justicia Carles Puigdemont, que  todavía tiene cuentas pendientes con la justicia y ha hecho su campaña electoral desde pueblos franceses limítrofes con Cataluña, ya que hasta el momento no puede entrar en España, ya que hay orden de captura en su contra por los delitos cometidos durante su mandato entre los que sobresale la declaración de independencia de Cataluña, que tuvo que ser intervenida en defensa de la integridad de España.

El problema que se plantea desde la misma noche electoral una vez que se supieron los resultados electorales, se puede sintetizar que Puigdemont, todavía no puede entrar en España al no haberse aprobado la Ley de Amnistía que el felón presidente del gobierno de España, le garantizó para que pudiera ser presidente del gobierno a cambio de los siete diputados que el partido de Puigdemont tiene en el parlamento español, sin los cuales el sanchismo no estría presidiendo el gobierno. Y eso aunque parezca que no tenga nada que ver una cosa con la otra, están estrechamente ligados, ya que si Puigdemont se presenta a la investidura y logra los apoyos suficientes, en este caso el fugado tiene las de ganar ya que podría dejar caer su apoyo al gobierno de España, si no convence al presidente Sánchez presidente, tendría éste que abandonar su adorada Moncloa a la que se aferra contra viento y madera.

Muchos conocedores de los entresijos de la política española sostienen que la llave para que Salvador Illa, candidato ganador, pueda ser investido presidente, la sigue teniendo Esquerra Republicana, a pesar de haber sufrido el batacazo que le depararon los votos al perder 13 escaños, ya que sus 20 votos que le quedan junto con los de Comuns-sumar que son 6, sumarían los votos necesarios para que los socialistas catalanes se hagan con el gobierno catalán. Pero Esquerra tendrá que hilar muy fino para aliarse con el PSC y entrar a formar parte de ese posible gobierno, ya que incluso el actual presidente catalán Pere Aragonés, líder de esa formación ha dimitido de la política al decir que no recogerá su acta de diputado que le correspondía como electo en estas votaciones.

Pero el espectro político catalán no solo está formado por los separatistas y los socialistas que pertenecen al constitucionalismo; también competían el Partido Popular y Vox, por el lado de la derecha, sin que en ambos casos no tuvieren por ahora opciones para gobernar. El PP tenía solo 3 diputados en el parlamento catalán y ha quintuplicado sus resultados al obtener 15 diputados, lo que le da el perfil de ser el partido que más ha ganado en votos y porcentaje. Vox, a quien como sabemos lo tachan de racista, xenófobo y otros epítetos sigue también el parlamento catalán manteniendo 11 diputados, son irrelevantes a los efectos de su intervención en este panorama que dirime entre los separatistas y el socialismo catalán.

Otro dato importante habido en estas elecciones consiste en que solo ha votado el 52 por ciento del censo de votantes, lo que podría significar que ese 48 por ciento que no votó están hartos del juego del separatismo con su intención de separarse del resto de España y darle vida a la república catalana y creen que ese juego entre partidos ya no son fiables ni creíbles, pues no significa que mejorarán la calidad de vida del pueblo catalán ya que Cataluña tiene los peores notas del informe Pisa que califica la calidad de la enseñanza y de que no haya libertad de expresión al exigir la enseñanza en catalán. La política de salud, a pesar de contar con muy buenos centros hospitalarios, las listas de espera para una intervención son todavía muy lejos de otras comunidades, la seguridad ciudadana ha disminuido y así otra larga lista de necesidades para el diario vivir.

Estamos pues en un verdadero laberinto en lo político, lo económico ya que grandes bancos e industrias han trasladado su sede a otras comunidades por ese descalabro que se ha venido produciendo desde la época que gobernó Cataluña el clan de los Pujols, y los que le han seguido como Artur Más de la época más corrupta que recuerde Cataluña, donde la famosa coima del 3 por ciento funcionaba en todos los grandes proyectos, los que se repartían el jugoso pastel que significaba la ostentación del poder. Ahora solo queda esperar los tiempos marcados por el estatuto de gobierno catalán y la ley electoral general y aplicable en todo el territorio español.

Serán dos meses de galimatías y búsqueda desesperada de acompañantes para saber cómo se saldrá de laberinto catalán.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

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