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Migrantes cubanos salen de la frontera de Peñas Blancas luego de haber sido reprimidos con gases lacrimógenos y balas de goma por parte de las autoridades nicaragüenses. Foto: Archivo / La Prensa.

Migrantes: el arma del régimen contra Estados Unidos

En noviembre de 2015 el régimen de Daniel Ortega mandó a agredir a los migrantes con la Policía, los bloqueó y los regresó a Costa Rica. Hoy les abre la puerta y Nicaragua es el corredor abierto para migrar hacia los Estados Unidos.

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La mañana del domingo 15 de noviembre de 2015 Nicaragua amaneció con la noticia de que alrededor de 1,600 migrantes cubanos procedentes de la vecina Costa Rica habían cruzado de forma ilegal la frontera nicaragüense y continuaban su viaje rumbo a los EE.UU. cuando fueron interceptados por fuerzas especiales de la Policía Nacional que los regresó hacia suelo costarricense con el uso de gases lacrimógenos y balas de goma.

Como si fuera poco, el régimen mandó a un batallón de infantería del Ejército a resguardar la frontera de Peñas Blancas, militarizando la zona y los puntos ciegos para frenar el paso a los cubanos.

Para mediados de 2016, esta crisis migratoria generada por Ortega ya era mayúscula cuando una gran cantidad de migrantes africanos y haitianos se quedaron varados en Costa Rica en la zona de Peñas Blanca y por el lado de Panamá en el Paso Canoas.

Esta migración africana empezó a golpear con fuerza a Costa Rica a partir de abril de 2016, justo después de que se lograra contener la ola migratoria cubana, que puso contra las cuerdas al gobierno tico, y obligó a la apertura de 40 albergues para evitar problemas sanitarios y de derechos humanos. En aquella ocasión, el número de isleños atendidos llegó a los 8,000, y obligó a los municipios, iglesias y otros grupos organizados a atender la crisis.

En tanto, Rosario Murillo acusaba al Gobierno de Costa Rica de ser los culpables de provocar esta crisis migratoria. “El Gobierno de Nicaragua no tolera, ni tolerará, acciones que atenten y arriesguen nuestra seguridad soberana, tanto en lo que se refiere a la integridad de nuestro territorio como al respeto inquebrantable a nuestro ordenamiento jurídico”.

Desde entonces el régimen realizó una cacería de brujas en contra de los inmigrantes y de las personas que los apoyaran, como el caso de la profesora Nilamar Alemán quien fue procesada judicialmente por ayudar y albergar a una madre haitiana y a su pequeña hija en su casa de San Juan del Sur. La profesora fue condenada a tres años de prisión, pero luego de 46 días detenida fue liberada.

El régimen de Ortega se había convertido en el muro de contención para los migrantes. Fue el obstáculo imposible para la llegada de estas personas hacia Estados Unidos, país con el que el dictador quería congraciarse, pero no fue por mucho tiempo, ya que para los estallidos de abril de 2018 las relaciones políticas con esta nación cambiaron radicalmente. En repuesta por las sanciones aplicadas a la dictadura por el gobierno estadounidense, Ortega ha convertido a los migrantes en su mejor arma.

Cubanos varados en la comunidad de La Virgen, municipio de Rivas, intentan avanzar en su viaje hacia la frontera norte, pero la caravana de migrantes fue rechazada cuando el régimen les negó el paso hacia su destino en Honduras. Foto: Archivo / La Prensa.
Dos anillos de seguridad conformados por fuerzas especiales de la brigada antimotines y soldados del Ejército custodian la entrada de la frontera de Peñas Blanca, después de haber expulsado de territorio nacional hacia Costa Rica a una caravana de migrantes cubanos. Foto: Archivo / La Prensa.
Un agente de migración nicaragüense indica a una pareja de cubanos la entrada peatonal hacia la frontera de Costa Rica, mientras policías y militares custodian la entrada a la frontera nicaragüense el domingo 15 de noviembre de 2015. Foto: Cortesía La Nación.
Un batallón de infantería militar del Ejército de Nicaragua se hizo presente para custodiar la frontera en Peñas Blancas luego de expulsar del territorio a una caravana de cubanos hacia Costa Rica. Estas acciones por parte del régimen friccionaron las relaciones con el vecino del sur, se creó un caos en la frontera y provocó una crisis en la región. Foto: Archivo / La Prensa.
Ciudadanos cubanos abandonan territorio nicaragüense para ingresar a Costa Rica donde permanecieron varados por cuatro meses, luego de la crisis migratoria que provocó el régimen de Daniel Ortega. Foto: Archivo / La Prensa.
Soldados del Ejército requisan en un punto ciego de la frontera a unos nicaragüenses que viajaban de forma ilegal hacia Costa Rica, después de la crisis migratoria el régimen de Ortega desató una persecución y militarizó todas sus fronteras. Foto: Cortesía La Nación.
Migrantes africanos en la localidad de La Cruz, provincia de Guanacaste, cerca de la frontera con Peñas Blanca, esperan pasar hacia Nicaragua para continuar su ruta migratoria hacia los Estados Unidos a través de Centroamérica y México. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
Un grupo de migrantes africanos descansan en los furgones que esperan cruzar hacia Nicaragua en Peñas Blanca el 1 de junio de 2016, pero la frontera permaneció cerrada a migrantes irregulares desde el 15 de noviembre de 2015. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
El rostro de la frustración y desesperanza se dibuja en este migrante que junto a varios grupos de africanos se encuentran varados en Costa Rica, donde les tocó vivir en condiciones infrahumanas en unos albergues improvisados del lado de la frontera con Nicaragua. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
Un grupo de africanos se disponen a consumir sus alimentos en La Cruz, cantón al que pertenece la frontera de Peñas Blancas, donde estuvieron varados unos 1,134 migrantes extracontinentales que no pudieron continuar su ruta migratoria hacia Estados Unidos por el bloqueo de Nicaragua en sus fronteras. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
Africanos en un albergue en la frontera con Peñas Blanca en Costa Rica. La mayoría de estos migrantes provienen de Haití y los demás del continente africano, concretamente de Sudáfrica, Camerún, Sierra Leona, República del Congo, Ghana y Senegal. Todos ellos en busca de lograr el famoso “sueño americano”. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
Un transportista ofrece sus servicios en las afueras del aeropuerto internacional en Managua a migrantes cubanos que llegan de la isla en vuelos fletados para enrumbarse por vía terrestre hacia la frontera con Honduras y coronar en suelo estadounidense. Foto: Archivo / La Prensa.
Un grupo de migrantes cubanos caminan por las calles de la ciudad fronteriza de Jalapa, municipio de Nueva Segovia para cruzar la frontera con Honduras. El régimen de Daniel Ortega que antes les negó el paso a los migrantes hoy ha convertido a Nicaragua en una plataforma para estos viajeros de distintas partes del mundo que van de manera irregular hacia Estados Unidos. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.
Un grupo de cubanos caminan sobre un terreno baldío en el municipio fronterizo de Teotecacinte en Nueva Segovia. Al otro lado del cerco llegan a Trojes en Honduras. Desde que el régimen usa a Nicaragua para promover la migración hacia los Estados Unidos, las autoridades se hacen de la vista gorda. Este cruce queda entre un cuartel militar del Ejército y la oficina de Migración. Cada persona paga entre 150 y 200 dólares para transitar libremente hacia el norte. Foto: Óscar Navarrete / La Prensa.

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