Alberto Gerchunoff nació en 1883 en Proskurov, actualmente Jmeinískiy, Ucrania durante el último imperio ruso de Nicolás II.
Debido a los pogromos su familia se vio forzada a emigrar a la Argentina en el año 1889. Se fueron buscando la tierra prometida y su libertad. Inicialmente, se instalaron en la colonia Moisés Ville, (Santa Fe). Luego, tras el asesinato del padre de Alberto, se movieron a la Colonia Rajil (Entre Ríos), fundada por el filántropo Barón Moritz Hirsch como refugio para sus compatriotas que huían de las agresiones de los europeos.
En 1900, comenzando sus años universitarios, el rector de la universidad, quien sabía de sus anhelos y preocupaciones, le dio la gran noticia de su nacionalización argentina. Acción que aprovechó para cambiar su nombre de Abraham al de Alberto para evitar ser identificado como judío.
Durante su juventud y exilio trabajó como labrador pues así lo habían determinado sus padres, para seguir la tradición de sus antiguos antecesores hebreos. Fue desde muy joven periodista, escritor, narrador, cuentista, y conferencista de fuertes convicciones. Trabajó en el diario La Nación de Buenos Aires hasta su muerte, lugar donde conoció la obra del poeta nicaragüense Rubén Darío.
Existe una carta titulada Ud. es el poeta más popular del idioma español dirigida por Gerchunoff a Darío donde el israelí reconoce la grandeza del nicaragüense. En esta misiva, se lee un párrafo así: “Y yo pregunto: ¿dónde está actualmente el francés que signifique en poesía lo que significa usted? Nuestros compatriotas creen que su obra de Ud. es de valor enorme. Pero, la circunscriben a España y América. Yo le he dicho a Ud. en Buenos Aires (¡ciudad hermosa y bendita entre todas!) que Francia no tiene ahora un solo poeta cuya obra fundamental valga la menor cosa de su obra. Conversando la otra noche con Francisco García Calderón hemos llegado a este resultado: Verlaine, Banville habrán podido impresionar su carácter artístico, mas, Banville y Verlaine, a quien admiro y quiero, son inferiores a Ud. (…) Ud. es un poeta sagrado y esto lo diré muy pronto, en España, de una manera documentada y pública”. (Carta fechada en París el 15 de diciembre de 1913, recogida del Archivo de Rubén Darío, de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes).
Gerchunoff escribió numerosas obras. Los gauchos judíos, publicada en 1910 para conmemorar el centenario de la Revolución de Mayo, lo inmortalizó como el más grande escritor judeo-argentino. Allí, recoge numerosos relatos de la integración del inmigrante judío a la cultura argentina inspirado en sus propias experiencias. Inmigrantes llegados en trágicas circunstancias huyendo de los pogromos en Rusia, Romania y de la Europa Oriental.
Murió en Buenos Aires el 2 de marzo de 1950 a los 67 años de edad. Ganó de forma póstuma, el Gran Premio de Honor de la SADE en 1952.
Curiosamente, como una premonición, su padre Guershon Gerchunoff fue asesinado por un gaucho matrero. Crimen que representa un emblema de las dificultades y vicisitudes por las que atraviesan los exiliados e inmigrantes.
En Los gauchos judíos existe el relato de: La muerte del Rabí Abraham, donde se reproduce la tragedia del asesinato de su padre ocurrida a manos de un gaucho borracho. En ella se nos presenta al Rabí Abraham y al peón de campo Goyo en la tierra de Rajil en representación del gaucho resero que asolaba las llanuras de Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil (Río Grande del Sur), zona austral de Chile, y en la región al sur de Bolivia. Por una simple discusión de poca importancia entre el colono y su peón, éste con ojos feroces, en un relampagueo, sin mediar palabras, le clava el facón en el pecho al Rabí, matándole instantáneamente. Luego con la misma frialdad que comete el crimen sale del corral perdiéndose entre la maleza como si nada hubiese pasado. Esta indiferencia ante el dolor es captada en la literatura y la cultura gauchesca del siglo XIX bajo sus diferentes formas y autores, donde se trató de dar al gaucho un mejor status quo dentro de la sociedad.
En 1896, Leopoldo Lugones, que estaba recién llegado de Córdoba, conoce a Rubén Darío en El Ateneo de Buenos Aires. Este joven poeta socialista, dedicó a Gerchunoff variados versos: “Brinda a los oprimidos, tu regazo, con aquel ademán largo y seguro, que designa la estética del brazo, una serenidad de mármol puro”.
Por otro lado, Rubén Darío celebró la lucha del pueblo judío con su Canto a la Argentina:
(París, 1910).
¡Cantad, judíos de la Pampa!
Mocetones de ruda estampa,
dulces Rebecas de ojos francos,
Rubenes de largas guedejas,
patriarcas de cabellos blancos,
y espesos como hípicas crines;
Cantad, cantad, Saras viejas,
y adolescentes Benjamines,
con vos de vuestro corazón:
¡Hemos encontrado a Sion!
Gerchunoff supo ser argentino, gaucho y judío a la misma vez. Hombre de ciudad y de campo, admirador del Quijote, (véase su obra: El retorno a don Quijote). Inmigrante nacido en un hogar judío de la Rusia zarista, que tuvo que aclimatarse a una nueva vida. Trabajó duramente desde su temprana edad, desempeñándose en variados oficios los cuales emprendía de día, mientras estudiaba de noche, logrando alcanzar sus metas en un medio difícil y discriminatorio. Como todo inmigrante, supo del dolor y de pasar humillaciones sin dejarse amilanar logrando convertirse en un prolífero escritor, profesor universitario, director y editor de diarios y de revistas. Fue un liberal en el arte, de las ideas, y en la política. Siempre se manifestó a favor del sufrimiento de su pueblo. Una figura emblemática del judaísmo suramericano, considerado un clásico de las letras argentinas. Denunció las injusticias, dejando oír su voz en defensa de las libertades públicas, para el bien común y fue siempre un gran combatiente del fascismo.
Entre (1910-1914) viaja por Europa. En compañía de Valle Inclán, visita en París a Rubén Darío.
Salió de Hamburgo junto a su familia pocos días antes del estallido de la Gran Guerra Mundial (1914).
En 1938 dictó una serie de variadas conferencias en la Universidad de Chile, bajo el título De Darío a las letras del tango donde pasó revista de todas las figuras literarias que incursionaron después del modernismo analizando subgéneros de la cultura popular argentina, pasando desde la poesía al sainete, de la crítica al humor, y de la figura de la mujer en las letras al suburbio y al tango.
La autora es máster en literatura española.