Tormenta política en España

Esta tormenta la originó el marullero gobernante de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, quien para mantenerse amarrado al sillón de la presidencia del gobierno es capaz de todo y sobrepasar todas las líneas democráticas. En este caso utilizó una denuncia interpuesta en un juzgado de Madrid, por supuesto tráfico de influencias, y otros delitos, contra su esposa, Begoña Gómez, que se sabía de antemano que no tenía un recorrido procesal —y que a la postre es muy posible que sea archivada— y se encuentra recurrida por la fiscalía.

Este hecho le sirvió de pretexto al narciso, prepotente, arrogante y petulante marido de la denunciada Begoña Gómez para desatar un incidente nunca visto en la democracia española, ya que dejó sus funciones como presidente del gobierno, recetándose cinco días para según él reflexionar si valía la pena seguir en la Presidencia, y supuestamente encerrarse en su despacho. Pasados los cinco días llegó a la conclusión que debía seguir en la presidencia del gobierno.

Antes de reflexionar hizo pública una carta dirigida al pueblo español, pretextando ser víctima de malos tratos por la prensa opositora, con bulos, desinformación (cuechos que diríamos en Nicaragua) y uso del lawfare, tensando la cuerda incluso con sus propios seguidores, militantes de su partido PSOE a los que somete a una especie de captura psicológica colectiva y sobre todo sus altos cargos que ya se veían despojados de sus ministerios y de sus consecuentes prebendas y poder, e incluso a sus socios de gobierno y los otros partidos que le dieron sus votos para encumbrarlo a la presidencia del gobierno.

Esto causó un alto revuelo, no solo en España, sino también a nivel de los grandes periódicos de Europa, como The Guardian y otros en el Reino Unido, los italianos como Corriere de la Sera, La Stampa, los alemanes el Bild y Der Spiegel; en Francia, Le Monde, Le Figaro, Liberation y otros, ya que no se entendía lo que estaba pasando en España con la publicación de la carta del al parecer mártir presidente del gobierno Pedro Sánchez. Resultaba algo increíble para la mentalidad democrática de la Unión Europea e incluso para diarios norteamericanos como el New York Times y el Washington Post.

Pero esta era la punta del iceberg político que propició el presidente Sánchez, ya estaba preparando lo que a la postre dejó al descubierto el lunes cuando anunció en un atril desde el frontispicio del Palacio de la Moncloa que seguiría al frente de sus funciones presidenciales sin admitir preguntas de la prensa presente en el acto.

Según su versión lo que le hizo cambiar de su posible dimisión de la Presidencia, fue ver el fervor con que sus seguidores se manifestaron frente a Ferraz, que es la sede del PSOE, pidiéndole desesperadamente que no se fuera, que era imprescindible para seguir con el gobierno de progreso, de carácter social que ha proporcionado grandes beneficios a la sociedad española en todos los campos que son del resorte del ejecutivo. Esta manifestación que fue montada por sus líderes territoriales fletando buses (las portátiles como llamamos en nuestro argot) desde fuera para llevar a sus seguidores a Madrid, la que no llegó ni siquiera a 15,000 manifestantes, según cálculos de las autoridades, superada por cualquier manifestación montada por el PP en Madrid, donde ha llegado a concentrar incluso 100,000 personas.

Las reacciones no se han hecho esperar, pues los medios incluso lo han llamado autogolpe, autorreafirmación del líder supremo, y un culto a la personalidad del amado líder, endiosado hasta las cachas, mesías. Lo que responde a una estrategia política cuyo fin es el fondo un aviso a navegantes, especialmente a sus socios Yolanda Díaz, líder de Sumar, a los vascos del PNV en incluso a los de Junts jefeados por el huido Puigdemont e incluso a Esquerra Republicana catalana, para que no se muevan, ya que, si no se les acaba el chollo, estos últimos en campaña electoral para un nuevo periodo en que ya veremos cómo queda.

Claro está que la oposición concentrada en el Partido Popular y Vox, a los que Pedro Sánchez, llama extrema derecha y que son —según él— los impulsores junto con pseudodiarios y algunos empresarios, son quienes publican las desinformaciones, los bulos, y los cuechos que atacan injustamente al mártir líder de la izquierda española y sus aliados que se ve desde hace diez años sometido a sus ataques injustificados a él y su familia.

La  verdad es todo lo contrario, pues quien ha escalado este ambiente de tensión a los extremos actuales es precisamente el autoproclamado mártir, ya que ataca impunemente tanto a Feijóo, líder de la oposición quien goza de un poder territorial inmenso al gobernar junto con Vox, la mayoría de las 17 comunidades autónomas en que se divide políticamente España, gobernando en trece de ellas, lo que demuestra que si no fuera por el perverso sistema electoral, Feijóo sería el presidente el gobierno ya que ganó la elecciones última sacando más diputados que el PSOE. Incluso se ha ensañado en la líder de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ganadora por mayoría absoluta las últimas elecciones, arrasando fulminantemente a todas las otras fuerzas, entre las que se incluye el PSOE en número de votos y escaños que quedó en cuarto lugar en dichos comicios.

El Partido Popular, como es lógico ha enfrentado la tormenta a través de su líder Alberto Núñez Feijóo, quien le ha dicho que su tormenta no tiene raíz ni fundamento ni son verdaderas sus afirmaciones contra su partido, que quien no la debe no la teme, que es lo que ha demostrado con su osadía y caminar al filo de la navaja como lo viene haciendo desde que llegó al poder, primero a través de una moción de censura en la que se alió con todas la fuerzas que adversan a la derecha y luego en las elecciones del 23 de julio de 2023 que el PP ganó limpiamente, pero como expliqué en líneas más arriba fue elegido por el Congreso de los Diputados aliándose con todos los partidos que no votarían al PP para encumbrase de nuevo en el poder y concediéndole al fugado Puigdemont indulto de todos sus delitos cometidos como la traición a España con su declaración de independencia de 2017 y malversación de caudales públicos y otros hechos penados en la Constitución y en el Código Penal a cambio de los 7 votos que tiene su partido en el Congreso de los Diputados

Feijóo, que no es un político nuevo en las filas del PP y que llegó a la presidencia del mismo después de gobernar cuatro legislaturas en Galicia por mayoría absoluta y ganador de las citadas elecciones, tiene madera suficiente para enfrentar la tormenta desatada por el mentiroso gobernante, a pesar de que Sánchez Pérez-Castejón ha amenazado con un punto y aparte y garantiza que, que usará todas las herramientas del Estado para machacar a la oposición.

Esto seguirá durante esta agónica legislatura que muy posible que no dure los cuatro años que es el tiempo estipulado en la Constitución para cada legislatura.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

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