El golpe más duro que Adrián Meza recibió en su vida académica fue el 2 de febrero de 2022, cuando la Asamblea Nacional, controlada por el régimen orteguista, canceló la personería jurídica de la Universidad Paulo Freire (UPF).
En ese mismo momento, Meza un académico, abogado y rector de la UPF, estaba reunido con las autoridades académicas del alma mater para abordar las problemáticas que surgieron en un programa de estudios para jóvenes exiliados en Costa Rica.
“Estábamos claros que haber apoyado a los estudiantes de universidades públicas que fueron expulsados y por haber creado un programa en línea para jóvenes exiliados, iba a tener un costo. Pensamos que el cierre iba a tener un proceso legal, pero fue una caricatura de mamotreto jurídico”, relató Meza a LA PRENSA.

Pese a haber estado claro de que en algún momento el régimen orteguista cancelaría la UPF, asegura que no se midió el impacto que tendría esta medida en los estudiantes una vez que el régimen conformó la Universidad Ricardo Morales Avilés el 7 de febrero de 2022, con tres de las instituciones de educación superior confiscadas, incluyendo la UPF.
“Lo que hicieron fue una especie de revancha con los estudiantes nuestros que su único delito era estudiar en la Paulo Freire”, señaló.
Su postura ante la confiscación lo llevó a tomar la decisión de exiliarse en Costa Rica. “Este es mi segundo exilio”, rememoró.
Primer exilio en México
El 11 de 1960, un grupo armado atacó los cuarteles de la Guardia Nacional, controlada por el dictador Anastasio Somoza, en Diriamba y Jinotepe. Meza relató que esto le costó a su familia el primer exilio, puesto que su padre fue identificado como opositor a la dictadura somocista.
“Éramos tres hermanos pequeños y por eso las primeras impresiones de mi infancia es un exilio triste y duro, comparado al de hoy”, contó Meza.
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Recordó que en México vivía en una zona muy pobre, en una cuartería de madera y zinc con muchas goteras. «Recuerdo las noches de invierno cuando mis padres nos ponía en el centro del cuarto para que no nos mojáramos”, contó.
El retorno a Nicaragua
En 1963 asumió el poder René Shick Gutiérrez y promulgó una amnistía que permitió que opositores al somocismo regresaran a Nicaragua. Esto les permitió retornar y comenzar de nuevo en su país.
“Recuerdo perfectamente bien la noche en que regresamos a Nicaragua. Llevaron un bus para llegarnos a recoger al aeropuerto”, recordó.
Meza relató que su familia es de “panaderos de nacimiento” y que en Managua antes del terremoto de 1972, su familia tenía una panadería en el “Barrio Bóer”, en el centro de la capital.
“Mi familia no es gran académica, sino que es panadera. Mi abuelo era campesino que aprendió a hacer pan y todos sus hermanos se hicieron panaderos. Somos panaderos de nacimiento”, afirmó.
Meza retomó sus estudios en el Instituto Monseñor Lezcano de Don Alejandro Morales y Ángela Castillo de Morales, en Managua.
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“Luego pasé al colegio Simón Bolívar, que se cayó con el terremoto de 1972, donde llevé cuarto y quinto grado y recuerdo muy bien a mis profesores de primaria”, expresó.
Pero fue en primaria y secundaria cuando Meza descubrió su inclinación a la poesía y la literatura.
“El profesor Orlando Orellana me ayudó a descubrir mi inclinación poética. Con él escenifiqué el poema “El brindis del bohemio”, de Guillermo Aguirre y Fierro. Mi abuelo me había inculcado el gusto por la poesía y después del terremoto pasé al Instituto experimental México que estaba adscrito a la escuela de ciencias de la educación de la UNAN”, dijo.
La UPF: la continuación de un sueño familiar
En 1991, junto a su padre, fundó la Universidad Popular de Nicaragua (Uponic), que también fue cancelada por la dictadura el 2 de febrero de 2022.
“La Uponic graduó a más de 2,500 militantes del FSLN, una gran mayoría de ellos becados del movimiento sindical. En 25 años de vida, graduó a 18,500 nicaragüenses de estratos sociales vulnerables”, aseveró.
La Uponic permitió el nacimiento del Instituto Paulo Freire, que en sus inicios se encargó de los posgrados y las maestrías de la Uponic. Sin embargo, en 2002 obtuvo la personería jurídica como Universidad Paulo Freire.

En ambos centros de educación superior asegura que vivió sus momentos de mayor felicidad como académico.
“El momento más feliz fue la primera graduación de la Uponic, que tuvo a 222 graduados; y la primera promoción de la UPF. Creo que han sido los dos momentos académicos más importantes y que más alegría me han dado”, manifestó.
El segundo exilio
El mismo día que la Asamblea Nacional cerró la UPF y la Uponic, Meza brindó declaraciones a medios de comunicación desde Nicaragua. Asegura que sus declaraciones fueron “ácidas” y que aceleraron su exilio.
“Al día siguiente, un alto oficial de la Policía me avisó que me iban a “ir a traer” a las 4 de la mañana. Él me dijo que si me encontraban, me llevaban”, contó.
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Recordó que todavía estaba en recuperación a raíz de una cirugía, pero que decidió trasladarse a una casa de seguridad en Carazo y luego cerca de la frontera, que cruzó en motocicleta.
Del otro lado, en Costa Rica, lo esperaron tres de sus alumnos y cuando llegó a San José, la capital del país vecino del sur, lo llevaron a una estación de radio para que brindara declaraciones.
“El exilio es un desafío y se ponen a prueba tus capacidades y tu carácter. Cuando comparo mis dos exilios y veo lo que he ganado con mi exilio en Costa Rica, da ánimos de seguir trabajando”, expuso.
Sigue trabajando en lo que le apasiona
Meza relata que, a pesar de las dificultades del exilio, continúa trabajando en lo que le gusta: la educación a través del Centro Nicaragüense de Educación y Formación Abierta (Cenief) en Costa Rica y Miami, Florida.
“El Cenief está jugando su papel en el campo de la formación técnica de los migrantes. Logramos rehabilitar la personería jurídica de la UPF en el Estado de la Florida”, aseguró.
A raíz del cierre de la Universidad Centroamericana (UCA) en agosto de 2023, Meza gestionó posibilidades para que los estudiantes de la universidad confiscada pudieran continuar sus estudios. Uno de los logros fue un acuerdo con la Universidad de San José, Costa Rica, sede San Ramón, eque les permite convalidar clases y seguir sus carreras en línea.
El programa abierto fue nombrado Universidad Sin Fronteras y permite a los estudiantes de la UCA “explorar la ruta de continuidad” de sus estudios en carreras como: Administración de Empresas, Derecho, Educación, Nutrición y Tecnología de Alimentos.
El 22 de agosto, Meza se reunió con autoridades de la jesuita Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en San Salvador, El Salvador, para buscar solución a los estudiantes de la UCA.
Además, la UPF en Costa Rica y Miami ha otorgado becas a migrantes nicaragüenses para que continúen con sus estudios y se inserten a la sociedad.
“A estas alturas de mi vida sigo creyendo que hay cosas por las que vale la pena morir, pero ahora veo también que no hay nada por lo que valga la pena matar”, finalizó Meza.