A sus 22 años, Libert Antony Reyes Pérez se ha dado a conocer en la comunidad nicaragüense de Miami por su pasión al canto, un talento que descubrió desde muy pequeño y que heredó de su familia. Su papá trabajó en La Nueva Compañía y Fuzión 4, y su tío en Macolla y el Grupo Fuerza.
El inicio de su carrera lo remonta a un evento en Managua, durante la feria Microfer. Allí ante un numeroso público interpretó una canción del dúo venezolano Chino y Nacho que se sabía de memoria. “Yo me la sabía de pies a cabeza, entonces mi papá me agarró y me puso delante de todo mundo a cantarla y desde entonces yo me enamoré y dije que a esto me iba a dedicar toda mi vida”, recuerda.
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En Nicaragua fue integrante del Grupo Mixto, Fuzión 4, los Karnavaleros de Jaguar, Banda M16 y Grupo Huracanes.
“Una vez hice audición a uno de los grupos donde anduve, me miraron que cantaba bien y me dejaron, pero cuando ya estaba en la tarima se me olvidaron todas las canciones, y al terminar el toque me dijeron que no les pareció mi trabajo y que me faltaba. En realidad fue que me comieron los nervios y ni cómo reclamar. Esa fue una experiencia que tuve, sin embargo, eso me ayudó a mejorar y llegar a la calidad que ofrezco hoy en día”, dice.
Su carrera en Miami
Llegó a Estados Unidos y su primer trabajo fue en construcción, luego en una venta de mariscos y hasta se desempeñó como barbero. “Yo venía con el son de desligarme de la música, sin embargo, fue inevitable porque aquí hay bastante comunidad nicaragüense y gracias a Dios tuve la fortuna de toparme con gente que me quería y le gustaba mi trabajo entonces fue inevitable regresar”, cuenta.
Actualmente es vocalista de la banda El Güegüense, muy conocida entre los nicaragüenses en Miami, pero además ha lanzado su carrera como solista en restaurantes que le han dado la oportunidad de compartir su voz con el público.
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“Aquí te tenés que esforzar el doble si tenés un trabajo como la música. Yo lo hago todos los fines de semana, pero también tengo que buscar algo que hacer los días de semana. En sí la música es bien pagada, y si fuera diario te resultaría, pero usualmente son dos o tres días a la semana”, explica.
“Yo les puedo decir a las personas que vienen acá con una meta o con una ilusión que peleen y luchen por salir adelante por su familia, si están aquí trabajen, ahorren, inviertan y lleven su vida de la mejor manera. El único que puede detener su meta o hacerla realidad es Dios nuestro Señor Jesucristo”, asegura.