La debacle del socialismo del siglo XXI

Nuestros próceres de la Independencia tuvieron momentos de vacilación, en cuanto a cuál era el sistema de gobierno que más convenía a nuestras naciones. Dada nuestra idiosincrasia, levantisca y altanera, llegaron a pensar que lo que más se ajustaba a la manera de proceder de nuestros pueblos, era la monarquía.

Días y noches enteras se pasaron en vela los libertadores Simón Bolívar (venezolano) y José de San Martín (argentino) lucubrando sobre este tema, hasta que en una histórica reunión que sostuvieron ambos en Guayaquil el 27 de julio de 1822, prevaleció la del sistema democrático. San Martín, no muy convencido se autoexilió en Francia, Europa y Bolívar continuó en la lucha hasta sus últimos días. Se presume que ambos murieron decepcionados de los caudillos de estas tierras ubérrimas, pues San Martín antes de marcharse expresó: “Estoy cansado de oír decir que quiero hacerme Soberano” Mientras que Bolívar antes de morir musitó: “En suma, todo lo que hemos hecho con las manos lo están desbaratando otros con los pies”.

Me he permitido hacer esta breve introducción para prevenir en el conocimiento de nuestros lectores, de que mientras existan el bien y el mal siempre habrá que luchar denodadamente. Así lo hicieron Bolívar, y San Martín en su lucha contra los voraces gamonales y así debemos hacerlo nosotros contra la falacia del Socialismo del Siglo XXI, que como decía el escritor guatemalteco Alfonso Orante, en ocasión parecida, el tal socialismo solo ha servido para recetarle a nuestros conciudadanos: “Encierro, destierro o entierro”.

El Socialismo del Siglo XXI fue fundado por dos dictadores, ya fallecidos: Fidel Castro de Cuba y Hugo Chávez de Venezuela. El primero puso las ideas y el segundo la plata, proveniente de los altos precios del petróleo en el mercado internacional por aquellos tiempos. Pronto lograron convencer a los diletantes del marxismo-leninismo en América Latina, de esas ideas.

Los hechos ineludibles nos indican que todos los países que tratan de imitar el modelo cubano, padre del Socialismo del Siglo XXI, están en serios problemas y ni China ni Rusia por más cantos de sirena que entonen, han podido rescatarlos de la catástrofe en que se encuentran sumergidos. Están en el ocaso y plena decadencia y para demostrarlo basta hacer un pequeño repaso sobre lo que está pasando en la actualidad en cada uno de ellos:

Cuba: El pueblo, en varias ciudades importantes como Bayamo, se ha tomado las calles. Miles de cubanos han marchado desafiando a la policía represiva y gritando: “Abajo la dictadura; abajo Díaz-Canel; queremos comida y corriente eléctrica; el pueblo unido jamás será vencido”.  Esto es increíble que esté pasando en Cuba, sobre todo si se recuerda lo que expresó en una de sus intervenciones públicas el comandante Ernesto (el Che) Guevara: “Cuando suceden en las calles cosas extraordinarias, es la revolución”.

Venezuela: El incumplimiento de los Acuerdos de Barbados, en el que la dictadura de Nicolás Maduro se comprometió ante los Estados Unidos (EE.UU.) y varios testigos europeos y latinoamericanos a que las elecciones presidenciales, ya convocadas para el 28 de julio próximo, serían libres y competitivas pone en muy mala situación al régimen imperante en Venezuela. El gobierno norteamericano cándidamente cumplió todo lo pactado, como la suspensión de sanciones, pero el dictador Maduro y sus secuaces no, al negarse a inscribir en el registro electoral la candidatura de María Corina Machado o de su sustituta Corina Yori, en representación de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD). El repudio a la descarada actitud del chavismo no se ha hecho esperar y ya el Parlamento de la Unión Europea (28 países) declaró que no se reconocerá al gobierno que surja de la farsa electoral montada para el 28 de julio venidero.

En otra ocasión seguiré analizando la paupérrima y lamentable situación en que se encuentran países como Nicaragua, que por la estolidez y falta de visión patriótica de los usurpadores del poder público, hoy se encaminan hacia el abismo inexorablemente. El Socialismo del Siglo XXI con toda su parafernalia está ya presentando los estertores de la muerte y ni Putin ni Xi-Jinping podrán salvarlo del naufragio total que el destino le tiene preparado.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

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