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Ronel Blanco con su mirada al cielo después de completar su histórica faena. LA PRENSA/AFP

Ronel Blanco, el lanzador del no hit no run que fue firmado por cinco mil dólares y lavaba carros

Blanco tenía 22 años cuando fue firmado por cinco mil dólares por los Astros de Houston

Un día después de haberse convertido en la noticia del beisbol tras haber lanzado un juego sin hit ni carrera 10-0 ante los Azulejos, Ronel Blanco estaba en el dogout de los Astros en el Minute Maid Park de Houston, como intentando recapitular todo lo que ha pasado para llegar a este momento en el que la hazaña deja ver su historia revestida de sacrificios.

Blanco, un lanzador derecho dominicano de 30 años, no había sido firmado hasta los 22. Y se le dio un bono de cinco mil dólares después de haber sido observado por los 30 equipos de las Grandes Ligas en múltiples ocasiones, los cuales lo habían descartado, tanto así que estuvo a punto de desistir y dedicarse a otras actividades fuera del juego como lavar carros.

“Todo lo que he pasado ha valido la pena, cada minuto, cada segundo. El sacrificio te hace más fuerte y lo que hay en mí es gratitud a Dios por la oportunidad que me ha dado no solo de vivir este momento, sino de llegar a las Grandes Ligas y hacer realidad mi sueño”, dice Blanco, quien solo había hecho siete aperturas en la MLB antes del no hitter.

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El lunes, sin embargo, Blanco parecía un lanzador consagrado en las Grandes Ligas. Hizo uso de 105 disparos para retirar a la explosiva batería de los Azulejos, encabezada entre otros por Vladimir Guerrero, Bo Bichette, George Springer y Justin Turner. Entre bases por bolas a Springer en el primero y noveno innings, retiró a 26 hombres en fila.

“Lo que hice fue combinar mis lanzamientos, es decir, tratar de tirar lo que no esperaban ellos. Mi principal recurso fue localizar mi recta (de 94 millas) y mezclarla con el cambio y el slider. Usé unas pocas curvas (cuatro) y con eso logré dominar a esa batería”, señala Blanco, un dominicano de hablar suave, sonrisa fácil y sencillez muy visible.

Ronel hizo el equipo de los Astros el último día del Spring Training. Cuando el mánager Joe Spada fue a retirarlo del montículo le comunicó la noticia. Eso dio forma a un día muy especial en la vida del lanzador, pues esa misma mañana su esposa había dado a luz a una niña. Blanco levantó los brazos al cielo y dio gracias a Dios por lo sucedido.

“Fue un día perfecto para mí porque el mismo día que nació mi hija, hice el equipo. Y ahora, Dios me tenía preparado el no hitter contra Toronto, así que no puedo estar más agradecido. Y pesar que en realidad hubo momentos en los que pensé no seguir porque no me firmaban, pero los Astros me dieron la oportunidad y ahora estoy aquí”, dice sonriendo.

Blanco no sabe qué pasará con su carrera. Nadie lo sabe. Las lesiones de Justin Verlander y José Urquidy le abrieron las puertas en la rotación de los Astros en el último instante. Había hecho un gran trabajo en la primavera (3-0 y 0.00 en 15.2 innings con 18 ponches), pero aún así no había nada seguro, hasta que finalmente logró colarse y aprovechó.

“Lo que puedo decirles a los jóvenes es que no desistan. Yo llegué a pensarlo, pero seguí. A los jóvenes se les firma a los 16, 17 años y yo tenía 22 y nada, pero si siguen luchando, les puede llegar la oportunidad que han deseado y si trabajan duro pueden conseguir cosas”, dice Blanco, quien ya consiguió meterse para siempre en los libros de récords.

Y ahora, ¿qué viene?, le pregunto a Blanco.

“Seguir trabajando, seguir preparándome, porque lo del lunes ya es historia”.

Deportes Astros de Houston

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