La activista Brenda Lee Baldelomar, detenida de manera arbitraria, en el contexto de la conmemoración de los cinco años de lucha ciudadana, enfrenta ahora 340 días tras las rejas en las celdas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Tiene 48 años y su familia ha denunciado en reiteradas ocasiones las múltiples enfermedades que ella padece y la falta de atención adecuada por parte de las autoridades carcelarias al servicio del régimen.
Baldelomar fue miembro del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), pero se retiró de la política. No obstante, esto no la detuvo para unirse a la demanda de libertad y justicia para Nicaragua, además de denunciar los crímenes perpetrados por la dictadura orteguista.
Su detención fue realizada por agentes de la Policía cuando Baldelomar se dirigía a una consulta médica en el departamento de Chinandega, su lugar de origen. Posteriormente, fue trasladada al Distrito Tres de Managua. La inquietud de los cercanos a Baldelomar se intensifica considerando sus problemas de salud crónicos, que incluyen hipertensión, afectaciones en el colon, problemas cardíacos y migrañas.
El pasado 24 de abril las presas políticas Brenda Baldelomar, Hazel del Socorro Martínez, Martha Centeno, Ivonne Espinoza, Luis Enrique Palma y Anner Herrera fueron acusados en el Juzgado Cuarto Local Penal de Managua, a cargo de la jueza Ana María Vado.
En el sistema se refleja al Estado de Nicaragua como ofendido, sin detallar los supuestos delitos que estos ciudadanos han cometido, como es costumbre en estos casos.
Baldelomar ya fue condenada, pero el sistema no refleja cuántos años de prisión le dictaron, comentó su hijo a LA PRENSA.