Brayan Zuñiga dedica sus goles a su hijo Romario. LA PRENSA/ CORTESÍA/ SPORT SÉBACO

La historia de Brayan Zúñiga, el desconocido goleador que supera a Lucas dos Santos y Byron Bonilla

El extremo hondureño es la sensanción de la primera vuelta de Liga Primera por su alto ritmo goleador que supera al de reconocidos jugadores

La pandemia del covid-19 frenó la carrera de Brayan Zúñiga en el futbol salvadoreño. Llevaba cuatro años jugando entre la segunda y la primera división cuando se paró el futbol por el virus. Estaba en su comunidad La Montaña, del departamento Valle, Honduras, con incertidumbre de su futuro porque llevaba cinco meses sin jugar hasta que un día recibió un mensaje que lo cambió todo: Roy Posas, un reconocido entrenador hondureño que ha estado en el futbol nicaragüense, lo recomendó con un equipo que le dio otro impulso a su carrera, se convirtió en figura, se ganó el cariño de la afición y se sintió tan cómodo que empezó su proceso de nacionalización.

“Venir a Nicaragua ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en mi carrera”, asegura Zúñiga, de 28 años, quien pasa un gran momento al liderar la tabla de goleadores con seis tantos en siete jornadas, superando a romperredes consolidados como el brasileño Lucas dos Santos y el colombiano Arley Bonilla, los dos últimos campeones goleadores, más figuras de locales como Juan Barrera o Byron Bonilla. “Llegue con la idea de jugar dos años y ver si regresaba a Honduras para jugar en primera, pero me han tratado bien, me siento bien aquí, conocí a mi mejor amigo (Luis Manuel Galeano) y hace un año comencé el proceso de nacionalizarme”, indica el volante hondureño.

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Zúñiga es un jugador tímido al hablar. Dice que no le gustan los reflectores ni dar entrevistas, pero ahora como capitán del Sébaco está accediendo. Viene de una familia humilde. Creció en una comunidad donde la señal de telefonía celular es inestable. Sus pobladores se dedican al cultivo del maíz, melón y camarones, principalmente, un oficio que desempeñó su padre Francisco hace cinco años y junto a sus tres hermanos decidieron jubilarlo y encargarse de sus necesidades. Nunca trabajó con regularidad a la par de su padre, quien había llegado hasta la segunda división, quería que se dedicara a estudiar y jugar.

El Olimpia lo fichó para las reservas con 15 años. Pasó nueve meses con el equipo y regresó a Valle donde empezó a jugar en la Liga de Ascenso, hasta que dio el salto al futbol salvadoreño pasando cuatro años por diferentes clubes de la segunda división, entre ellos el Jocoro con el cual quedó campeón en el 2018 y debutó en la primera división. Llegó la pandemia, retornó a Honduras y apareció la oportunidad de venir a Nicaragua donde se convirtió en referente del Municipal Jalapa y ahora figura en el Sport Sébaco, donde es el capitán, goleador del torneo  y el extremo más decisivo en el uno contra uno del futbol nacional. “Mi mayor objetivo es quedar campeón con algún equipo y mantener al Sébaco en el tercer lugar”, confiesa Zúñiga.

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