El nicaragüense José Escobar vendiendo flores en West Palm Beach

El nicaragüense José Escobar vendiendo flores en West Palm Beach. LA PRENSA

Los nicaragüenses que venden flores en EE.UU. para ayudar a sus familias en Nicaragua  

No tienen un sueldo fijo, ganan entre dos y tres dólares por cada ramo de rosas. Esta es la historia de José Escobar y Eugenia Moncada

A través de la venta de flores el nicaragüense José Escobar ha podido sobrevivir al “sueño americano” en Estados Unidos durante los últimos dos años, este trabajo también le ha permitido ayudar económicamente a su familia en León, Nicaragua. 

“Tengo cuatro hijos en Nicaragua, pequeños todos, que los dejé y tengo que estarles mandando (remesas) y por eso es la lucha que tengo aquí. A veces yo he quedado hasta sin comer”, relata a LA PRENSA. 

En Nicaragua era vendedor ambulante de cargadores y accesorios para celulares, durante su camino hacia Estados Unidos también venía ofreciendo los productos a los migrantes. Fue detenido en México, de Reynosa regresado a Tapachula. En su segundo intento por avanzar un grupo armado lo secuestró para solicitar un rescate a una hermana que vive en España, luego ellos mismos lo ayudaron a cruzar la frontera.  

“Luché hasta que ya gracias a Dios estoy aquí y todos los días le pedía a Dios que me ayudará y aquí estoy luchándola”, expresa visiblemente emocionado.  

La nicaragüense Eugenia Moncada se dedica a la venta de flores en West Palm Beach.
La nicaragüense Eugenia Moncada se dedica a la venta de flores en West Palm Beach. LA PRENSA

Ganan dos dólares por ramo vendido 

Este nicaragüense se gana la vida en el semáforo de una de las principales avenidas en West Palm Beach, donde ofrece las flores. “Hay días que uno no saca nada, hay días que sacás 80 o 100 dólares otros días sacás 20, 30 dólares, no es un sueldo fijo, uno se gana dos dólares por ramo”, cuenta. 

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“Yo priorizo el pago de mi renta para no andar durmiendo en la calle, después le envío a mis hijos y con lo que me queda garantizo mi comida. Esto aquí no es fácil recoger el dinero como se cree en nuestro país, que uno viene a Estados Unidos y te estás dando la gran vida, no. Aquí es desvelo, hambre, humillaciones, frío y calores, aquí en este país he sufrido”, indica.  

Actualmente asegura que se encuentra en proceso de solicitud de asilo a la espera de ser llamado a corte.  

Migró para construir su casa en Nicaragua  

Eugenia Moncada, de 46 años es otra nicaragüense que vende flores en West Palm Beach. Llegó hace un año a Estados Unidos con el sueño de trabajar para un mejor futuro.  

“Vine porque no tengo donde vivir allá en Nicaragua y deseo algún día comprar algún terrenito. También ayudo a mi hermana, ella padece de diabetes y está en la etapa final. Desde aquí yo la apoyo mandándole para consultas, para su medicamento”, comenta mientras carga un balde con flores en una de las salidas de la Interestatal 95 (I-95).  

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Aunque reconoce que este trabajo es muy duro, con él ha podido mantenerse todos estos meses. “Me gano tres dólares por ramo dándolo a 10 dólares. A veces me voy a la casa solo con 10 dólares, a veces me voy con 100 y la cuota más grande que llevado ha sido de 130 dólares, pero eso no es siempre”, relata.  

En Nicaragua esta mujer vendía tortillas, leche agria y cuajadas. Ahora está a la espera de su permiso laboral en Estados Unidos para aplicar a restaurantes y comiderías y así obtener mejores ingresos.  

“Si ya el Señor nos dio la oportunidad de llegar hasta acá, es por algo y tenemos que lucharla, salir adelante. Yo conozco personas que han venido y ya quieren regresarse, yo les digo que no, si uno vino aquí es por un propósito y primero Dios nosotros tenemos que lograrlo”, comenta.  

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