Hace un año la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo despojó de la nacionalidad nicaragüenses a 94 ciudadanos, entre ellos opositores, defensores de derechos humanos, periodistas, sacerdotes, escritores internacionalmente reconocidos, exfuncionarios públicos y excompañeros de lucha de Ortega a quienes los declaró «prófugos de la justicia».
El grupo de los 94 nicaragüenses a los que no solo se les despojó de su nacionalidad sino que se le confiscó sus bienes en Nicaragua se sumó al de los 222 ex presos políticos a los que la dictadura excarceló y desterró a Estados Unidos el 9 de febrero del 2023.
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Ernesto Rodríguez, magistrado presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), fue el encargado de leer la resolución del despojo de su nacionalidad a 94 nicaragüenses acusados por el Ministerio Público como «traidores a la patria».
Este 15 de febrero, varios del grupo de los 94 ciudadanos han expresado el orgullo de ser nicaragüenses y el anhelo de regresar en un futuro a Nicaragua cuando retorne la democracia, la libertad y el respeto a los derechos humanos.
«Soy nicaragüense por gracia de Dios»
El defensor e integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, Gonzalo Carrión, dijo a LA PRENSA que al cumplirse un año de haber sido despojado arbitrariamente de su nacionalidad que fue «ordenada por la infamia», en alusión a la dictadura, «yo me siento más nicaragüense que nunca».
A su vez, Carrión agregó que sin duda «el derecho a la nacionalidad es inderogable, y como dice el escritor Sergio Ramírez, ‘entre más Nicaragua me quitan, más Nicaragua tengo’, ese es el sentir de todos, a un año después de esa infamia criminal de los Ortega-Murillo que dicen que no somos nicaragüenses, me siento fortalecido porque la conciencia la tengo limpia».
El sacerdote Edwing Román, quien estaba a cargo de la Parroquia San Miguel Arcángel, en Masaya, reafirmó que sigue siendo «nicaragüense por gracia de Dios» y «ningún tirano ni la manada de sus serviles puede arrancarme la Patria. ¡Volveré a Nicaragua!»
La periodista Lucía Pineda Ubau a través de su cuenta de X publicó su reacción. «Yo sigo siendo nicaragüense, nacida en San Carlos, Río San Juan y eso no se quita por una ilegal resolución judicial», escribió.
Enseguida recordó que ante la acción arbitraria del régimen «llovió la solidaridad. Varios países ofrecieron la nacionalidad a nicaragüenses desnacionalizados», y en el caso de Pineda destacó que ella cuenta con la nacionalidad costarricense «mi segunda patria, mi otra nación donde sí se me han respetado mis derechos. Y decir que soy de Nicaragua y Costa Rica me llena de mucho orgullo».
Denunció que en Nicaragua la dictadura de Ortega «me ha maltratado, robado mis propiedades, me encarcelaron, me despojaron de mi nacionalidad de nacimiento y Costa Rica me ha abrazado y protegido», y reconoció que ahora cuenta con la nacionalidad española, la que «tomé para aceptar ese respaldo humano y político ante la atrocidad de Ortega y Murillo en condenarnos a la apatridia, a dejar según ellos de existir. La acepté para buscar justicia universal ante la injusticia en Nicaragua».
En esa misma línea, el director de Confidencial y periodista, Carlos Fernando Chamorro, subrayó que «los ‘desnacionalizados’ fuimos, además, confiscados de todos nuestros bienes y pensiones del Seguro Social. Pero nunca pudieron confiscar el periodismo, la palabra, y la patria».
El exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields, también compartió su reacción. «Quisieron sembrar el miedo, pero en realidad han resucitado una nueva esperanza. Ninguna dictadura es eterna. Algún día volveremos a nuestra amada patria», mencionó.
Las implicaciones del despojo
El abogado experto en derechos humanos, Uriel Pineda, expresó a este medio que el despojo de la nacionalidad influye en el factor humano y el político.
En el primero, desde su experiencia, compartió que «al recibir la noticia, quedé desconcertado, lo primero que se te viene a la mente es algo simbólico, pero luego de procesar me di cuenta de las miles de implicaciones prácticas, por ejemplo tener un documento de viaje, pero no vas a poder viajar, el hecho de que tenés familiares en Nicaragua y saber que no los podés ver, saber que no podés regresar al lugar donde tenés un sentido de pertenencia, eso me afectó emocionalmente».
Pineda remarcó que sin duda «al ser una violación a los derechos humanos, creo que las instancias internacionales de derechos humanos no estaban preparadas y la comunidad internacional cambió su estrategia y postura respecto a Nicaragua, porque a pesar de que habían muertes, desplazamientos, denuncias de torturas, el despojo de la nacionalidad ha tenido una crueldad en cuanto a las personas de tercera edad, que son quienes se han visto más afectados, porque toca empezar de cero en un país, haber perdido tu patrimonio y verse en medio de un sinnúmero de requisitos migratorios para legalizarte en el país donde estás».
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La activista y opositora Haydeé Castillo expresó a LA PRENSA que sin duda la acción represiva tomó por sorpresa a muchos de los afectados. «Fue muy fuerte para mí, tal vez por el sentido de tener conciencia como defensora de derechos, que uno no se puede imaginar que en pleno siglo XXI alguien le pueda despojar del derecho con que nace y que reza en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las Constituciones de los países”, mencionó.
También indicó que a pesar del sentimiento que sigue latente de decir que «yo soy nicaragüense, soy segoviana, orgullosamente de haber nacido cerca de la cordillera Dipilto, Jalapa, toda esas cosas de la identidad que a uno le llena tanto, desde la perspectiva legal te afecta, de hecho fue un golpe para mi familia, para mis hijos».
Mencionó que «uno está consciente de que somos nicaragüenses y que el sueño del dictador podría ser el sueño de darnos esa muerte civil, pero legalmente tenés serios problemas no podés moverte, no podés hacer gestiones, es como que no existís y tus hijos quedan sin papá, sin mamá, tu esposo sin esposa, es una serie de impactos y ni digamos lo del capital económico que tanto nos ha costado, la dictadura te la quita».