Enrique Bermúdez y los héroes desconocidos a quienes “la Contra” honra

El 17 de febrero de 1991 me encontraba en la casa de mis padres desayunando, en Esquipulas, Matagalpa, cuando recibí dos llamadas urgentes y casi simultáneas de mis jefes del Instituto Nicaragüense de Repatriación (Inire). Eran de don Jaime Cuadra Somarriba (q.e.p.d.),  destacado liberal del norte de Nicaragua y del comandante Oscar Sobalvarro, “Rubén”, director y subdirector, respectivamente, de dicha institución gubernamental, diciéndome que me fuera de inmediato a Managua ya que en dicho local se llevaría a cabo la vela del comandante Enrique Bermúdez Varela ―quien la noche anterior había sido vil y cobardemente asesinado, por la espalda―, para atender a los periodistas y apoyar “en lo que sea necesario” dichas honras fúnebres.

Desde entonces han transcurrido ya 33 años, sin que se sepa oficialmente quién o quiénes mandaron a matarlo. Sin embargo los viejos “contras” siempre lo recuerdan, y para este próximo domingo 18 de febrero de 2024 le están organizando una misa en la iglesia católica de Santa Agatha, acá en Miami. Pero también dicho oficio religioso será en honor a todos los caídos por la liberación del comunismo en Nicaragua durante la cruenta y pesada guerra de los años 80, que son muchos, en su mayoría asesinados presuntamente por organismos del depuesto régimen sandinista, así como también a los tantos héroes, soldados, “comandos” anónimos que cayeron en esa infernal batalla que movilizó y ensangrentó a toda la nación, llevando la peor parte madres, padres y los propios guerreros quienes no tuvieron la oportunidad de vivir sus juventudes en alegría, civismo y democracia.

Este crimen sucedió ya con el nuevo gobierno de transición encabezado por la mandataria Violeta de Chamorro tras la derrota electoral de los sandinistas en 1990; como se dieron otros asesinatos desde el desarme de la guerrilla tras los Acuerdos de Paz de Sapoá, donde se reunieron jerarcas del Ejército Sandinista y la cúpula de la Resistencia Nicaragüense, llamada también “la Contra”, y cuyos orígenes los recuerdan Jerry Brautigham, exgraduado de la Academia Militar de Nicaragua en los gobiernos liberales de los Somoza y el exmiembro de la Guardia Nacional y luego comandante en la lucha armada contra el sandinismo, Francisco “el Gato” Rivera en esta ciudad estadounidense.

Ante la escuálida memoria de los pueblos, vale la pena conocer los hechos trascendentales del pasado, sobre todo en países como los nuestros donde la historia oficial está virulentamente cargada de apologéticas referencias, rituales ostentosos y falsificación de hechos, cifras y datos por parte de quienes  han ostentado el poder, como es el caso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el cual, aún al día de hoy cuando se les han derrumbado tantas mitologías y espléndidas falsedades sobre su lucha reivindicatoria por los más pobres, quedan algunos cuantos creyentes de ese fracasado proyecto  político guerrillero impuesto por Fidel Castro desde los años 60 en toda Latinoamérica.

Muchos olvidan, o no saben que desde los inicios del sandinismo en el poder, allá por los años 80, 81, surgió  la primera fuerza insurgente, la Legión 15 de Septiembre, compuesta por miles de hermanos campesinos, por productores, y también por oficiales, clases y soldados de la Academia Militar y de la Guardia Nacional, incluyendo también a los miskitos bajo el mando de Stedman Fagott luego del éxodo masivo a Honduras, que luego se llamó Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN).

De esa lucha viene el legendario coronel Enrique Bermúdez. Este, nacido en León en 1932, trazó en su vida una brillante carrera militar. Al final de la guerra en julio de 1979 se desempeñaba como agregado militar en la Embajada de Nicaragua en Washington. Época en la que también fue delegado ante la Junta Interamericana de Defensa. Además fue miembro de un contingente armado en República Dominicana contra el gobierno de Juan Bosch. En ese país habría de conocer a quien posteriormente fue su esposa, Elsa Bermúdez.

Conocido por su seudónimo como “3-80”, Bermúdez representa para la historia contemporánea al hombre que dirige a miles y miles de campesinos, en la única guerra de guerrillas de derecha,  claramente anticomunista llamada finalmente  Resistencia Nicaragüense y en la que se involucraron prácticamente todos los sectores en un solo frente diplomático, político y militar contra el régimen sandinista. Muy distinto a la lucha actual.

Una vez lograda la paz, era evidente que su presencia incomodaba a muchos jerarcas y comandantes sandinistas. Antes de su asesinato, se decía en círculos políticos de Managua que algunos funcionarios del gobierno miraban con buenos ojos que este pudiera ser nombrado ministro de Defensa. Además, intentaba crear un gran partido político compuesto sobre todo por desmovilizados de la Contra, hechos que no eran del agrado de muchos de los perdedores ni de la izquierda.

Los viejos contras en Miami, Leonte Bolaños (Atila), Denis Pineda (Benny)  y Noel Castillo (Trampa) son los organizadores de la misa, la cual oficiarán los sacerdotes  Marcos Somarriba y Edwin Román. Ahí estaré, estaremos, junto a los viejos guerreros libertarios, junto a los jóvenes que empiezan a descubrir la verdadera historia, esa por la cual le arrebataron la vida a Enrique Bermúdez.

Descanse en paz viejo héroe, junto a los otros conocidos y anónimos en esta lucha por la Nicaragua democrática en la que bajo su legado, aunamos  esfuerzos de unidad política en aras de nuestra libertad.

 El autor es poeta y escritor nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional.

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Lo que me arrecha en artículos relacionados con el asesinato de Enrique Bermudez Varela es que expresen que no se sabe quien lo asesinó. ¿Y quién mas? Los mismos nicaraguenses que participaron en el asesinato de Pablo Emilio Salazar. El sicario nicaraguense-salvadoreño ex-jefe de la seguridad. De seguro el que jaló el gatillo fue un ex-agente de la seguridad piricuaca. Pero existe karma en esta existencia.

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