Michael Healy, el empresariado y la pifia política

Acaba de fallecer el empresario Michael Healy. De muerte natural, pero causada en parte por la crisis emocional padecida en prisión como preso político de la tiranía orteguista. Este fue el último presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), institución a la que también ha permeado, utilizado, viciado y hasta chantajeado a un sector importante de su cúpula, el régimen referido.

A Healy no. Más bien le invadieron su finca, lo confiscaron antes de meterlo a las rejas, no lo dejaron salir para enterrar a su madre y lo desterraron habiendo sustraído su nacionalidad. Ahora está muerto, pero su ejemplo y su lucha están incidiendo en la necesidad de todo un pueblo para volver a ser libre.

Pero para que así sea, no se pueden seguir haciendo las cosas como hasta hoy se han hecho, esperando resultados diferentes, lo cual ha sido la principal pifia de la mal llamada oposición política ―es decir, la llamada sociedad civil―.

Avanzar en la consolidación de la unidad política partidaria interna, de Nicaragua, unida a la inmensa diáspora, es parte de la agenda de trabajo de quienes luchan por restablecer la democracia, y en donde se incluye también el surgimiento del nuevo comportamiento que deberá jugar el hasta ahora empresariado gris.

Estos, a fin de cuentas, poseen no solo los recursos financieros para emprender nuevas y creativas (y morales), rutas de prosperidad con sentido de nación, sino que también, de proponérselo, poseen en sus cabezas la neurociencia administrativa para saber colocar cada pieza de su engranaje gerencial e inversor dónde mejor convenga a sus intereses pero también a los de la nación. Ya ellos están claros de que en sociedades pobres sus negocios y bienes no prosperan, también empiezan a darse cuenta que aliarse  con las izquierdas resulta peor que entenderse con el diablo.

Ellos tienen los recursos, las empresas, lo creativo y emprendedor, los ejecutivos capaces profesionalmente y la mano de obra calificada. También nadie más que ellos saben lo duro que es buscar plata para pagar la planilla en tiempos de vacas flacas; para asumir derrotas y afrontar crisis, pues no es fácil ser empresario y nadie como ellos sabe por dónde aprietan más los callos a la hora de los problemas.

Esta es pues una oportunidad privilegiada para su reivindicación, no todo su ADN está podrido. Y es vital en este contexto su renovación gerencial y el desprendimiento del trágico atavismo, el compadrazgo escrupuloso y la tenue y miserable actitud de cara a la Responsabilidad Social Empresarial.

Nicaragua no puede seguir como está. Lo que no pareciera despertar mayores muestras de solidaridad en gran parte de la comunidad internacional, salvo algunas excepciones y ciertas puertas entreabiertas, como la de un diálogo político diplomático en aras de lograr una salida a esta crisis.

Desmenuzar uno a uno los grandes problemas que desde 1979, con la llegada advenediza del sandinismo al poder, no es tarea fácil. No lo fue en los 16 años durante los tres gobiernos de transición. No obstante una vez logrado el cambio político los vigores guardados y repatriados del pueblo pujante nicaragüense, sacarán a la nación adelante. Esa era una de las grandes esperanzas de Healy, la cual ahora debe ser desenfundada con más brillo y más conciencia de parte de este gremio.

El empresariado ha fallado, ha sido en gran medida incapaz de entablar grandiosos proyectos financieros para bien de todos, siendo ellos parte de todo proyecto de nación, pues son ellos quienes poseen el capital y los instrumentos para generar empleo y bienestar.

Ahora bien, por el lado de la oposición política, esta no existe, por más que muchos se esfuercen en venderla así, incluyendo entre estos a sectores mediáticos y a una parte de la comunidad internacional.  

Y ha fracasado esa sociedad civil pues se ha aliado  con  sandinistas quienes ansían volver al poder no satisfechos con el daño que ya le han hecho al país.  Es más, el anestesiado y fantasmagórico grupo de Monteverde ya ha dicho que posterga sus planes para un movimiento político a largo plazo. ¿Pretenderán que los espere el pueblo como los salvadores de la nación? Esto denota arrogancia, incapacidad y falta de amor real hacia Nicaragua.

Es bajo esa agenda de unidad política interna y externa que se forzará a la dictadura a dialogar, pues el único tranque que existe es “el del Carmen», ya Michael Healy nos lo dijo antes de ser apresado; nos lo está diciendo con su ejemplo de buen hombre, hijo, esposo, padre, productor agropecuario, conocedor y amigo del campesinado, trabajador y patriota, desde su sufrimiento como preso político, con la tormenta y los daños psicológicos y físicos que vivió al igual que la mayoría de reos de conciencia que fueron parte de ese calvario, y  que lo viven a diario injustamente, otros privados de libertad.

Uno de los legados más nobles que nos deja es que vivió ya en su exilio como un hombre que se ganó la vida trabajando en lo suyo, esta vez como agroexportador de insumos para la agricultura. Jamás pensó en lucrarse o ser parte de la tropa de vividores del erario, del dinero entregado por los países como Estados Unidos o  la Unión Europea.

Descansa en paz Michael Healy, tu admirable vida ya es semilla y surco en la Nicaragua de libertad que pronto, bajo sus cielos nos cubrirá a todos.

 El autor es poeta y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional.

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