María Vargas, curandera tradicional y una de las más conocidas en la ciudad de Diriomo, en su consultorio espiritual rodeada de imágenes religiosas y la baraja del tarot. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.
Ciencia y esoterismo: curanderos brujos de los Pueblos Blancos
En la Meseta de los Pueblos, conocida como Pueblos Blancos existe una ancestral tradición de curanderos y brujos. La revista Domingo te cuenta en esta galería un poco de estas tradiciones
En la meseta de los pueblos hay lugares de atracción turística, religiosa y su comida es muy deliciosa, así como sus famosos viveros, su cultura y su clima, pero también son famosos por algo que no ocultan y reciben visitas de varios lugares del país y hasta del extranjero.
Se trata de sus ancestrales costumbres de hechicería y el arte de curar con plantas los males que aquejan al ser humano. La mayoría de estos brujos y curanderos se encuentran en los pueblos de Diriomo, Diriá y Niquinohomo.
En el caso de los curanderos sus tratamientos son a base de productos orgánicos y naturales como hierbas y plantas para sanar los males del cuerpo, entre estos la impotencia sexual, la locura, estrés y dolores crónicos, entre otros.
También están los tratamientos para curar el alma como el amor, el desamor y los amarres de pareja. Aquí en esta especialidad entran en escena los brujos que a partir de sus hechizos y conjuros ayudan a la persona con rituales como la práctica esotérica de la adivinación, la cartomancia, la hechicería con muñecos atravesados con alfileres, algunos huesitos de animales, tierra de muerto y oraciones. Muchos brujos ocupan estos rituales para romper hechizos y hacer el bien, en cambio otros para armarlos y hacer el mal.
Estas prácticas de brujería y curandería son tan ancestrales que se usan desde antes de la conquista española. Al inicio fue mal vista por la Iglesia y se castigaba a quien lo practicaba, por eso se hacía de manera clandestina, pero hoy en día la medicina natural es tolerable por las autoridades eclesiásticas, no así las practicas esotéricas.
Las personas que acuden a estos servicios van con la esperanza de poder ponerle fin a sus males y otros a cambiar su suerte o ir directamente a pedir que le hagan una “limpia” de cuerpo y casa, tener éxitos en su trabajo y el amor, curar infidelidades, cobrar venganza a través de hechizos y curar males como calenturas, dolores, enfermedades incurables que algunos médicos de medicina convencional han tratado de erradicar. Para males del cuerpo entra la medicina natural con tratamientos de albahaca, ruda, manzanilla, limón agrio y agua florida.
Muchas de las personas que acuden a estos curanderos tradicionales quieren saber su futuro a través de la adivinación usando la cartomancia, una práctica esotérica que consiste en una baraja de 78 cartas. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Gregorio Vargas, un curandero de 52 años, dice que heredó el don de curar males por su madre. En su consultorio hay imágenes de santos religiosos, cruces católicas, representaciones de Changó, un dios de la santería afrocubana, imágenes de búhos y deidades de la magia y el ocultismo que son las herramientas que ayudan a Vargas a combatir los males y romper los hechizos. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Imagen de Buda, representando la prosperidad, una bruja sentada sobre una banca y la baraja del tarot durante una sesión de cartomancia. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Una mujer camina sobre una calle de la ciudad de Diriomo, que sobre su acera tiene una cruz, símbolo del cristianismo en este pueblo de brujos. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Imágenes de la virgen María, Jesús y otros santos católicos son parte de los altares de los curanderos que mezclan con otras imágenes del ocultismo. Foto por: Archivo LA PRENSA.Gregorio Vargas con las barajas del tarot en sus manos en su “centro espiritual” en su natal Diriomo. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Todas las sesiones de ocultismo se hacen en penumbra, iluminando el lugar con una vela y rodeado del santoral católico y de ocultismo. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Fachada de “Brujos Bar” en la ciudad de Diriomo que se ha convertido en un referente nacional e internacional por su tradicional fama de brujos y curanderos. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.Gregorio Vargas, rodeado de imágenes católicas y de imágenes que representan la santería y el ocultismo en su consultorio donde él se denomina como un “doctor espiritual”. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.“Le doy gracias a Dios porque me dio un don de salvar personas en nombre del Señor, porque lo doy, yo no lo curo, sino mi Dios” asevera doña María Vargas desde su consultorio espiritual en la ciudad de Diriomo. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.El parque central de Diriomo es el lugar para concertar una cita con un brujo o curandero, los conductores de mototaxis los llevan a los distintos consultorios espirituales para curar los males de amor o de salud que aquejan al paciente. Foto por: Oswaldo Rivas/ LA PRENSA.
Puede interesarte
COMO BENEFICIO DEL PLAN PREMIUM PODÉS COMENTAR EN TODOS NUESTROS ARTÍCULOS.
El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y
así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.