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“Tenemos cinco años para hacer de El Salvador un ejemplo para el mundo, un ejemplo de que un pueblo puede salir adelante si así lo desea”. Con esa frase, Nayib Bukele asumió la presidencia de El Salvador el 1 de junio de 2019. Para entonces tenía 37 años y se convertía en el mandatario más joven en la historia de ese país.
Las frases lo han acompañado desde que dio sus primeros pasos en la política, allá por 2012, cuando fue alcalde de Nuevo Cuscatlán por el partido de izquierda Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional (FMLN), hermano del Frente Sandinista de Nicaragua, y del que ahora Bukele es uno de sus mayores detractores. “El dinero alcanza cuando nadie roba”, decía en aquellos años cuando era edil.
La misma frase se le ha escuchado a partir de 2019, cuando ya era presidente de El Salvador. El próximo domingo cuatro de febrero, Nayib Bukele buscará la reelección presidencial pese a estar prohibida por la Constitución de su país. Para lograrlo, ha copiado la fórmula que usó Daniel Ortega en 2011 para hacerse de un segundo periodo presidencial, que fue a través de una sentencia de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia en la cual se avalaba su reelección, ignorando lo establecido en la Carta Magna.
No es lo único que Bukele ha copiado de Daniel Ortega, señala un periodista salvadoreño que habla con la revista DOMINGO bajo condición de no revelar su identidad. “Vemos a Nicaragua como el futuro que se acerca”, indica.
En El Salvador, Bukele ocupa al Poder Judicial para perseguir a periodistas y defensores de derechos humanos, y ha copiado casi al pie de la letra las leyes de ciberdelitos y agentes extranjeros que Ortega implementa en Nicaragua para perseguir también a sus detractores y descabezar a organizaciones civiles.

Origen palestino y vínculo con Nicaragua
Nayib Armando Bukele Ortez nació el 24 de julio de 1981, en San Salvador. Es hijo de Olga Ortez de Bukele y de Armando Bukele Kattán, un migrante palestino que se asentó en El Salvador.
El padre de Bukele fue un importante empresario en ese país que tuvo a seis compañeras de vida al mismo tiempo, pues su religión, el islam, le permitía tener hasta cuatro esposas simultáneas. “Él decía que se puede tener las mujeres que se puede mantener”, dijo a El Faro en 2021, Claudio Kahn, un textilero francés que forjó una relación amistosa y de negocios con el padre de Bukele.
La esposa del actual presidente salvadoreño es Gabriela Rodríguez con quien contrajo matrimonio en diciembre de 2014. Es educadora, psicóloga prenatal y bailarina de ballet. Ella tiene orígenes nicaragüenses por parte de su madre.
En un reportaje de la revista DOMINGO publicado en 2021, se cuenta que la actual primera dama de El Salvador es hija de Arena Josefina Perezalonso Paguaga nacida el 31 de marzo de 1948 en León, el mismo día que el volcán Cerro Negro hizo erupción. Sus padres, Josefina Paguaga y Gilberto Perezalonso se inspiraron en la lluvia de arena que arrojó el volcán para nombrar a la menor.
En 1968, Arena Perezalonso se casó en Managua con un comerciante salvadoreño llamado José Roberto Rodríguez Trabanino. El matrimonio se mudó a San Salvador donde nació Gabriela Rodríguez.
Nayib Bukele y Gabriela Rodríguez se conocieron en 2003, y se casaron en 2014. El 15 de agosto de 2019, cuando Bukele ya era presidente, tuvieron una hija de nombre Layla.
La familia de Nayib Bukele también tiene conexión con Nicaragua. El salvadoreño Claros Ortez Viloria es dueño de una peletería en Granada. Llegó hace 50 años y comenzó a vender ropa en el Mercado Oriental. Luego conoció a su esposa, con quien se mudó a Granada e inició el negocio de cueros.
“El abuelo de Bukele, que ya murió, era primo hermano de mi papá. Miguel Ortez se llamaba, el papá de Olga”, dijo Claros Ortez a DOMINGO.
Según el salvadoreño, quien tiene una hija que se llama Delfina Ortez, quien sería prima de Bukele y vive en Granada, hay al menos otros cinco primos de Bukele viviendo en Nicaragua, todos de apellido Ortez.
La última vez que Claros Ortez vio a Bukele fue en la vela del abuelo del ahora presidente, Miguel Ortez, cuando Bukele todavía no había incursionado en la política.

De alcalde a presidente
El periodista salvadoreño que nos pide anonimato comenta que Bukele tuvo un ascenso vertiginoso en la política. “Su populismo, valga la redundancia, lo hizo alcanzar niveles altos de popularidad y en menos de 10 años, pasó de alcalde a presidente de la República”.
Bukele comenzó su carrera política en 2011 como alcalde de Nuevo Cuscatlán, un pequeño municipio del departamento de La Libertad. Llegó a ese cargo de la mano del FMLN. Estudió Derecho un par de años en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), pero luego lo dejó para dedicarse a las empresas familiares.
Una de esas empresas era una agencia de publicidad que le hacía trabajos al FMLN para sus compañas políticas. De ahí nació la relación de Bukele con ese partido, sin embargo, no está claro qué fue lo que lo motivó a incursionar en la política.
En una transmisión de Facebook que hizo el mismo Bukele en octubre de 2017, contó que la decisión la tomó junto con el jefe de comunicación del FMLN, Roberto Lorenzana.
–¿Tienen candidato para alcalde de Nuevo Cuscatlán? – le preguntó Bukele.
–Todavía no
–Aquí estoy yo, si quieren que sea así
Según contó El Faro en 2021, desde esas fechas a Bukele se le veían sus aspiraciones caudillistas. “Desechó el antiguo escudo oficial de la alcaldía y lo sustituyó por un nuevo emblema, una gran ene blanca encerrada en un círculo con un fondo azul cian, un color chillante y excéntrico. Grandes enes se colocaron en las entradas del municipio como una especie de talismán: eran enes de Nuevo Cuscatlán, pero también de Nayib”, apunta El Faro.
Y el 20 de mayo de 2013, ante un auditorio de universitarios, Bukele dejó en evidencia su populismo: “El verdadero problema son los paradigmas. Esas cosas que las plantan en nuestra cabeza y que las hacen ver como verdades, aunque no lo son, son todo lo contrario: “La política es mala”, “La gente es pobre porque es perezosa”, “El Salvador necesita incentivos fiscales”. Y este es mi favorito: populismo. ¿Ya han oído esa palabra? Se oye feo. ¿Alguien quiere un presidente populista? ¿Nadie?, ¿nadie? Bueno, yo sí. El diccionario define la palabra populismo como doctrina política que pretende defender los intereses y aspiraciones del pueblo. Es un paradigma. Nos han vendido que el populismo es malo. Yo prefiero el populismo antes que el individualismo”.
En 2015, Bukele ya gozaba de popularidad en El Salvador y eso le bastó para convertirse en el nuevo edil de la capital de ese país. Llegó a ese cargo también como candidato del FMLN, pero con los años empezó a tener roces con los miembros de ese partido, sobre todo porque hacía críticas en público.

En 2017, por ejemplo, dijo que el gobierno de Salvador Sánchez Cerén, del FMLN, se había alejado por completo de los intereses y necesidades del pueblo. Después de esas declaraciones y faltando pocos meses de finalizar su periodo como alcalde de San Salvador, el partido decidió expulsarlo de sus filas.
Bukele no se quedó de brazos cruzados. El 25 de octubre de ese mismo año, anunció la conformación del movimiento Nuevas Ideas como partido político. Su objetivo sería buscar la presidencia en las elecciones programadas para 2019. Sin embargo, su nuevo partido tuvo varios impedimentos para inscribirse legalmente ante el Tribunal Electoral, de manera que Bukele tuvo que aliarse con el partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) para ser el candidato presidencial.
El tres de febrero del 2019 los salvadoreños eligieron a Nayib Bukele como su presidente para el periodo 2019 – 2024, y el primero de junio de ese año tomó posesión de su cargo. Tenía 37 años y se convirtió en el presidente más joven en la historia de ese país.
¿Presidente “cool”?
Nayib Bukele empezó gobernando desde sus redes sociales. Desde ahí ordenó el despido de varios funcionarios y familiares de la cúpula del FMLN, así como de otros partidos. También prometió que en sus primeros cien días de gobierno llevaría ante la justicia salvadoreña al expresidente Mauricio Funes, acusado de corrupción y asilado en Nicaragua. Daniel Ortega le otorgó a Funes la nacionalidad nicaragüense, lo mismo que a Salvador Sánchez Céren.
Desde que llegó al poder, Bukele se encargó de acaparar los poderes del Estado, lo cual lo consiguió con artimañas políticas, al igual que Ortega en Nicaragua.
Uno de los grandes retos que ha tenido Bukele como presidente ha sido lidiar con las pandillas que azotaban a la población en El Salvador. El 20 de junio de 2019 fue lanzado el Plan de Control Territorial con el cual se logró reducir la cifra de homicidios y gracias a ello, en sus primeros cien días de gobierno logró hacerse con el 93 por ciento de popularidad.
“Todos los salvadoreños querían que se acabara el problema de las pandillas, pero el problema es la manera en que se ha hecho”, explica el periodista salvadoreño. Para reducir la ola de homicidios, Bukele hizo lo mismo que su antecesor Mauricio Funes: negociar con las pandillas para que dejaran de matar.
Entre 2020 y 2021, El Faro reveló que Bukele negoció con tres organizaciones consideradas terroristas por la legislación salvadoreña: la Mara Salvatrucha 13, Barrio 18 Revolucionarios y Barrio 18 Sureños. Estos se comprometieron a reducir la ola de homicidios en el país, a cambio de mejoras en las condiciones carcelarias y beneficios para sus miembros en libertad.
El acuerdo entre el gobierno de Bukele y las pandillas se rompió en 2022 y eso provocó que el mandatario ordenara un estado de excepción desde marzo de ese año, el cual ha persistido hasta estos días.

“Este estado de excepción ha sido aprovechado también para perseguir a defensores de derechos humanos y periodistas porque el Ejército y la Policía lo puede detener a uno y sin razón alguna”, comenta el reportero anónimo.
Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado que el gobierno de Bukele vulnera los derechos humanos de los salvadoreños, y han advertido su intención de perpetuarse en el poder, pese a que la Constitución de su país prohíbe la reelección.
En septiembre de 2022, Bukele anunció que se presentaría a las elecciones presidenciales de 2024 “para continuar el camino que hemos iniciado”. El próximo domingo cuatro de febrero su nombre aparecerá en la boleta presidencial. “Se convertirá en dictador con todas las de ley. No me parece que con eso sea tan cool como se dice que es”, comenta el periodista.
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