Nixon, EE.UU. y Centroamérica

Hace 35 años el expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon (1913-1994) publicó una de sus mejores obras titulada 1999 Victoria sin guerra. Dada su vasta experiencia en política exterior y dada la confusión que hoy vive la región centroamericana, he considerado necesario hacer un repaso de las advertencias que hizo el autor, sobre el peligro que corren nuestros países de quedar atados para siempre al yugo de la Rusia de Putin o a la China de Xi Jin Ping. Nixon fue presidente de los EE. UU., de 1968 hasta 1974 cuando tuvo que renunciar por el caso de Watergate. Fue congresista, vicepresidente y luego presidente. Murió en California a los 81 años.

Nixon, en el libro mencionado, después de hacer pronósticos espectaculares sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el siglo XXI y después de presagiar que China se convertiría en una superpotencia económica y militar, como ya en efecto lo es, señala enfáticamente “que Estados Unidos debe reconocer que no puede permanecer indiferente ante los conflictos de los lugares apartados”.

A continuación, después de un extenso análisis de la situación internacional en la década de los 80, Nixon expresa su convicción de cuál debe ser la posición de los Estados Unidos, como superpotencia mundial en el siglo XXI: a) Nos guste o no, la tarea del liderazgo ha caído en los Estados Unidos. b) La paz y la libertad no pueden sobrevivir en el mundo a menos que Estados Unidos tenga internacionalmente un papel central. c) Si no logramos guiar al mundo libre, no habrá ningún mundo libre que guiar.

En el caso de Centroamérica y particularmente de Nicaragua, que es lo que más nos concierne, es verdaderamente interesante ver como Nixon analiza con claridad meridiana qué es lo que está pasando y lo que nos depara el porvenir, si no se actúa con la energía y eficacia que demandan las circunstancias:

  • Son increíblemente ingenuos los políticos estadounidenses que se entrevistan con los dirigentes sandinistas y luego no se cansan de charlar sobre cuán sinceramente desean la paz los nicaragüenses. Daniel Ortega y sus socios quieren la paz únicamente si significa la victoria de su gobierno comunista sobre su oposición anticomunista.
  • Si Estados Unidos no actúa ahora contra esta amenaza, se enfrentará a una amenaza mucho más grande en el futuro.

 En el capítulo Los Campos de Batalla del Tercer Mundo, el expresidente Nixon cita al Libertador Simón Bolívar, quien en momentos cruciales de la Independencia suramericana se preguntó: “¿Se puede concebir que un pueblo recientemente liberado de sus cadenas pueda ascender a la esfera de la libertad, sin caer en el abismo?” Y Nixon responde: “Si Simón Bolívar estuviese vivo se sentiría deprimido al leer sobre el caos en Haití y las dictaduras comunistas de Cuba y Nicaragua”.

Nixon también si estuviera vivo se sentiría deprimido, al ver como los tentáculos del comunismo tanto de Moscú como de Pekín, se extienden aceleradamente en nuestros países, sin que haya un fuerte liderazgo en el mundo libre, con la voluntad suficiente y los recursos necesarios, para encabezar la lucha por la democracia y por la libertad.

Es cuando uno se pregunta: ¿De qué sirve que el Congreso de los Estados Unidos esté aprobando leyes en favor de los derechos humanos en Nicaragua, si estas, como la presentada por los representantes Chris Smith de Nueva Jersey y María Elvira Salazar de la Florida, no se aplican y cuyo único destino es ir a morir por inoperantes en las archivadoras?  ¿Acaso no están buscando como resucitar la Nica Act, que murió sin pena ni gloria el 31 de diciembre pasado en los archivos del Congreso? ¿Qué hacer si los que quieren no pueden y los que pueden no quieren?

Por otro lado, es necesario que la dirigencia democrática opositora nicaragüense se ponga las pilas, como dice nuestro pueblo, y empiece a actuar como lo demandan las circunstancias. No se puede estar eternamente a la defensiva y tampoco únicamente comentando los abusos de la tiranía. Es necesario tomar la iniciativa y demostrarle al mundo que los nicaragüenses jamás vamos a resignarnos a vivir por siempre bajo una dictadura, como la que rige actualmente los destinos de Nicaragua.

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Si no se ponen las pilas viviran por los posteriores 40 años en el exilio. La diáspora de 1979 se puso las pilas y formaron la Contra cuya lucha forzó al criminal Frente Sandinista a aceptar elecciones supervigiladas culminando en la victoria de Violeta Chamorro. Desafortunadamente la diáspora del 79 estan fallecidos o muy viejos y a sus descendientes nacidos en los Estados Unidos no les interesa Nicaragua porque son estadounidenses.

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