Para los que tuvimos el honor y el gusto de conocer como director de LA PRENSA y como ciudadano al doctor Pedro J. Chamorro Cardenal, este 2024 es un año difícil. Porque este 10 de enero se conmemora el 46 aniversario de su martirio y el próximo 23 de septiembre se conmemorará el centenario de su nacimiento. Dos efemérides que todo buen nicaragüense debe recordar, porque se trata de un eximio ciudadano que por sus patrióticas ejecutorias ha sido consagrado por su pueblo para la posteridad, como Héroe Nacional y Mártir de las Libertades Públicas.
Considero que es un año difícil, porque si por la víspera se saca el día, vemos con profunda preocupación cómo la patria de Pedro Joaquín se mantiene oprimida y reprimida por el binomio dictatorial de los Ortega-Murillo. Han violado todos los derechos humanos, han atropellado todas las libertades públicas y están persiguiendo con crueldad inaudita a nuestra Iglesia católica, en otras palabras, están haciendo precisamente todo lo contrario por lo que el Mártir de las Libertades Públicas ofrendó su sangre en el altar de la patria.
Estoy tan seguro de que la dictadura no va a permitir que se haga el público reconocimiento que tradicionalmente, sus amigos y simpatizantes, le hacemos al Héroe Nacional, que no dudo en considerarlos como personas ingratas y ajenas al sentir de la gran mayoría de los nicaragüenses. Basta conocer que su viuda doña Violeta, junto con sus hijos e hijas, se encuentran en el exilio en Costa Rica; que se robaron LA PRENSA y que han cometido viles atropellos contra las familias Chamorro-Barrios-Holmann. Se olvidan maliciosamente que fue la preciosa sangre derramada por Pedro Joaquín en las calles de Managua la que actuó como detonante y despertó de su letargo a la ciudadanía, que a partir de entonces no cesó de luchar incansablemente, hasta lograr el derrocamiento de la tiranía somocista el 19 de julio de 1979.
La verdad es que por su entrega total a la causa libertaria de nuestro pueblo, los nicaragüenses tenemos a 46 años de su sacrificio esa deuda pendiente con él. Sufrió cárcel en numerosas ocasiones, tortura y exilio, pues como dice Shakespeare en su célebre obra Julio César: “Los grandes hombres, penas grandes deben sobrellevar”.
Fue un verdadero idealista y su trayectoria así lo demuestra palmariamente. Defendió a capa y espada la libertad de expresión, tanto en foros internacionales como nacionales, y no solo en función de su periódico sino para que todos los nicaragüenses, sin excepción, fuéramos cubiertos por ese derecho. La dictadura somocista cerró varias veces LA PRENSA y él tesoneramente la volvía a abrir. Estamos seguros que lo mismo ocurrirá en poco tiempo, porque el régimen de los Ortega-Murillo pronto desaparecerá y una de las primeras cosas que deberá hacer el gobierno de transición hacia la democracia es devolver LA PRENSA a sus legítimos dueños como corresponde en un Estado de derecho y de plena libertad.
Es muy importante que las nuevas generaciones conozcan el pensamiento del doctor Chamorro, porque se fundamenta en los principios democráticos que se practican en la mayoría de los países del hemisferio occidental. Son los países que actualmente tienen el mayor crecimiento económico y los más altos índices de desarrollo social. He aquí algunos de esos pensamientos:
- El Destino de nuestros pueblos: está en ellos y no en el interés que por nosotros demuestre un gobierno poderoso, sea Estados Unidos, de Rusia o de China.
- La etapa del peligro: los nicaragüenses estamos atravesando una etapa de enorme peligro, por vivir en una sociedad en donde no existe autoridad para imponer el bien, sino un mando arbitrario cuya finalidad es tapar el delito y la maldad, cuando no alentarlo.
- Correo retrasado (carta a su esposa doña Violeta desde las montañas de Nicaragua): “Amor, antier hubo un bombardeo feroz y la Virgen me sacó de él con vida. Tengo fe de que ella irá conmigo de la mano, pero si ella decide llamarme a su lado, perdóname y recuérdame. A tus hijos diles que mi patria son ellos, y otros niños como ellos, por los cuales hay que sufrir y a veces hasta morir”.
¡Nicaragua volverá a ser república!
El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).