Durante la temporada de Navidad y Fin de Año, en Nicaragua era notorio cómo las Organizaciones sin Fines de Lucro realizaban campañas de entregas de juguetes, canastas básicas, útiles escolares y otros elementos de primera necesidad para las poblaciones más vulnerables del país. Sin embargo, en los últimos años estas obras benéficas se han visto fracturadas por las decisiones del régimen al cancelar más de tres mil ONG que año con año llevaban alegría a comunidades remotas y de extrema pobreza.
El 3 de mayo de 2023 fue cancelada la personería jurídica de Fundación 10, el brazo social de Canal 10 de Nicaragua, junto a más de 25 organizaciones de la sociedad civil. Para tiempos de Navidad la desaparecida fundación organizaba la campaña “Navidad para compartir”, la que se mantuvo vigente por años centrada en la entrega de juguetes y alimentos para niños y personas de la tercera edad.
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La labor de Fundación 10 incluía además atención médica y odontológica a familias de escasos recursos económicos. Sus actividades eran masivas; miles de niños, jóvenes y adultos mayores se vieron beneficiados. Largas filas se observaban mientras los organizadores repartíam su donativo.
Sin embargo, por primer año, en las pantallas de los nicaragüenses el cantar de los presentadores promoviendo la campaña no es visto ni escuchado por los televidentes.
Juego con el empobrecido
Una socióloga consultada por LA PRENSA expresó que limitar a las organizaciones en labores sociales es limitar también a las personas más necesitadas.
«Socialmente esto provoca una falta de empatía con quienes año con año esperaban un regalo, ya sean juguetes o alimentos. Recordemos que en Nicaragua la mayor cantidad de la población vive en pobreza. La alegría tan sincera de estas personas vale oro cuando les entregás algo en plena necesidad”, dijo.
Además, señaló que se juega con las emociones del más necesitado. “Todos los años ellos esperan, muchos no saben que estas organizaciones ya no existen en el país, esta vez ellos llegarán a los lugares donde se les daba algún presente, pero se van a quedar esperando, porque el gobierno no suplirá ese vacío”, enfatiza.

Otra de las organizaciones a las que ya no se les verá realizando labor social en departamentos como León, Matagalpa, Jinotega y Managua, espacios donde tenía incidencia, es la desaparecida Caritas de Nicaragua, la cual fungía como el brazo social de la Iglesia católica.
Todos los años Caritas salía a las periferias, con las donaciones que daban los feligreses y otras organizaciones aliadas, para cumplir su misión de “acompañar al más empobrecido”.
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El régimen en Nicaragua, a través del Ministerio de Gobernación (Migob), aprobó la cancelación por “disolución voluntaria de miembros” de Caricas, que fue aprobada por la ministra de Gobernación, María Amelia Coronel Kinloch, según el acuerdo ministerial publicado en el Diario Oficial, La Gaceta.
Caritas se constituyó como una Asociación Católica, de servicio, sin fines de lucro, de carácter privado, no gubernamental, apolítica, autónoma e independiente, principalmente coordinada con Organismos Católicos y otras Organizaciones No Gubernamentales de desarrollo social.

La principal misión de la organización de la Iglesia era “promover la dignidad de la persona y su desarrollo integral, por medio de acciones concretas a través de Programas y proyectos socioeconómicos competitivos, de seguridad alimentaria, manejo de los recursos naturales, formación humana, capacitación técnica y de asistencia en circunstancias de emergencias especialmente con los sectores más vulnerables a la luz del evangelio y la doctrina social de la iglesia”, según documentos organizaciones.
La mayoría de las organizaciones canceladas por el régimen o disueltas “voluntariamente” organizaban acciones sociales que respondieran a las necesidades de la población empobrecida de Nicaragua como parte de la labor social institucional. El régimen ha creado un control absoluto de la caridad en el país.