Triunfo y decadencia del FSLN

Corrían los años amargos de la década de los 70 del siglo pasado para los nicaragüenses, pues además de la sequía que había asolado los campos, habíamos pasado por las horcas caudinas de sufrir uno de los terremotos más espantosos que registran los anales de la historia latinoamericana, con 10 mil muertos y otros miles de heridos y desaparecidos.

Mientras tanto, lejos una de otra, se desarrollaban dos escenas que en una u otra forma afectarían el futuro destino, de los hijos de la patria de Darío.

En la primera, después de una derrota contundente que le había propinado en nuestras montañas, la Guardia Nacional (GN) a los guerrilleros del FSLN, el general Anastasio Somoza Debayle, rodeado por sus amigos en el Casino Militar, celebraba eufórico y pletórico de exultante alegría el triunfo de sus esbirros y “¡el fin del movimiento insurreccional del FSLN en Nicaragua!”

Y en la segunda escena, en las frías bancas del parque Las Piedrecitas se encontraba sentado un hombre de aspecto humilde esperando la llegada del periodista Oscar Leonardo Montalbán, que por previo acuerdo lo iba a entrevistar. El hombrecillo, que andaba en la clandestinidad, dijo llamarse Tomás Borge Martínez y entre otras cosas, dijo al periodista cuando lo abordó: “Que el Frente Sandinista podía perder una batalla, pero no la guerra; que pronto brillaría para todos los nicaragüenses el sol de la libertad; y que el amanecer, dejaría de ser una tentación”.

Menos de 10 años después de aquellas escenas relatadas, el 19 de julio de 1979 todo el mundo pudo ver con admiración la entrada triunfal en Managua de los guerrilleros del FSLN que encabezados por sus 9 comandantes auguraban desde la tribuna días de paz y libertad para todos sus conciudadanos. Estos fueron los días de triunfo y de gloria para el FSLN cuando más del 80 por ciento de la población los apoyaba y cuando en cada aniversario de la Revolución se congregaban en nuestra capital las más ilustres e insignes personalidades de todo el mundo. Hoy solo el 13 por ciento de los nicaragüenses los respalda —según CID-Gallup— y las personalidades brillan por su ausencia.

Voy a hacer una breve recopilación de lo que pasó después para que se produjera esa metamorfosis, que hasta hoy bajo la dictadura del FSLN que presiden los Ortega-Murillo, sigue causando daños irreparables. De acuerdo con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) el FSLN ha violado prácticamente todos los derechos de los y las nicaragüenses, el derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad religiosa, a la de escoger a sus legítimos gobernantes en elecciones libres y honestas, el derecho a la propiedad y de cometer delitos de lesa humanidad.

La mayoría de los partidos socialistas y de izquierda democrática de Europa y de América Latina como el presidente de Chile, Gabriel Boric, y el expresidente  de Uruguay, José Mujica, rechazan rotundamente que el FSLN sea de esta tendencia ideológica y más bien lo ubican en el terreno de los neo-fascistas nostálgicos que se inspiran en las aberraciones políticas de Hitler y Mussolini, que asolaron Europa durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

La mejor prueba de esto lo constituye el hecho de que el FSLN fue expulsado de forma vergonzosa de la Internacional Socialista (IS) en el 2021 por su proceder contrario a las prácticas democráticas.

Los nicaragüenses que amamos la democracia y la libertad tenemos, hoy más que nunca, suficientes razones para estar optimistas con respecto al futuro de nuestro país. Cada día se producen hechos positivos que apuntan en esa dirección. Mientras la oposición democrática cada día crece y se fortalece, la dictadura pierde terreno en la correlación de fuerzas del campo nacional e internacional. El FSLN que antes tenía alguna fortaleza ahora no la tiene por la división interna que lo erosiona. Está en plena decadencia y pronto su régimen comenzará a traquetear.

Desde el exterior también soplan vientos libertarios. La victoria de Javier Milei en la hermana República Argentina debe servirnos de aliento porque es el triunfo de la libertad. Lo mismo la última resolución del Consejo Permanente de la OEA.

¡Ánimo nicaragüenses, que el futuro es nuestro!

El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí