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Gioconda Belli
Antes de convertirse en la mujer nicaragüense más leída a nivel mundial, Gioconda Belli tuvo una experiencia como publicista. Ella misma lo relata en su libro El país bajo mi piel.
Era finales de los sesenta. Belli tenía 17 años y estaba recién llegada de Estados Unidos en donde había hecho estudios en periodismo y publicidad. “Obtuve mi primer empleo como ejecutiva de una agencia de publicidad en Managua”, cuenta, y en ese lugar conoció al que sería su primer esposo.
Tiempo después, relata la escritora, “a través de mi padre conseguí un trabajo en Pepsi-Cola. No era el empleo que quería,pero lo tomé. Contestaba teléfonos y asistía al gerente como enlace con la agencia de publicidad. Así conocí a Bosco. Me ofreció trabajo en su agencia como ejecutiva de publicidad. Aceptado. Esa decisión cambió el curso de mi vida”.
En la nueva agencia, Belli señala que se encargaba del diseño de campañas publicitarias y la parte creativa. “Trabajábamos mucho, pero nos divertíamos mucho también. La publicidad, si bien era una actividad comercial, disfrutaba del prestigio de ser una suerte de arte. La creatividad requiere de un ambienteinformal, horarios flexibles. Me reía a carcajadas con Bosco y el Poeta, quienes se esforzaban por no tomarse el trabajo demasiado en serio. Según ellos, la solemnidad y la creatividad no eran buena pareja”.
Fue gracias a sus compañeros de trabajo que Belli empezó a juntarse con varios artistas en una cafetería llamada La India, y en otros lugares donde se reunían a hablar de literatura y otros temas que a ella le parecían interesantes. Se sentía como “Alicia en el país de las maravillas”.

En 1972, trabajando en la agencia de publicidad, fue reclutada para el Frente Sandinista por Camilo Ortega, el hermano menor de Daniel Ortega. Camilo era amigo de un compañero de trabajo de ella quien se lo presentó y se hicieron cercanos. Al poco tiempo, Camilo la invitó a ser parte de la guerrilla. Con temor, tanto por ella como por su hija que para entonces tenía dos años, se unió colaborando en pequeñas tareas. Ese mismo año, Belli publicó su primer libro llamado “Sobre la grama”.
Cincuenta años después de aquella experiencia como publicista, Gioconda Belli se ha convertido en una de las escritoras nicaragüenses más laureadas a nivel mundial. Se separó del Frente Sandinista en los años noventa y ha sido crítica de la dictadura de Daniel Ortega.
En febrero de 2023, el Tribunal de Apelaciones de Managua la despojó de su nacionalidad y ella, desde su exilio en España, rompió su pasaporte nicaragüense durante una entrevista en vivo. “No voy a dejar de ser quien soy por tener este documento”, dijo. Semanas después, aceptó la nacionalidad chilena.
JR
El youtuber y comediante José Ramón Quintanilla, mejor conocido como JR, fue mesero de un restaurante de pollo frito, a inicios de la década del 2000. Para entonces, él vivía en el Reparto Shick, uno de los barrios más peligrosos de Managua.
Después de terminar su bachillerato, empezó a estudiar Comunicación Social y a su vez, trabajaba como mesero en el restaurante. Meses después, le ofrecieron usar un disfraz de pollo para entretener a los clientes, sobre todo a los niños. Él aceptó y según relató a la revista Niú en 2016, ahí se dio cuenta que quería ser comediante porque le gustaba hacer reír a otras personas.

Con el tiempo, consiguió trabajo en una estación radial, en un programa de comedia, pero al poco tiempo fue despedido por “ser malo”. En la radio le dieron una segunda oportunidad y ahí conoció a Reynaldo Ruiz, con quien inició muchos años después el proyecto de Nicaraguan News Network. Este sería el salto a la fama de ambos como comediantes.
En la actualidad, JR y Reynaldo Ruiz no se llevan bien. El primero, es simpatizante orteguista, y el segundo, abiertamente opositor. Ambos incluso han tenido disputas por los derechos intelectuales de algunos personajes que crearon juntos y que JR ha seguido ocupando en sus videos de Youtube.
Xiomara Blandino
Antes de convertirse en reina de belleza nacional, a Xiomara Blandino no se le daban muy bien los estudios, y por el contrario le iba mejor en actividades deportivas y culturales. Desde los ocho años, Blandino practicó taekwondo y llegó a ser cinta negra.
También fue bailarina y formó parte del ballet folclórico Tepenáhualt. En una entrevista que brindó a la revista Magazine en 2007, Blandino reveló que toda su vida estudió en el colegio Centroamérica, pero se bachilleró en el Calasanz para evitar dejar una clase.
“Estudié solamente tres meses en el Calasanz. Lo que pasa es que en el Centroamérica iba a dejar una clase y para no reparar entonces me crucé de colegio”, relató. Mientras estudió en el colegio Centroamérica jugó en el equipo de futbol de ese colegio como volante central.
Para aquellos años, Blandino consideraba el modelaje como un pasatiempo. A los 14 años fue la primera vez que modeló para una agencia y la única vez que le pagaron, según relató a la revista Magazine. Ocho años después, Blandino fue coronada como Miss Nicaragua el 17 de marzo de 2007 y hasta antes de Sheynnis Palacios, había sido la nicaragüense que estuvo más cerca de convertirse en Miss Universo.

En aquella entrevista con la revista Magazine, Blandino dijo que le gustaba la poesía y se catalogó como fanática de los escritos de Sergio Ramírez. También dijo “admirar” al guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara y simpatizar con el Movimiento Renovador Sandinista (MRS, ahora UNAMOS), pues según ella, los líderes de esa organización no persiguen intereses personales y se mostraban verdaderamente preocupados por el país.
Actualmente, Blandino es parte de la familia dictatorial. Está casada con Juan Carlos Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En los últimos años se le ha visto muy cercana al régimen, asistiendo a actividades partidarias y vistiendo los colores rojinegros.
Román “Chocolatito” González
El Chocolatito González no quería ser boxeador cuando era pequeño. A él en realidad le gustaba el futbol. Su padre, Luis González, que también fue boxeador, lo iba a sacar de las calles polvosas del barrio La Esperanza donde andaba pateando una pelota con los otros niños del barrio, y se lo llevaba a un gimnasio para que guanteara. Tenía nueve años.
Chocolatito se crio en medio de una familia de escasos recursos y por esa razón, la “primera chamba” de Román González fue en los noventa junto a su padre vendiendo veneno para ratas, detergente, cloro y demás artículos de limpieza por las calles de Managua.
El padre del Chocolatito estaba convencido de que su hijo iba a sacar a la familia de la pobreza así que organizaba peleas callejeras para que Román se preparara. También lo ponía a entrenar por horas. Fintas con los puños. Movimientos de cintura. Tomaban una bolsa plástica de leche industrializada, la rellenaban con arena o tierra y la colgaban en uno de los árboles de guayaba del patio para que el niño guanteara.

De vez en cuando, Chocolatito se escapaba para jugar futbol, que era lo que de verdad le gustaba. “El futbol no. Vení, entrenáboxeo, esto es lo que nos va a sacar de la pobreza”, le decía su padre, según contó él mismo a la revista MAGAZINE en 2016.
–Lo vas a fundir. Déjalo descansar — reclamaba la mamá de Román, doña Lilliam.
–Tiene que ser campeón — respondía el papá
Y lo fue. Román González consiguió cuatro títulos mundiales en cuatro categorías diferentes y en su mejor momento llegó a ser considerado el mejor peleador libra por libra del mundo. Hoy, Chocolatito se encuentra en las puertas de su retiro, después de una carrera en la que jamás ocultó su simpatía por el Frente Sandinista y por Daniel Ortega.
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Sheynnis Palacios
Años atrás, era común ver a Sheynnis Palacios, la nueva Miss Universo, vendiendo buñuelos en los pasillos de la confiscada Universidad Centroamericana (UCA). Era su manera de generar ingresos para sus gastos personales. Veinte córdobas la bolsa de tres buñuelos con un chorro de miel. A Palacios también se le vio en varias ocasiones jugando futbol en las canchas de la UCA.
La familia de Palacios también preparaba nacatamales en su hogar y ella colaboraba con la preparación y la venta de estos.

Al conocerse su historia, algunos presentadores oficialistas trataron de burlarse de ella y la llamaron “Miss Buñuelos”, pero ella respondió en una entrevista concedida a la cadena Telemundo que no sentía vergüenza por haberse dedicado a vender nacatamales y buñuelos.
“No hay trabajo por el cual te tenés que avergonzar, al contrario. Gracias a mi mamita que me enseñó a hacer nacatamales, una comida típica de mi país, de la cual me siento orgullosa y me encanta. Gracias Nicaragua por creer en mí. Soy el ejemplo claro de que el sueño de cualquier niña se puede hacer realidad”, destacó.
Rosario Murillo
El primer trabajo conocido que tuvo Rosario Murillo en su vida fue como secretaria de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director del diario LA PRENSA, entre 1968 y 1975.
El padre de la actual primera dama y segunda del régimen, don Teódulo Murillo, le tenía mucho aprecio a Rosario porque era la mayor de sus hijas y demostraba un interés particular por los libros y la poesía. Cuando tenía once años, don Teódulo la envió a Inglaterra y Suiza para estudiar un secretariado ejecutivo y también aprendió inglés y un poco de francés.

Regresó a Nicaragua cuando tenía 15 años y al poco tiempo tuvo su primera hija, Zoilamérica, con Jorge Narváez Parajón. Un año más tarde, nació su segundo hijo, Rafael. Con ese segundo embarazo es que Murillo llegó a LA PRENSA en 1968 para ser secretaria del director del periódico.
Trabajó hasta 1975 en el periódico y para aquellos años, Murillo también escribía poemas en la sección La Prensa Literaria.
Daniel Ortega
El primer y único empleo del que se tenga registro que tuvo Daniel Ortega es uno en el que lo despidieron el mismo día en que empezó. Todavía estaba saliendo del bachillerato y ya había caído preso junto a sus hermanos Humberto y Camilo por sus andanzas en el Frente Sandinista, y se encontraba buscando trabajo, así que le pidió a su amigo Carlos Guadamuz que le diera una mano.
Guadamuz, quien hacía prácticas como periodista en Radio Mundial, le consiguió una oportunidad en esa emisora. Lo aceptaron como pasante de reportero del radio periódico La Verdad, bajo la dirección de los editores Joaquín Absalón Pastora y Francisco Carranza Chamorro. Era un puesto sin salario.
En su primera cobertura, Ortega llegó con libreta, lápiz y grabadora en mano a una conferencia de prensa en el Ministerio de Agricultura y Ganadería y cuando el ministro Alfonso LovoCordero terminó de dar sus declaraciones, Ortega se dio cuenta que el relacionista público del Ministerio era un oficial de la Guardia Nacional que lo había torturado a él en una de sus capturas.
Ortega asaltó la palabra y cuestionó al ministro Lovo por la presencia del torturador en sus oficinas. El ministro se quejó con los directores de la radio y cuando Ortega regresó a la estación radial con su noticia de haber encarado al guardia que lo había torturado, el editor de La Verdad le quitó el carnet, lo rompió y lo echó: “¡Vos sos un vago comunista!”.

Pero mucho antes de este episodio, Ortega también había sido monaguillo de una iglesia. El periodista Fabián Medina en su libro El Preso 198, cuenta que, en 1962, el padre de Daniel Ortega se enfermó y la familia tuvo que sacar a su hermanoHumberto del colegio La Salle para que lo ayudara en su trabajo, mientras que, a Daniel, que estudiaba como interno en el colegio Salesiano de Masaya, lo enviaron al Salesiano de Santa Tecla, en El Salvador.
Ahí, “oficia de monaguillo y siente inclinaciones por el sacerdocio. Ahí es donde se encuentra con otro coterráneo suyo: el sacerdote Miguel Obando, quien para ese tiempo era rector del Seminario Salesiano”, apunta Medina en su libro.
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